Resumen para apurados
- El nuevo presidente de Perú asumirá en julio ante un inédito Congreso bicameral, desafiando la constante amenaza de destitución legislativa que marcó la última década.
- Tras tener nueve presidentes en una década, Perú reforma su Congreso a un sistema bicameral. Sin embargo, se mantiene la polémica figura de vacancia por incapacidad moral.
- La viabilidad del próximo gobierno dependerá de su capacidad para tejer alianzas en el nuevo Congreso, definiendo si el país logra estabilidad o cae en una nueva crisis.
Perú se enfrenta a su pregunta más recurrente: ¿cuánto durará el próximo presidente? En un país que ha visto desfilar a nueve mandatarios en una década -incluyendo uno que apenas sostuvo el cargo cinco días-, el verdadero poder no reside en el Palacio de Gobierno, sino en el Palacio Legislativo.
Un Congreso que, a pesar de estar salpicado por escándalos surrealistas -desde congresistas que exigen a sus asesores cortarles las uñas de los pies hasta graves denuncias de abuso sexual-, conserva la capacidad constitucional de derribar gobiernos.
¿Freno o acelerador de la crisis?
Por primera vez en tres décadas, el próximo mandatario lidiará con un parlamento bicameral (60 senadores y 130 diputados). Aunque analistas como Paulo Vilca sugieren que este sistema podría actuar como un filtro para moderar las decisiones, también advierten que hace la gobernabilidad más compleja.
La "espada de Damocles" sigue siendo el artículo constitucional que permite la vacancia por "incapacidad moral permanente". Esta figura, de interpretación ambigua, fue la herramienta predilecta del legislativo para forzar la salida de jefes de Estado sin necesidad de un juicio político prolongado.
El tablero de ajedrez político
El escenario varía drásticamente según quién asuma el mando el 28 de julio:
- Keiko Fujimori (Fuerza Popular): según Fitch Ratings, su victoria calmaría a los mercados. Con un bloque sólido de senadores y aliados en la derecha, Fujimori tendría más facilidad para tejer alianzas y blindarse ante intentos de destitución.
- Roberto Sánchez (Juntos por el Perú): con una bancada minoritaria y una balanza legislativa inclinada hacia la derecha, Sánchez enfrentaría un camino cuesta arriba. La tentación de la vacancia sería una amenaza constante para un gobierno de izquierda sin mayoría.
Un divorcio social profundo
Mientras los políticos calculan sus votos, la ciudadanía observa con cinismo. Con un 87% de rechazo popular y decenas de legisladores procesados por corrupción (incluyendo el esquema de "mochasueldos"), la fe en la reforma bicameral es escasa.
"Somos el hazmerreír de otros países", resume un transportista en las calles de Lima. El reto del próximo presidente no será solo gobernar, sino evitar ser la próxima pieza en caer en este juego de tronos andino.









