La oposición calcula que el RIGI generará una pérdida fiscal de U$S1.800 millones por año
Un informe difundido por el diputado Guillermo Michel estimó que los beneficios tributarios otorgados a los proyectos aprobados bajo el régimen de incentivos implican una resignación de ingresos equivalente a 0,27 puntos del PBI.
Resumen para apurados
- El diputado Guillermo Michel estimó que el RIGI del gobierno de Milei generará en Argentina una pérdida fiscal anual de U$S1.800 millones por excesivos beneficios impositivos.
- La gestión surge de analizar los primeros 13 proyectos aprobados por U$S27.210 millones. Críticos advierten que se benefician obras que ya eran rentables sin este régimen.
- El debate tensiona la política fiscal de Milei: mientras la oposición alerta por el impacto en la recaudación, el oficialismo afirma que el RIGI es vital para atraer divisas.
Los beneficios fiscales otorgados a los proyectos aprobados bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) volvieron a quedar en el centro del debate entre el gobierno de Javier Milei y la oposición. Mientras la administración libertaria considera que el esquema es clave para atraer capitales y acelerar la recuperación económica, en sectores opositores advierten sobre el impacto que tendría en la recaudación tributaria.
Según el diputado nacional Guillermo Michel, exdirector general de Aduanas durante la gestión de Sergio Massa en el Ministerio de Economía nacional, los primeros 13 proyectos aprobados por el RIGI implican un costo fiscal equivalente a 0,27 puntos del Producto Bruto Interno (PBI). De acuerdo con sus cálculos, ello representaría unos U$S1.837 millones anuales en impuestos no percibidos.
La estimación no contempla los dos proyectos aprobados más recientemente, que elevaron a 15 el total de iniciativas validadas, de acuerdo con datos de la consultora Paspartú. En consecuencia, el costo fiscal sería superior en términos nominales, consignó el diario "Ámbito".
El informe difundido por Michel también proyectó que “por cada U$S100.000 millones de inversión, el gasto tributario proyectado es de un punto porcentual del PBI”, planteando así el esfuerzo fiscal que supone el esquema de incentivos para las cuentas públicas.
A ese análisis sumó una estimación sobre el denominado Super RIGI. Según indicó, si se aplican los mismos supuestos y se considera la proyección de empleo asociado a las inversiones, los beneficios adicionales contemplados por ese régimen -que prevé una reducción de la alícuota de Ganancias al 15% y de las contribuciones patronales al 10%- elevarían el gasto tributario proyectado a 1,27 puntos del PBI.
De ese cálculo surge que el costo adicional asociado al "Super RIGI" alcanzaría los U$S8.640 millones anuales, aunque el informe elaborado por Michel no detalla expresamente esa cifra.
Desde Paspartú señalaron que la iniciativa está orientada a actividades que actualmente no cuentan con desarrollo significativo en el país o que se encuentran en etapas experimentales o piloto. Entre ellas mencionaron la industrialización del litio, la producción de baterías, hidrógeno verde, GNL onshore, reactores nucleares modulares, paneles solares, turbinas eólicas, vehículos eléctricos, petroquímica, industria aeroespacial, uranio, pesca y fertilizantes.
No obstante, la consultora cuestionó algunos aspectos de la propuesta. “Se plantea el fomento a las cadenas de producción locales, pero no contiene política de proveedores industriales ni fomento de I+D (Investigación y Desarrollo)”, sostuvo el equipo encabezado por Juan José Carbajales.
Los 13 proyectos analizados por Michel representan inversiones por U$S27.210 millones. Según las proyecciones difundidas, permitirían crear 36.873 puestos de trabajo y generar exportaciones por U$S21.006 millones.
Entre las iniciativas de mayor envergadura figuran el proyecto de GNL de Southern Energy, con una inversión estimada en U$S15.156 millones; Vaca Muerta Sur, liderado por YPF, con U$S2.900 millones; y Rincón de Río Tinto, con U$S2.744 millones. También se incluyen emprendimientos mineros como Los Azules, de McEwen Copper, y Diablillos, de AbraSilver.
Con relación a los proyectos vinculados al sector petrolero, Paspartú consideró que el régimen “habilita proyectos de producción en Vaca Muerta que ya eran rentables sin el RIGI”, al tratarse de iniciativas orientadas a la exportación y respaldadas por infraestructura previamente incorporada al esquema de incentivos.
Sobre esa base, la consultora advirtió sobre el “riesgo fiscal” de otorgar beneficios a inversiones que, a su entender, se concretarían aun sin el régimen promocional. También cuestionó la ausencia de límites para los Vehículos de Propósito Único (VPU) inscriptos en el programa frente a eventuales ampliaciones de los proyectos.
Desde el Gobierno sostienen, en cambio, que tanto el RIGI como el Super RIGI son herramientas necesarias para atraer inversiones de gran escala. Bajo esa premisa, argumentan que gran parte de esos desembolsos no se realizarían en Argentina sin incentivos de este tipo, por lo que consideran inapropiado medir el esquema exclusivamente a partir de una eventual pérdida de recaudación tributaria.







