Los secuestros récords de droga ya no son una casualidad

El problema no es solamente la cantidad de droga que circula. También lo son las consecuencias que genera su expansión.

Los secuestros récords de droga ya no son una casualidad

¿Por qué hubo dos secuestros récord en una misma semana en la provincia? Para este interrogante hay tres respuestas posibles: A- Hay más controles. B- El tráfico de estupefacientes creció. C- Tucumán se está consolidando como una pieza clave en la logística del narcotráfico del NOA. Lo peor es las consecuencias que puede generar.

El sábado 30 de mayo, en un departamento de Jujuy al 200, la Policía de Tucumán descubrió casi 500 pastillas de éxtasis, más de 200 gramos de tusi, ketamina líquida y sólida y troqueles de LSD por un valor de $60 millones. Nunca antes se había secuestrado tanta droga sintética en nuestra provincia. Una investigación que dejó al descubierto que el mercado de estos estupefacientes sigue creciendo en estas tierras. Ahora el desafío será definir si realmente los detenidos se dedicaban a la producción de estas sustancias.

Si se confirma esta hipótesis será otra mala noticia. Las drogas sintéticas se pueden producir en cualquier parte. No se necesitan estructuras logísticas tan complejas como las que requieren otros estupefacientes. Como si eso no fuera poco, las autoridades todavía enfrentan dificultades para especializarse en la persecución de las organizaciones que operan detrás de este negocio.

Seis días después, en un control rutinario, efectivos de Gendarmería Nacional detuvieron en la ruta 157 a un conductor de una Toyota Hilux para pedirle el carnet de conducir y la documentación del vehículo. El conductor se puso nervioso, lo que alertó a los uniformados. Revisaron la caja y encontraron 470 kilos de cocaína, lo que se transformó en el segundo mayor secuestro de esta droga en la historia de la provincia. Los expertos, al difundirse las primeras imágenes, elaboraron una teoría: por los envoltorios y la manera en la que se la transportaba, la sustancia podría haber sido ingresada al país mediante un vuelo clandestino.

Que cada vez haya más hipótesis no es un problema. Lo preocupante es que pasan los días, las semanas, los meses y los años sin que exista un diagnóstico integral que permita diseñar una respuesta acorde a la magnitud del fenómeno. Desde 2024 se habla que en el NOA se estaría produciendo marihuana en gran escala, pero hasta el momento no se desarticuló ninguna organización dedicada a esta actividad.

Funcionarios de la Nación, que son los responsables de la vigilancia de los cielos, sostienen que el sistema de radarización está funcionando, pero la realidad parece contradecir esa afirmación y cada vez son más los vuelos narcos denunciados. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, destacó que en los dos últimos años se incrementó en un 500% el secuestro de drogas sintéticas, pero no informó dónde y cómo se las producía. Hay cuestiones muy obvias que no se aclaran. Por ejemplo, más del 60% de la cocaína tiene la marca de un delfín, pero hasta aquí nadie confirmó oficialmente de quién es ese sello distintivo que se hizo conocido hace casi una década.

A prepararse

El avance narco es mucho más que estadísticas y récords de secuestros. Hay que correr el velo para descubrir lo que está detrás de esta actividad ilícita que mueve millones y millones de dólares. El problema no es solamente la cantidad de droga que circula. También lo son las consecuencias que genera su expansión.

Habrá que estar atentos a la llamada narcocriminalidad, es decir, los delitos que genera el tráfico de estupefacientes. Ya se encendieron numerosas señales desde el mismo momento en el que se confirmó la expansión de organizaciones criminales brasileñas y la presencia de estructuras vinculadas a cárteles mexicanos que operan desde Bolivia y buscan ampliar su influencia en el NOA.

La falta de controles les genera a los narcos un problema: no saben cómo justificar las ganancias que obtienen. Por esa razón, recurren a maniobras de lavado de activos. Un traficante, utilizando a un tercero, puede invertir en un boliche, en un restaurante o en un hotel, por sólo mencionar algunos ejemplos. ¿El Estado tiene capacidad para controlar cuántos tragos se vendieron en un centro nocturno o cuál fue la ocupación real de un hotel cuando sus propietarios cumplen formalmente con las normas tributarias? Ni hablar de las operaciones con criptomonedas que, en muchos casos, se realizan en un mundo financiero que no conoce fronteras.

En Tucumán ya hubo condenados por secuestros vinculados con el narcotráfico. También hay gendarmes procesados por haber montado una red de corrupción que permitía el transporte de mercadería de contrabando y de drogas. Lo mismo ocurre con quienes facilitaron la compra de armas para enviarlas al exterior. La experiencia de otros países y de otras provincias demuestra que el narcotráfico rara vez llega solo. Detrás aparecen maniobras de lavado, corrupción institucional y disputas por el control territorial.

Otro panorama

Impulsado por el gobernador Osvaldo Jaldo, en nuestra provincia se reunió hace dos semanas el Consejo de Seguridad Interior NOA. El tucumano, junto a sus pares Gustavo Sáenz -Salta-, Carlos Sadir -Jujuy- y Elías Suárez, le transmitieron a la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, su preocupación por el incremento de los casos de vuelos narcos en la región.

La funcionaria se llevó a Buenos Aires el planteo, pero hasta el momento no hubo ninguna respuesta oficial. “Si no nos dijo nada en esa oportunidad para endulzarnos los oídos, no creo que tengan nada previsto para el futuro cercano”, sostuvo uno de los mandatarios.

El problema del transporte de drogas por vía aérea pasó a ser un tema central en estos días. Los informes de inteligencia de las fuerzas de seguridad advirtieron que los narcos, por los cada vez más numerosos bloqueos de rutas en Bolivia, comenzaron a recurrir a las avionetas para poder eludirlos.

Durante la reunión del Consejo de Seguridad, los tucumanos presentaron los resultados obtenidos con el Operativo Lapacho, que no es otra cosa que el control de los límites provinciales. Los responsables mostraron resultados y, por tercera vez en menos de tres años, pidieron que las otras jurisdicciones hagan lo mismo. La idea, que implica una importante inversión y el desplazamiento de recursos humanos, sigue sin convencer a los otros mandatarios. Entonces, de poco servirá el esfuerzo de la Provincia si no es replicado en otras jurisdicciones.

El legislador salteño Gustavo Orozco simuló un vuelo narco para demostrar la magnitud de la falta de controles. En una entrevista realizada por Santiago Mendieta para LA GACETA, sostuvo que el avance del narcotráfico empeoró en los últimos meses. “Ante la falta de gestión local, se suma la total ausencia de respuesta por parte del Ejecutivo Nacional. No tengo dudas de que detrás de esta inacción estructural existe un denominador común: los enormes recursos económicos que recauda el narcotráfico terminan, en muchos casos, financiando las arcas de la propia política”, opinó.

Los decomisos récord son una buena noticia porque demostrarían que algunos controles funcionan. Pero también constituyen una señal de alerta. Porque cuando una provincia comienza a aparecer de manera reiterada en investigaciones vinculadas con grandes cargamentos de droga, con vuelos clandestinos, con drogas sintéticas y con centros de acopio, la discusión deja de ser cuánto se secuestra y pasa a ser cuánto está circulando sin ser detectado.

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