Resumen para apurados
- El presidente Milei dispuso reducir las retenciones al trigo y cebada en Argentina, y anunció una baja para la soja en 2027, medida que el agro celebró aunque con cautela.
- Las entidades apoyan la medida por mejorar la competitividad a bajo costo fiscal, pero advierten que anticipar la baja de la soja puede demorar la liquidación de divisas.
- Se prevé un impulso a la siembra, pero el anuncio anticipado para la soja genera riesgo de especulación y retrasos en el ingreso de divisas claves antes de 2027.
La decisión de Javier Milei de reducir las retenciones al trigo y la cebada, junto con el anuncio de una futura baja para la soja desde 2027, fue recibida con respaldo por las principales entidades agropecuarias. Las cámaras del sector coincidieron en que la medida puede impulsar la producción y mejorar la competitividad, aunque también advirtieron que el anticipo de una reducción gradual para la oleaginosa podría alterar el ritmo de liquidación previsto para el segundo semestre de 2026.
En la Sociedad Rural Argentina (SRA) consideraron que el anuncio representa “un paso fundamental en la dirección correcta” y destacaron que contribuirá a “recuperar competitividad, incentivar la inversión y promover un verdadero desarrollo del campo argentino”. No obstante, remarcaron que el objetivo del sector sigue siendo la eliminación total de los derechos de exportación. “Seguimos sosteniendo que el objetivo final debe ser Retenciones Cero”, señalaron.
En la misma línea, la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) recibió la medida con “beneplácito” y sostuvo que “suma en una dirección muy positiva”, aunque aclaró que “no cambia de manera radical la ecuación de los márgenes productivos” para el trigo, consignó el diario "Ámbito".
Sobre la soja, la entidad valoró que el gobierno de Milei haya dado “un horizonte de certidumbre para la producción agropecuaria y agroindustrial”, aunque admitió que “desde el sector nos hubiese gustado que los plazos fueran más rápidos”.
Con relación al trigo, desde Coninagro afirmaron que la reducción de retenciones “impactará de manera directa y positiva en las decisiones de siembra de cara a la nueva campaña fina”, y podría ayudar a revertir la caída de entre 200.000 y 500.000 hectáreas que venían advirtiendo distintas bolsas de cereales.
El costo fiscal de la medida
Las entidades agropecuarias sostuvieron además que la reducción de retenciones “no debe ser vista como un costo fiscal, sino como una verdadera inversión”, al considerar que la medida se traducirá rápidamente en “mayor producción y dinamismo”.
Según estimaciones del sector, el impacto sobre la recaudación en 2026 sería relativamente bajo. Coninago calculó un costo de unos U$S30 millones, mientras que el analista agropecuario Javier Preciado Patiño estimó que la reducción para trigo y cebada implicaría una merma cercana a los U$S45 millones. “No es un número muy significativo, es bastante modesto”, explicó.
Por su parte, el economista Federico Machado, del Observatorio de Políticas para la Economía Nacional, calculó un costo fiscal de $0,1 billones, cifra similar a la estimada por Matías Rajnerman, jefe de macroeconomía del Banco de la Provincia de Buenos Aires. “Muy poco”, resumió Rajnerman.
De cara al próximo año, Preciado Patiño estimó que el impacto fiscal total sería “menor a U$S100 millones”, mientras que Coninagro proyectó un costo de entre U$S50 y U$S60 millones.
En cuanto a la soja, Machado calculó que una reducción escalonada de las retenciones al poroto del 24% al 18%, y de las manufacturas del 22,5% al 16,5%, tendría un costo equivalente al 0,1% del PBI, cerca de U$S700 millones.
Preciado Patiño consideró además que el anuncio dejó en evidencia el peso de la soja en la recaudación por derechos de exportación. “Lo que queda claro con lo que dijo Milei es que, al final del día, lo que genera recaudación por derecho de exportación es la soja y no el trigo”, sostuvo. También deslizó que la iniciativa podría tener un componente político, al señalar que “desarma algunos proyectos que tenía la gente de Provincias Unidas de sacar una ley para bajar retenciones”.
El riesgo de postergar liquidaciones
Más allá del respaldo del sector, el anuncio sobre la soja también encendió alertas entre analistas y empresarios agropecuarios. El principal temor es que, al conocerse con tanta anticipación una futura baja de retenciones, algunos productores y exportadores decidan postergar ventas y liquidaciones hasta 2027 para acceder a una menor carga impositiva.
“En general, lo que se tiene que hacer es anunciar que vas a bajar las retenciones sin mucha anticipación. Porque automáticamente te genera ruido en el mercado y eso trae distorsión. El que va a vender capaz dice: ‘bueno, ahora espero un poco’”, explicó Preciado Patiño.
El analista agregó que esa situación podría afectar especialmente al segundo semestre, un período clave para el ingreso de divisas. “Cuando estás en un semestre complicado en cuanto a liquidación de divisas, te puede afectar”, advirtió.
En el mismo sentido, un empresario del sector señaló que el anuncio puede incentivar comportamientos especulativos. “Viendo que el Gobierno ya aflojó, se puede esperar que ante falta de liquidación el Gobierno se vea obligado a bajar más aún las retenciones, y si venden antes venden mal”, resumió.
La Cámara de la Industria Aceitera Argentina (Ciara) también hizo referencia al tema en el comunicado en el que celebró la medida. Allí afirmó que trabajará junto al Ministerio de Economía nacional “para ver la forma más adecuada para que no genere efectos negativos en la comercialización”.







