Contrapuntos de un debate

La gran discusión de Marsella giró en torno a una paradoja: las tecnologías que prometen revolucionar el acceso a la información dependen del periodismo, pero al mismo tiempo ponen en riesgo su viabilidad. Negociaciones, regulaciones y nuevas estrategias de distribución aparecen como piezas de una disputa que recién comienza.

CÓMO VINCULAR EMPRESAS E IA. Diferencias entre Louis Dreyfus (izquierda) y Madhav Chinnappa (derecha).
CÓMO VINCULAR EMPRESAS E IA. Diferencias entre Louis Dreyfus (izquierda) y Madhav Chinnappa (derecha).
Daniel Dessein
Por Daniel Dessein Hace 2 Hs

Quizás el eje principal del congreso de WAN-IFRA, en Marsella, fue el contraste entre la potencia del discurso del editor de The New York Times, A. G. Sulzberger, y la insustancial exposición que hicieron los directivos de Open AI, la empresa propietaria de ChatGPT. “Si permitimos que los cimientos económicos del periodismo sean desmantelados sistemáticamente por una nueva ola de disrupción tecnológica, no solo perderemos organizaciones de noticias. Perderemos nuestra base compartida de hechos. Perderemos la rendición de cuentas de los poderosos. Perderemos la verdad”, concluyó el editor del diario más prestigioso del mundo.

Otro momento destacado de un debate que se generó con distintos tonos, y en distintos momentos, durante el encuentro, fue el cruce entre Louis Dreyfus, CEO de Le Monde, con Madhav Chinnappa, ex Google -en su momento a cargo, nada menos, de la firma de los acuerdos con los medios-, hoy consultor e investigador del Reuters Institute. Dreyfus defendió la negociación individual con las empresas de IA y Chinnappa reveló que el mejor acuerdo que firmaron los editores con Google fue el de los franceses porque habían negociado en bloque.

La sesión terminó con el anuncio de la incorporación de WAN-IFRA a SPUR, la coalición internacional que impulsa estándares comunes para la protección de contenidos, apuntando a fortalecer la capacidad negociadora de los medios frente a las grandes plataformas tecnológicas.

Hay otros cuatro puntos relevantes que surgieron en varias sesiones:

1. El problema no es sólo económico: es también de visibilidad

El “clic cero”. Progresivamente, el usuario no llega al medio porque recibe la respuesta directamente en ChatGPT, Gemini o Perplexity.

La cuestión no es únicamente quién cobra, sino quién deja de aparecer.

Sebastian Krause, del diario austríaco Klein Zeitung, fue el más apocalíptico: “Nunca apuesten contra un buen producto, y los sistemas de IA lo son. El clic está muerto; debemos escribir para los bots. En un año todos tendremos un agente en el que deleguemos la elaboración de nuestro menú informativo. No se trata de que nuestro contenido sea legible sino accesible a los sistemas de IA. Debemos alinear nuestras redacciones con ese fin”.

El consultor Juan Señor planteó que la aspiración de Open AI -y de todas las compañías en la carrera de la IA- es ser la App que absorba todas las apps, centralizando y organizando todas sus funciones. Hay una vocación monopólica que recuerda a la lucha del presidente norteamericano Teddy Roosevelt contra los monopolios a principios del siglo XX. De esa lucha nació la competencia, la publicidad y, finalmente, el periodismo moderno. Hoy volvemos a esa discusión.

2. La paradoja: la IA necesita desesperadamente al periodismo

Lo necesita. EL problema es que no quiere pagar por él. Y lo hace porque puede apropiarse de lo ajeno sin sanción. Un 30% de los insumos de la IA son contenidos periodísticos. La IA depende del periodismo mucho más de lo que el periodismo depende de la IA.

3. Mirada sobre el futuro

La idea de la resistencia frente a los atropellos y la expansión de la IA cruzó las sesiones. También hubo algunos pronósticos sobre consolidación de tendencias: la personalización crecerá y la distribución cambiará (muchos creen que es un grave error pasar de trabajar para los lectores o para los buscadores a hacerlo para la IA porque desaparecerá la relación directa con los primeros. “Un tiro en el pie que nos aleja de lo que mejor sabemos hacer”).

“Preocupación + adaptación” es una síntesis posible del espíritu predominante entre los editores. La pregunta de fondo es si el periodismo logrará adaptarse y preservar su función social en un ecosistema dominado por tecnologías que, paradójicamente, lo debilitan al desconectarlo de las audiencias y de las fuentes de ingresos que requiere para desarrollar su tarea pero necesitan alimentarse de él para desarrollar la propia.

Comentarios