Llegó el frío: la intemperie que acecha a Milei y el equilibrio de Jaldo

La ola polar llega a la política: el idilio social con Milei se enfría ante el parate económico y los escándalos de Adorni. En Tucumán, el déficit fiscal devora el fondo anticíclico y deja a Jaldo en un equilibrio extremo entre la necesidad y el peronismo. Una oposición congelada completa un escenario de incertidumbre total bajo cero.

Llegó el frío: la intemperie que acecha a Milei y el equilibrio de Jaldo

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La primera nevada en Tafí del Valle se festejó en familia, entre amigos y entre todos los que no pudieron llegar a la villa veraniega, pero disfrutaron de las postales de las majestuosas montañas cubiertas de blanco.

El termómetro no miente, aunque a veces el relato intente ponerle una estufa al mercurio. Esta semana, una ola polar real -de esas que nos obligan a buscar guantes y bufandas guardados- se estacionó sobre Tucumán y el país. Pero el descenso de temperatura no es solo meteorológico. Hay una helada más brava, más silenciosa, que está calando los huesos de la política argentina: llegó el frío a la confianza social, ese combustible que hasta hace poco mantenía encendido el motor de la esperanza libertaria.

A nivel nacional, el escenario empieza a mostrar grietas de escarcha. Javier Milei, que navegó con éxito el 2023 y las legislativas de 2025 bajo un sol de aprobación casi místico, hoy enfrenta una intemperie inédita y se podría decir que hasta inesperada.

Un “chucho” en la espalda

Los datos del Indec de mayo de 2026 son un chucho en la espalda: la actividad económica registró una caída interanual del 2,1%, y el consumo no da señales de vida. La economía no arranca y, lo que es peor, el bolsillo del laburante tucumano -y del argentino en general- ya no tiene de dónde recortar.

A este parate se le suma un componente ético que empieza a oler a rancio. El caso de Manuel Adorni, el jefe de Gabinete, ha dejado de ser una anécdota de redes sociales para convertirse en un expediente judicial pesado. Las denuncias por el manejo de activos digitales no declarados -se habla de cifras que superan los U$S 3 millones- y los pagos en efectivo sin factura por refacciones en propiedades lujosas, contrastan violentamente con el discurso del “no hay plata”.

Mientras el ciudadano común hace pataditas para pagar la boleta de la luz, el círculo de hierro parece estar calefaccionado con privilegios que la “casta” envidiaría. Ese contraste es el que enfría el apoyo de ese sector medio que fue el pulmón del triunfo oficialista.

El desfiladero tucumano

En Tucumán, el clima no es más amable. El gobernador Osvaldo Jaldo camina hoy por un desfiladero de hielo. La semana pasada, el economista Bernabé Salas expuso un informe de su consultora El Algarrobal, en base a datos públicos sobre las finanzas de la provincia, que permiten explicar la preocupación del mandatario en cuanto a las finanzas públicas: Tucumán cerró el primer trimestre con el peor déficit fiscal desde 2019. Lo más grave no es solo el rojo de casi $ 100.000 millones, sino la confirmación de que el “fondo anticíclico” -ese colchón de ahorros que daba cierta tranquilidad a la gestión- ha desaparecido.

Tucumán está hoy a la intemperie financiera. Con los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) en picada en lo que va del año y con una coparticipación que se licúa, Jaldo hace equilibrio. Un equilibrio que, por momentos, parece una danza de necesidad: ser amigable con la Nación para ver si gotea algo de recursos, pero manteniendo una distancia prudencial para no quedar pegado al costo social del ajuste nacional. Este equilibrismo enfría su relación con el peronismo más duro, ese que le exige ponerse el poncho de combate contra Milei y que ve en el gobernador una tibieza peligrosa.

Ni para “juntar calor”

Pero si en el peronismo hay tensiones, en la oposición tucumana directamente hay congelamiento. Los acuerdos que alguna vez soñaron con ser una alternativa real se han vuelto bloques de hielo. Las brechas entre las distintas fuerzas -Juntos por el Cambio, los libertarios locales y el radicalismo disperso- se ensanchan a medida que las ambiciones personales le ganan a la estrategia colectiva. Con este panorama, pensar en imponerse ante un peronismo que, aun con sus internas y sus cuentas en rojo, sigue siendo una maquinaria aceitada, parece hoy de ciencia ficción.

La Libertad Avanza -la segunda fuerza con mayor cantidad de votos en la provincia el año pasado- continúa con su plan de ganar la gobernación y/o algunos municipios -además de bancas diversas- de la mano de una estrategia “a la Milei”: que la gente los elija para sacar a la “casta peronista” y que ese deseo social sea más fuerte que la estructura política, la red de militantes, el aparato del Estado local y la ideología misma (en Tucumán hay una base histórica de votantes que eligen peronismo pase lo que pase). Que ello suceda no es imposible, pero sería tan sorprendente como el triunfo del Presidente en 2023 que, a la postre, si contó con el esqueleto de fuerzas políticas tradicionales en distintos distritos que le habilitaron mínimamente controlar los comicios el día de la elección.

Llegó el frío, y en política, como en la vida, el problema no es la baja temperatura, sino quedarse sin techo. El Gobierno Nacional está perdiendo el techo de la ejemplaridad, y el provincial, el de la solvencia económica. En esta temporada otoño- invierno que recién comienza, habrá que ver quién tiene suficiente abrigo para llegar a la primavera con chances de seguir gobernando. O si, por el contrario, la helada terminará por quemar las últimas flores de un ciclo que hoy parece caminar sobre hielo muy fino.

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