Bruno Ternavasio no busca una postal turística de Tucumán. Su mirada se detiene en la noche, en los rincones y en los personajes que atraviesan la ciudad todos los días. Psicólogo, fotógrafo artístico y técnico de la UNT, docente e investigador de la estética desde la historia del arte y el psicoanálisis, lleva más de 40 años dedicado a la fotografía.
“Estudié Psicología aunque no ejerzo. Me dedico a investigar y estudiar la estética, sobre todo desde la historia del arte y desde el psicoanálisis”, explicó el fotógrafo. Además de la enseñanza, desarrolló una obra propia que tuvo circulación en distintos espacios. “En todos estos años también me dediqué a mis fotografías. Expuse muchas veces en Tucumán, en Buenos Aires y fui invitado a exponer en el extranjero”, señaló.
Personajes y rincones
En esta etapa, su producción se concentra en la fotografía urbana. Le interesan las personas que forman parte de la escena diaria, pero también la ciudad en sí misma. “Me dediqué a fotografiar los personajes de la ciudad y las ciudades en sí mismas. No lo hago desde una mirada turística ni como una imagen pensada para vender Tucumán. Es una visión personal de lo que a mí me interesa, con total libertad”, afirmó.
Esa búsqueda tiene una sensibilidad particular. Ternavasio prefiere los momentos solitarios, la lluvia y la noche. Su intención no es embellecer la ciudad, sino encontrar una imagen capaz de abrir otra lectura sobre lo cotidiano. “Me interesa encontrar belleza en lo que no necesariamente es bello. También me interesa la gente, los personajes de la calle, las personas que pasan todos los días por la ciudad”, dijo.
Para el fotógrafo, esas imágenes pueden adquirir valor con el paso del tiempo. Cambian la moda, la iluminación, las costumbres y los colores urbanos. Cada foto retiene algo que ya no podrá repetirse. “La fotografía conserva un fragmento de un momento presente que queda congelado en forma de imagen, y a ese fragmento no se puede volver nunca porque el tiempo sigue pasando”, expresó.
Entre sus referentes menciona a Saul Leiter, Ernst Haas y Harry Gruyaert. “Son autores que convierten lo mundano en algo especial. Fotografían cosas simples, cotidianas, de todos los días, y las transforman en objetos de contemplación estética”, indicó. Esa búsqueda, aclaró, requiere oficio e insistencia. “La fotografía urbana tiene muchos errores. No siempre sale bien. Hay que intentarlo constantemente”, afirmó. Desde que se dedica con mayor énfasis a esta línea, en los últimos cuatro años, calcula que reunió alrededor de 15.000 fotos.
Un libro en proyecto
Entre sus planes aparece un libro futuro, organizado en tres capítulos: los personajes, la noche y los rincones. “Tengo pensado un libro para el futuro. Voy a seguir trabajando con mis fotografías”, anticipó. Su última exposición fue en enero de este año. “Quiero exponer, pero todavía estoy con muchas ganas de sacar fotos más que de seleccionar obra para una muestra. Sé que en algún momento este material tiene que salir a la luz para que circule”, concluyó.











