MEDIO SIGLO EN LOS ESCENARIOS. Paz Martínez comenzó con el Trío San Javier para luego seguir solista.
Su nombre artístico es el doble apellido materno invertido. Norberto Alfredo Gurvich (el tucumano hijo de David Gurvich y Fortuna Martínez Paz) se transformó en Paz Martínez desde la década del 70, cuando primero se subió al escenario como parte del Trío San Javier y luego en su carrera solista y como compositor de unas 700 canciones románticas (ni él sabe la cifra exacta).
Estar sentado al piano escribiendo no puede reemplazar a su gran amor. “Siento mariposas en la panza cada vez que subo un escenario; cuando no las sienta será una señal para decirle adiós”, le dice a LA GACETA (en una doble entrevista, para el papel y en Conexión Play de LG Play), como anticipo del reencuentro con el público de su provincia, que se concretará esta noche a las 21 en el teatro Mercedes Sosa (San Martín 479).
“Siempre es hermoso regresar al lugar donde nací y estando con mis comprovincianos, todo lo bueno se multiplica. Me alegra volver a Tucumán, es una cosa muy especial y suceden cosas mágicas. Al llegar y bajarme del avión, me siento armonizado, muy bien, por más que me fui chico”, afirma.
La gira nacional que emprende se llama “50 años de amor”, con un repaso de su trabajo artístico en ese campo. En el show, el público se encontrará -según anticipa- con “un auténtico Paz Martínez, voy con la banda completa de músicos, lo cual es importante para mí porque me siento muy apoyado”.
Define su recital como un encuentro a la carta con su público fiel: “con seguridad voy a tener que cantar, como siempre, las canciones clásicas pero algunas serán con un tipo especial de arreglo, y también voy a hacer otras nuevas; lo seguro es que nos vamos a divertir, nos vamos a emocionar y vamos a terminar la fiesta bailando. Hay una complicidad con el público”.
“Entiendo que el amor va cambiando de rostro con el paso de los años, pero también creo que algo se mantiene: el amor es lo más revolucionario que experimenta el ser humano… deja de lado el ‘yo’ para entregarse a otro ser y eso no cambia. Yo canto y escribo cosas que tienen que ver no solamente con la pareja sino con la emoción, porque los seres humanos somos emoción pura y porque la música no tiene ideología”, describe. En ese sentido, no distingue entre público masculino y femenino, aunque reconoce que es la mujer quien sostiene una carrera artística como la suya, y aclara que no compone éxitos “sino canciones”.
La música popular
Paz Martínez reivindica el presente creativo en la música popular. “No creo que se alimente sólo del boom que puede producirse por obra de la industria musical. Tenemos artistas maravillosos que siguen apostando a la belleza, a la excelencia sin pensar en el resultado, al placer infinito que provoca hacer algo que nos da alegría, lo cual es mucho más grande que el éxito. Todos los momentos son una buena oportunidad para alcanzar los sueños y es mentira que el tren pasa una sola vez en la vida: todos los días, desde que abrimos los ojos, está llegando”, resalta.
Autodidacta en el dominio de los instrumentos (y comprometido con los avnces tecnológicos), confiesa que “la inspiración me llega después del esfuerzo, después de horas, días, meses de perseguir una idea; una vez que la encuentro trato de darle lo mejor de mí”. “Se puede aprender a componer una canción, pero antes hay que tener información, leer mucho, estudiar para tener las herramientas necesarias para hacer un buen trabajo. Estudiar es fundamental, es la base de todo, lo más importante. No conozco otra forma de hacer un buen trabajo que poniéndole ganas, conocimiento y amor a la tarea”, agrega.
Cuando se aleja de la partitura, Paz Martínez sigue vinculado con la música, pero desde la defensa de los derechos de los autores y compositores. “Soy integrante del Directorio de Sadaic y me siento honrado en esta función. Hay que proteger a los creadores, porque son seres que intentan mejorar la vida de todos a través del arte, una tarea que no es fácil pero siempre es maravillosa!”, concluye.








