El impacto de Faustino Oro llegó a Tucumán: el proyecto que enseña ajedrez en barrios vulnerables
Resumen para apurados
- Inspirado por el éxito de Faustino Oro, el Proyecto Salomón enseña ajedrez como herramienta de inclusión en barrios vulnerables y hogares de Tucumán mediante la Fundación Hacer Futuro.
- La iniciativa, dirigida por Diego Carballo, busca alejar a los jóvenes de las calles y pantallas, fomentando la autoestima y la integración social en entornos judicializados.
- El fenómeno Faustino revitaliza la tradición ajedrecística argentina, posicionando al deporte como un motor de cambio social accesible para todas las edades y realidades.
El fenómeno de Faustino Oro, el joven argentino que recientemente se convirtió en Maestro Internacional y revolucionó el mundo del ajedrez con apenas 12 años, volvió a poner el foco sobre una disciplina que en Tucumán también se utiliza como herramienta de inclusión social. Allí aparece el Proyecto Salomón, una iniciativa impulsada por la Fundación Hacer Futuro que lleva el ajedrez a barrios vulnerables, hogares y escuelas de toda la provincia.
Uno de los referentes del proyecto es Diego Carballo, ajedrecista e instructor de la Escuela de Ajedrez de Tucumán, quien explicó en LG Play cómo funciona la propuesta. “Utilizamos el ajedrez en un tema totalmente social. La idea es llegar a la gente que lo necesita y usar el ajedrez como algo inclusivo”, contó. Actualmente trabajan en hogares de niños judicializados como Eva Perón, Santa Rita y Santa Micaela, además de espacios comunitarios en Barrio Esperanza, Colalao del Valle y Trancas.
Carballo relató distintas historias que muestran el impacto del proyecto más allá del deporte. “Tengo alumnos que se ven únicamente en las clases porque están separados en distintos hogares. También chicos con Asperger que encontraron un lugar de pertenencia”, explicó. Y recordó especialmente el caso de una adolescente que inicialmente rechazaba el taller. “El primer día me dijo: ‘Esto no es para mí, yo no soy inteligente’. Hoy está fanatizada con el ajedrez y me dice: ‘Sí, soy inteligente’”, relató.
El instructor también destacó cómo el ajedrez logró modificar hábitos cotidianos en muchos chicos. “Hay alumnos que dejaron la pantalla, dejaron la calle y ahora juegan ajedrez en la vereda o en sus casas. Esto va mucho más allá del ajedrez”, aseguró. Según explicó, el deporte tiene una ventaja clave: cualquiera puede practicarlo. “Es totalmente inclusivo. Puede jugar un niño de seis años o un adulto mayor, personas no videntes, mujeres, cualquiera”.
El efecto Faustino Oro en el ajedrez argentino
Durante la entrevista, Carballo también habló sobre el impacto que genera Faustino Oro en las nuevas generaciones. “Está ayudando muchísimo al ajedrez argentino. Es como el abanderado de todos los chicos que juegan hoy”, sostuvo. Además, remarcó que Argentina tiene una fuerte tradición ajedrecística que comenzó a recuperar protagonismo gracias al crecimiento de nuevos talentos y al fenómeno que despertó el joven prodigio argentino en todo el mundo.







