Vinos para el invierno: cuáles son las etiquetas infalibles para maridar con guiso de lentejas, locro y humita

La comida se vuelve más pesada y el vino debe estar a la altura. Los expertos revelan sus botellas favoritas para cada plato típico de la temporada.

MARIDAJE. Los vinos potencian el sabor de las comidas. IMAGEN GENERADA CON IA
MARIDAJE. Los vinos potencian el sabor de las comidas. IMAGEN GENERADA CON IA
Edu Ruiz
Por Edu Ruiz Hace 1 Hs

El invierno se adelantó casi un mes en Tucumán. Las bajas temperaturas no solo modificaron la ropa y los hábitos, sino también la manera de elegir el vino. Los amantes de la bebida deben cambiar de perfil y se ven casi obligados a dejar atrás los blancos frescos y los rosados livianos para inclinarse por etiquetas con mayor presencia de antocianos y taninos, esos compuestos que dan color, estructura y cuerpo a los tintos.

Sin embargo, a la hora de llegar a la góndola, muchos consumidores se pierden. La variedad de opciones, los precios, las denominaciones y las etiquetas desconocidas generan confusión. No todos saben identificar qué vino acompaña mejor un locro, un guiso de lentejas o una carne al horno, platos típicos de la temporada que exigen mayor contundencia y aportan más calorías. Y en épocas de frío, la comida se vuelve más pesada, más calórica, y el vino debe estar a la altura.

Por eso, LA GACETA recurrió a sommeliers y especialistas del mundo del vino para que compartan sus recomendaciones. El objetivo es simple: ayudar al lector a elegir sin errores, con criterio y con confianza, para que cada comida invernal tenga su compañero ideal.

Los expertos coinciden en un punto: no hace falta gastar una fortuna para encontrar un buen tino de guarda. Hay opciones accesibles, de bodegas argentinas de renombre, que ofrecen excelente relación precio-calidad. También destacan la importancia de la temperatura de servicio y la conveniencia de decantar o airear el vino antes de beberlo, especialmente aquellos con más estructura.

Otro consejo recurrente es animarse a probar variedades menos tradicionales. Junto al malbec, rey indiscutido de la Argentina, aparecen el Tannat, el Petit Verdot y hasta un Chardonay, cepas que ganan terreno y ofrecen perfiles interesantes para el invierno. Y para quienes no quieren abandonar del todo los blancos, los especialistas sugieren opciones fermentadas en barrica o con paso por roble, que aportan untuosidad y complejidad.

Las recomendaciones de los vinos que tenés que tomar en invierno

Domingo Molina Petit Verdot (Domingo Molina)

Este vino de los Valles Calchaquíes encuentra un gran compañero en el locro norteño, especialmente en esas versiones bien nuestras, generosas en carnes, su cremosidad y picor justo. Su buena estructura y el carácter de su fruta madura acompañan la profundidad del plato sin taparlo. A su vez, la frescura de los notas especiadas y mentoladas típicas de la cepa equilibran la grasa natural del locro y renuevan el paladar, haciendo que cada cucharada vuelva a sentirse llena de sabor.

Nueve Cumbres Malbec (bodega Nueve Cumbres)

A este vino de Cachi lo acompañaría de manera excepcional un buen pastel de papas casero, con un puré bien condimentado y un relleno de carne generoso. La intensidad de su fruta fresca, su buena graduación alcohólica y ese perfil aromático tan característico de los Valles Calchaquíes acompañan muy bien la profundidad y el costado reconfortante de este plato tan nuestro, logrando un maridaje sabroso copa a copa.

NAHUEL VALLEJO

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Mellecey Malbec (Familia Chaumont)

Es un vino expresivo y equilibrado, con una entrada redonda, taninos marcados y un final fresco con notas de ciruela. Es ideal para acompañar una picana a punto medio con verduras asadas. La jugosidad de la carne y el sabor ahumado de las verduras encuentran un gran equilibrio con la frescura y estructura del Malbec, logrando un maridaje intenso, armónico y muy disfrutable.

Finca Los Notables Tannat (Finca Las Mercedes)

Es un vino intenso y elegante, con aromas a frutos maduros, chocolate y café. En boca tiene gran volumen, taninos maduros y un final largo y persistente. Este Tannat encuentra un maridaje ideal en un buen guiso de lentejas, donde la profundidad de sus aromas y su estructura acompañan perfectamente la intensidad y el costado reconfortante del plato. La combinación logra una experiencia cálida, sabrosa y equilibrada, ideal para disfrutar lentamente copa a copa.

NICOLÁS TUERO

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Domingo Molina Merlot (Domingo Molina)

Es un vino profundo, pero muy amable. Con mucha fruta madura, notas especiadas y una textura envolvente que invita a tomarlo despacio. Es redondo, de esos que cierran por todos lados. Tiene un perfil ideal para acompañar comidas que llenan el alma e invitan a largas sobremesas de charla interminable. Mi maridaje para esta joya serían unos chorizos a la pomarola. Una comida bien nuestra: intensa, con la acidez justa, que se combina de manera armónica con el lado más sedoso del Merlot. Es uno de mis vinos preferidos.

PROYECTO PERSONAL. El enólogo Daniel Guillén muestra las botellas de El Viticultor. PROYECTO PERSONAL. El enólogo Daniel Guillén muestra las botellas de El Viticultor.

El Viticultor Syrah (El Viticultor)

Este vino de Daniel Guillén tiene un poco más de tensión, carácter especiado y un costado algo salvaje que lo vuelve muy interesante. Aparecen notas de fruta negra, pimienta y hierbas, con una estructura ideal para platos intensos. Esa tensión y ese espíritu salvaje me devuelven al campo, a la casa de mi abuela y a la cocina a leña. Por eso lo acompañaría con un estofado de cordero: este Syrah abraza perfectamente las cocciones largas y los sabores profundos del plato.

