“Tafí Viejo, verdor sin tiempo”: cómo impactó en los artistas el premio Martín Fierro

Los tres galardones a la serie tucumana jerarquizan formalmente la calidad de artistas y de técnicos locales. Elogios de Juan Palomino.

UNA DIFÍCIL HISTORIA DE AMOR. “Tafí Viejo, verdor sin tiempo” aborda la relación entre dos jóvenes, de familias enfrentadas, con la lucha social.
UNA DIFÍCIL HISTORIA DE AMOR. “Tafí Viejo, verdor sin tiempo” aborda la relación entre dos jóvenes, de familias enfrentadas, con la lucha social.
Fabio Ladetto
Por Fabio Ladetto Hace 3 Hs

La consagración nacional de “Tafí Viejo, verdor sin tiempo” en los premios Martín Fierro, con las estatuillas a mejor ficción, dirección para Eduardo Pinto y actor para Luciano Cáceres, puede implicar un salto en la visibilidad de las realizaciones tucumanas.

La historia de amor entre dos jóvenes veinteañeros que pertenecen a sectores sociales enfrentados se enmarca en un contexto de agitación y luchas laborales, que los obliga a tomar decisiones cruciales en sus vidas. El relato toma cuerpo en locaciones de la ciudad del limón, tan reconocibles como los personajes que discurren en pantalla.

Si bien hay presencia de actores y actrices de proyección internacional, el 70% del elenco y del equipo técnico es local, lo que refuerza la idea de tucumanidad en sentido amplio; asimismo, potencia la posibilidad de proyectar el talento provincial como un potencial foco audiovisual, deseo nunca consumado.

Más allá de lo que signifique para la industria, hay un lado humano de quienes formaron parte de “Tafí Viejo...” que es lo más importante. La producción significó más que una serie para Juan Palomino; fue “descubrir una localidad con identidad propia, con sus talleres, y el reencuentro con amigotes como ‘Chanfaina’ y otros que representan una porción de mi vida”. “Estar en la hostería Atahualpa Yupanqui, en las faldas de la yunga, fue un placer muy grande. Siempre es bueno volver a los espacios que nos brindaron alegría”, afirma en diálogo con LA GACETA.

El actor formó parte del elenco de la serie premiada, convocado por Pinto. “Es un excelente realizador y un hombre de cine ideal para esta producción escueta pero potente. Trabajar en las distintas provincias me llena de alegría porque me permite reconocerme en la mirada de los otros; reconocer esta argentinidad en un técnico, una actriz o actor tucumano. Es fundamental en tiempos donde la globalización hace que se pierda la identidad de una región. Como se decía antes: ‘pinta tu barrio y pintarás el mundo’”, describe.

AMISTAD. Manina Aguirre y Juan Palomino construyeron un vínculo. AMISTAD. Manina Aguirre y Juan Palomino construyeron un vínculo.

En ese sentido, subrayó la importancia de que el relato esté vinculado con el lugar donde se rodó: “Celebro que la serie sea taficeña y que nuestra ficción autóctona haya roto las barreras de la General Paz. Es una historia de trabajadores, de reconstruir el tejido social y donde la memoria está presente. Tafí Viejo significa los ferrocarriles, el Pozo de Vargas... cuando se conjugan estas convicciones, es difícil decir que no a un llamado para actuar”.

“El nivel técnico y artístico tucumano es de primera línea, está en las imágenes, y hablar de trabajadores en lucha y de un sindicato con verdad -y hago referencia a mi personaje- tiene un valor agregado en estos tiempos. La calidad humana es increíble; no me quiero olvidar de Manina Aguirre, Emanuel Rodríguez, el Negro Prina... Ese ida y vuelta generacional me produce gran satisfacción. La profesionalidad de los compañeros técnicos es fundamental para que una obra salga adelante, sumado al liderazgo de un director como Eduardo, que sabe dialogar con los artistas”, agregó.

Que una realización filmada en Tucumán haya ganado como mejor ficción nacional tiene un sabor especial. “Los premios son buenos cuando se ganan, y hay que celebrarlos en épocas complicadas donde se cuestiona todo. Este reconocimiento ayuda a seguir construyendo. En tiempos donde se dice que el Estado no tiene que estar presente y rigen las leyes del mercado, estar en el primer plano es un reconocimiento para festejar. Pero la serie no le escapa a la falta de trabajo, la especulación financiera, la violencia y los vínculos humanos, sino que los abarca. Muestra todo: los personajes, las calles, la identidad de los limoneros y la problemática de los trabajadores”, plantea.

Palomino no estuvo en la fiesta de premiación. Su ausencia fue consecuencia de su coherencia ideológica y política, que incluye el distanciamiento con el productor, el diputado nacional Javier Noguera, quien llegó a la banca con un discurso enfrentado al gobierno de Javier Milei y en la banca pasó a respaldar sus propuestas de ley del Poder Ejecutivo.

“Lamento que haya votado o dado quórum en el recinto en todas las iniciativas que van en contra de los trabajadores y de la defensa de los glaciares, entre otros. Esas posiciones rechazan la identidad de la serie y no puedo soslayarlo ni hacerme el zonzo con este cambio. No convalido a políticos que están en un lado y luego se paran en el otro, me sorprendió muchísimo y para mal, me decepcionó”, advierte.

Voces locales

La química lograda en pantalla entre Palomino y Aguirre es evidente, y se proyectó fuera de los sets, hasta consolidar una firme amistad. Para LA GACETA, la actriz resalta que le tocó intervenir en “cinco de los seis episodios que tiene la serie junto a un compañero de súper lujo de la escena nacional, lo que fue un premio para mí, una experiencia soñada por su entrega, no solamente conmigo sino con todos con quienes les tocaba filmar cada día; muchos de ellos eran verdaderamente obreros de una citrícola”.

“Lo más destacable es que se haya premiado, nada más y nada menos, que a una ficción del interior del país, y quiero hacer hincapié que es del NOA. Es algo que me llena de orgullo. No conocía Tafí Viejo, y me enamoré de la ciudad desde la primera vez que entré y cuenta con hermosos paisajes captados por el ojo mágico de Pinto, quien tiene una postura paternal en la dirección de actores”, señala Manina, quien previamente intervino en otros proyectos nacionales, como “El sexo de las madres” o “Rumbo al mar”: “todos han significado un aprendizaje y masajitos al alma”.

En el elenco estuvo también Lili Juárez, otra actriz de despliegue en filmes argentinos. “Mi personaje es una mujer simple y cotidiana, que me gustó interpretar. Se desarrolló su historia en la Villa Obrera, en una casa que funcionaba como peña, y me sentí una más del barrio”, recuerda, con un diálogo fuera de cámara que demostró cómo las barreras entre la realidad y la ficción son flexibles.

EN LA VILLA OBRERA. Lili Juárez filmó escenas junto a Daniel Elías. EN LA VILLA OBRERA. Lili Juárez filmó escenas junto a Daniel Elías.

La ambientación contó con la artista plástica Vero Corrales; mientras pintaba un mural en la puerta, “se acercó una persona y me contó que ocho obreros viajaban en el techo del tren rumbo a Plaza de Mayo en 1945 para respaldar a Juan Domingo Perón, y murieron en un accidente”, relata.

“Me impresionó mucho la historia, sobre la cual se hizo una zamba después. Los velaron a todos juntos en el taller ferroviario, un lugar que fue tan importante y relevante para Tafí Viejo y para la economía argentina. Verlos cómo están ahora es muy triste”, concluye.

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