“Tenemos gas”, le decía un operario a un técnico, al que le estrechó con fuerza la mano. En las calderas, otros trabajadores daban las últimas puntadas para la puesta a punto de uno de los ingenios más grandes de la Argentina: el Concepción. Decenas de obreros fueron sumándose al acto de inicio de zafra. Se abre una nueva etapa, un sueño productivo, como lo definió Santiago Blaquier, principal accionista de Ingenios de Tucumán SA, el nuevo operador del histórico establecimiento azucarero.
La ceremonia, realizada en la planta ubicada en Banda del Río Salí, tuvo sello propio. Como el coro conformado por los empleados del ingenio que acompañó la misa de bendición de frutos, celebrada por el Arzobispo de Tucumán, monseñor Carlos Sánchez, que, en su paso por las calles internas de la fábrica, fue bendiciendo a todo el personal que seguía el acto. “Cada zafra es un desafío. Es trabajo, es amor y servicio a la comunidad”, exclamó Sánchez durante su homilía. Monseñor dijo que se cuenta con todos los instrumentos para que esta campaña sea exitosa. “Hay frutos; hay maquinarias, y esperamos por la energía”, indicó el arzobispo en la capilla montada en una loma al final de las calderas del ingenio Concepción.
A la hora de los discursos, Blaquier fue claro respecto de un mensaje para el trabajo conjunto entre el sector público y la actividad privada: ser eslabones de una cadena para desarrollar la producción tucumana. “La actividad sucroalcoholera es una cadena y su fortaleza depende de cada uno de sus eslabones. Si logramos tirar para el mismo lado, esta industria tiene un futuro enorme. Hemos probado durante muchos años otros sistemas que no han funcionado”, resaltó.
De hecho, su mensaje se corporizó en la presencia de gran parte de los industriales que administran otros ingenios en la provincia, de dos intendentes de la zona, Gonzalo Monteros (Banda del Río Salí) y Graciela Gutiérrez (Alderetes), del presidente del Centro Azucarero Argentino, Jorge Feijóo, del titular del Centro Azucarero Regional Tucumán, Juan Carlos Mirande, de los sindicalistas del sector, de los cañeros y de las autoridades provinciales, encabezadas por el ministro de Economía y Producción, Daniel Abad (que transmitió los saludos del gobernador Osvaldo Jaldo) y del secretario de Producción, Eduardo Castro, entre otros. Frente a esos referentes, el industrial señaló que su sueño es que, “entre todos, pueda construirse un sector sucroalcoholero, que sea un verdadero orgullo para Tucumán y para la Argentina, que se competitivo, innovador, que no se conforme con hacer las cosas como siempre, sino a incorporar conocimiento, a invertir y a mirar al mundo como nuestro mercado, más sustentable, que cuide el ambiente, que piense en las próximas generaciones”. A su criterio, el sector sucroalcoholero necesita una visión común de largo plazo. “Creo que ya hemos probado muchos años otros sistemas que no han funcionado. Y si todos tiramos para el mismo lado, el futuro que tiene esta industria es bueno”, fundamentó. En otro párrafo, transmitió confianza a los casi 1.000 trabajadores del ingenio, y destacó que el crecimiento del establecimiento no será posible sin el esfuerzo, la experiencia y la entrega de cada uno de ellos. “Queremos establecer vínculos de largo plazo”, les indicó a los cañeros.
Blaquier continuó con su mensaje. Con cierta emoción, agradeció el apoyo de su esposa Carolina (no pudo asistir al acto) y de Martín Franzini, gerente general de Ingenios de Tucumán, quien, “con su espíritu emprendedor, me animó a salir de la zona de confort y a emprender este nuevo viaje”. También agradeció al gobernador por las gestiones realizadas en pos de que la zafra se desarrolle con cierta normalidad. “Nos hemos sentido acompañados y recibidos con enorme generosidad y nos compromete con el futuro productivo de Tucumán”, continuó, mencionando las tratativas para que se suministre el gas tanto a la actividad sucroalcoholera como a la citrícola.
Las primeras estimaciones realizadas por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, cuyo presidente Roberto Sánchez Loria, estuvo presente en el acto, dan cuenta de que durant esta zafra se dispondrá de casi 20 millones de toneladas de caña bruta. “La naturaleza nos dio, nos está dando una maravillosa cantidad de caña. Por supuesto que la contrapartida es que hay falta de piso en algunos sectores por la cantidad de lluvias que tenemos, pero no nos podemos quejar. Tenemos un cañaveral maravilloso para enfrentar esta zafra”, indicó Blaquier en ese sentido.
La voz oficial
A su turno, el ministro de Economía y Producción celebró la puesta en marcha del ingenio, al que definió como “el más grande del país”, y remarcó la importancia económica y social de la actividad azucarera para Tucumán.
“Esperemos que sea una buena zafra. Tenemos caña de sobra, así que muy expectante y muy contento porque es un ingenio grande, que está haciendo inversiones con un dueño nuevo y eso le trae esperanza a toda la ciudad de Concepción, a Banda de Río Salí, a los trabajadores, fuentes de trabajo, y eso es muy importante”, puntualizó Abad.
El funcionario compartió las palabras de Blaquier, pero añadió que los actores sucroalcoholeros deben sostener el ordenamiento con el que se desarrolló la zafra anterior. “Creo que el secreto, como el año pasado, son las exportaciones. Y este año las exportaciones ya están contratadas cerca de 600.000 toneladas. Así que ese es un buen augurio, un buen número, que se le suma al alcohol del bioetanol que entregamos a las petroleras. No hay que asustarse por la cantidad de caña, hay que ordenarlo”, finalizó.









