En Brasil, la gente viaja en el famoso tren Serra Verde Express. Crédito:tupungato/Getty Images
Resumen para apurados
- El tren Serra Verde Express en Brasil fue elegido como el recorrido panorámico más bello de Sudamérica tras un estudio de seguimiento ocular realizado por InsuranceandGo.
- Inaugurada en 1885 para el transporte de carga, la ruta de 69 km cruza 41 puentes y 13 túneles por la Selva Atlántica, uniendo Curitiba con el histórico pueblo de Morretes.
- El reconocimiento científico consolida al tren como un ícono turístico global, impulsando la economía regional y exigiendo reservas anticipadas por la alta demanda de viajeros.
Aun cuando los siglos pasaron, hay maravillas que se mantienen vigentes e inclusive conquistan récords mucho tiempo después. Como una ventana hacia el pasado, el Serra Verde Express es el orgullo del presente brasileño, que gracias a una medición del lapso en que sus pasajeros permanecían maravillados, pudo definir que era el tren de los viajes más espectaculares de Sudamérica.
Saltos de agua se suceden entre los puentes. La Selva Atlántica impone sus tiempos e indica hacia dónde mirar. La bajada de bandera ocurre en las urbes para abandonar los muros de cemento por los cauces y quebradas, que pronto se divisan en el horizonte. Cada rincón se vuelve un espectáculo que deja absortos a sus pasajeros. Según la medición de la compañía de seguros de viaje InsuranceandGo, los paisajes del Serra Verde Express eran de las mejores experiencias ferroviarias panorámicas del mundo.
Cómo se eligió al ganador
Basándose en tecnología de seguimiento ocular, la compañía de seguros pudo identificar los trayectos en tren más atractivos visualmente a nivel mundial. El estudio analizó grabaciones de varias rutas, registrando dónde centraban su atención los espectadores y cuánto período permanecían cautivados en entornos específicos. Así fue que la mayor duración de la región se la llevó el Serra Verde Express de Brasil, un tren inaugurado en 1885 pero que aún maravilla a quienes lo abordan.
La ruta de 69 kilómetros del Serra Verde Express se extiende entre las pequeñas ciudades paranaenses de Curitiba y Morretes, atravesando paisajes de la Mata Atlántica configurados por las cascadas, los ríos, la vegetación de verde exuberante y todo ello colgado entre las montañas. Desciende por la sierra del Mar, desde el paisaje urbano a la selva tropical. Durante el trayecto, los pasajeros atraviesan caídas de agua, arroyos y valles escarpados, cruzando 41 puentes y 13 túneles. Uno de los puntos culminantes es el Viaduto do Carvalho, un puente construido al borde de la montaña con vistas panorámicas de la flora y los picos lejanos mientras la formación serpentea a lo largo de su recorrido.
Los orígenes del Serra Verde Express
Lo que hoy es un deleite visual, nació de una necesidad estratégica. Inaugurada en 1885, esta proeza de la ingeniería no fue concebida para el turismo, sino para conectar el pulso productivo de las tierras altas de Curitiba con los puertos de la costa. En aquel entonces, los vagones descendían cargados de café y cereales; hoy, la carga es puramente emocional, transportando a viajeros que buscan una pausa del vértigo moderno en un recorrido de aproximadamente cuatro horas que se siente como un suspiro.
La llegada a Morretes, el punto final de la travesía, completa la experiencia sensorial. Tras el descenso de 69 kilómetros, el viajero es recibido por el encanto colonial de una ciudad detenida en el tiempo, con calles empedradas y tiendas de artesanía. Allí, el aroma de la selva cede el paso a la gastronomía regional, donde el barreado —un tradicional estofado de carne cocido lentamente en ollas de barro— se convierte en la recompensa obligatoria antes de emprender el regreso.
Opciones para todos los sentidos
El prestigio del Serra Verde Express escaló al punto de ofrecer diversas experiencias a bordo, adaptándose a cada perfil de audiencia. Desde los vagones estándar hasta los servicios premium, los pasajeros pueden optar por paquetes que incluyen guías especializados, servicios de catering y mayores comodidades, asegurando que el foco siempre permanezca en lo que sucede del otro lado de la ventana.
Desde Morretes, la aventura puede expandirse hacia destinos cercanos como Antonina o la mística Ilha do Mel. Para quienes planean su próxima escapada al país vecino, la recomendación de los expertos es la anticipación. Dada la viralidad de su belleza —ahora respaldada por la ciencia del seguimiento ocular— y su creciente popularidad en internet, los pasajes suelen agotarse rápidamente, especialmente en temporadas altas.