JUAN PABLO SÁNCHEZ

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Mi cuna Tinto (Finca La Orilla)

Hay vinos que parecen pensados para acompañar largas sobremesas, platos abundantes y conversaciones sin apuro. Este colaleño entra en esa categoría. Su equilibrio y su acidez medida encuentran un buen lugar junto a unos sorrentinos de cuatro quesos con salsa boloñesa, donde la cremosidad del relleno y el carácter intenso de la salsa necesitan un vino capaz de ordenar el conjunto sin imponerse. Desde los Valles Calchaquíes, este tinto tucumano aporta frescura y una textura amable que limpia el paladar y deja espacio para seguir comiendo.

TINTO CALCHAQUÍ. Mi cuna se produce en Colalao del Valle. TINTO CALCHAQUÍ. Mi cuna se produce en Colalao del Valle.

Cepa Tradicional (Bodega La Rural)

Este vino mendocino conserva algo de los tintos cotidianos que históricamente acompañaron la cocina casera. El corte de Cabernet Sauvignon, Malbec, Merlot y Pinot Noir arma un conjunto equilibrado, con fruta roja fresca y cocida, notas tostadas y un fondo especiado que aparece de a poco. Con un guiso de lentejas clásico, de esos que llevan chorizo colorado y panceta, el vino encuentra un terreno ideal. La madurez de sus taninos sostiene la intensidad del plato, mientras la fluidez del conjunto evita que el maridaje se vuelva pesado. Hay además un mérito difícil de pasar por alto: ofrece mucho más de lo que su precio sugiere.

FLORENCIA SORIA

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Ruca Malen Capítulo Tres (Ruca Malen)

Lejos de recomendar un tinto, propongo un blanco con cuerpo para las comidas del norte, para desterrar la idea de que los blancos son solo frescos y de verano. Este Chardonnay de Luján de Cuyo tiene mucho volumen y complejidad. La bodega se destaca por sus blancos trabajados con lías, logrando vinos muy elegantes e ideales también para el invierno. El maridaje perfecto: humita tucumana (mejor si es con fritito). La cremosidad del plato acompaña la textura y las notas aromáticas del vino, que sin perder frescura y acidez, equilibra incluso una humita con un toque picante.

Laborum de Parcela Tannat (El Porvenir)

Este vino de Cafayate es pura intensidad. Una comida a su altura: guiso de lentejas con bondiola braseada, panceta y ají molido norteño. Las grasas de las proteínas suavizan los taninos característicos de la cepa. Es un vino de gran cuerpo, de una finca a 1.700 metros de altura. Su densidad se empareja con la untuosidad del guiso. El ají norteño, más aromático que picante, realza el perfil herbal de la Tannat y suma complejidad sin resaltar el alcohol.

PÍA PÉREZ

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Thibaut Delmotte Natural Malbec (proyecto de Thibaut Delmotte)

Este vino está elaborado con uvas provenientes de Payogasta, a 2.600 metros de altura sobre el nivel del mar. Se trata de un Malbec sin madera, criado en cemento y botella. No está clarificado ni filtrado, no tiene sulfitos agregados y se elabora con levaduras nativas. En nariz y boca se destaca por su intensa fruta, acompañada de notas florales. Posee una acidez muy agradable que lo hace sumamente bebible pese a su graduación alcohólica (entre 14 y 14,5 grados) y su intensidad. Un plato ideal para acompañarlo sería un arroz meloso con pollo o también con mariscos.

Uvas de Atelier (proyecto personal de Daniel Heffner)

Blend de Malbec, Tannat y Cabernet Franc con 12 meses de barrica de segundo y tercer uso. Potencia, estructura y equilibrio en una botella. El Cabernet Franc aporta frescura, logrando un vino muy bebible para su estilo. Producción limitada. Partidas únicas cada año. Ideal para acompañar: polenta cremosa con salsa y osobuco, guisos, locro, estofados, carnes y empanadas.

SANTIAGO VARGAS SALGADO

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Yuros Syrah (Bodega Las Mojarras)

Un vino de Santa María (Catamarca) que enamora por su potencia y frescura, con intensidad y complejidad aromática. Buena estructura y final largo. Color rojo renegrido con ribetes violetas. Presenta frutas rojas y negras: frambuesa, ciruela madura, moras, un suave membrillo, y especias como pimienta y clavo de olor. En boca es untuoso, de taninos dulces y perfectamente equilibrado. Tiene potencial de guarda, pero se puede tomar ya. Puede ir bien con platos clásicos de la comida criolla, con buena concentración cárnica y grasa.

13.Cabernet (Bodega Luna de Cuarzo)

Este Cabernet Sauvignon tucumano con colores rubí y lágrimas presentes. En nariz se aprecian pirazinas, pimiento verde, notas florales y hierbas como paico y jarilla, además de café, tabaco y fruta cocida. En boca es amplio, de taninos marcados y muy disfrutables. Final medio a largo, con intensidad desde la primera nariz, donde aparece una crema moca que aporta amplitud y complejidad. El maridaje sugerido es un guisado de lentejas clásico (no necesariamente con chorizo colorado) o cazuelas de cerdo con verduras en cocción lenta y a la leña. También armonizan con pastas con salsas de hongos. Puede combinarse incluso con un postre: una base de queso cremoso, un corazón de confitura de ají y un topping de pimienta negra molida.

JAVIER BALEGNO

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