Resumen para apurados
- Tras la muerte del Indio Solari en Argentina, resurge la historia de 'Y mientras el sol muere', la íntima canción que el músico dedicó a su esposa Virginia como tributo de amor.
- El tema nació tras disolverse los Redondos en 2001. Solari se refugió en su familia y editó la canción en su álbum 'Porco Rex' para saldar una histórica deuda emocional.
- La obra resignifica el legado del Indio ante su partida física y su lucha contra el Parkinson, consolidando esta balada como el testimonio de amor más honesto del rock nacional.
El país despide a una de las figuras más influyentes en el rock nacional, la muerte del Indio Solari provocó la nostalgía por canciones historicas y los mensajes que el gran músico dejó. Entre ellas se encuentra "Y mientras el sol muere", cuya historia comenzó en 2001 luego de la fractura del triángulo de hierro compuesto por Solari, Skay Beilinson y La Negra Poli. La cual provocó la disolución de los Redonditos de Ricota durante 2001. Bajo aquel contexto de incertidumbre nacional, el cantante buscó refugio en su núcleo familiar íntimo junto a Virginia y el pequeño Bruno.
La historia de este vínculo quedó plasmada en el álbum Porco Rex, trabajo discográfico que satisfizo plenamente al músico tras saldar cuentas pendientes. Allí aparece la canción de afecto más genuina de su etapa solitaria al alejarse de la lírica críptica tradicional.
Un tributo necesario del Indio Solari a su esposa
"El Indio" admitió sentir una deuda emocional pendiente con su compañera de vida desde finales de los años ochenta. El artista buscaba crear un registro sonoro que reflejara fielmente la devoción mutua construida a lo largo de décadas. En sus propias palabras: "Hay una canción que le debía a Virginia, 'Y mientras tanto el sol se muere': quería dedicarle una canción que estuviera a la altura de la calidad de su amor".
Esta pieza representó la declaración sentimental más honesta dentro de su extenso repertorio individual. Durante una presentación multitudinaria en el estadio de La Plata, el vocalista señaló hacia el escenario para dedicarle versos finales a Virginia Mones Ruiz. El estribillo resuena con fuerza: "Y mientras tanto el sol se muere / y no parece importarnos… / Mientras te quiero el sol se apaga / y si Dios queda en nada o no existe / te amaré mucho más".
Intimidad ante el tiempo
El compositor reflexiona sobre la trascendencia de los lazos profundos en una época que suele banalizar los sentimientos. Para él, el descubrimiento de una conexión real implica entrega total sin posibilidad de retorno a la inocencia previa. Según explicó en su libro junto a Marcelo Figueras: "Hoy en día el amor está siendo desacreditado, ridiculizado, como si fuera algo malo o una pavada -algo intrascendente-. Pero uno no vuelve virgen del amor verdadero: es posible que no haya más de una oportunidad para enamorarse así, descubriendo la necesidad de compartir una intimidad más profunda con una persona sin la cual la vida no tiene mucho significado. Es difícil enamorarse de ese modo muchas veces".
Al transcurrir los años, la fragilidad biográfica asomó mediante afecciones físicas o el posterior diagnóstico neurológico. Aquella frase mítica "Mr. Parkinson me anda pisando los talones" marcó un punto de inflexión respecto a la finitud. Finalmente, su despedida artística llegó con "Encuentro con un ángel amateur", obra definida por la aceptación fatal ante lo inevitable. En dicha lírica se percibe el adiós definitivo: "Solo me falta saber la fecha y el lugar y allí iré cantando".








