Rafael Grossi

Resumen para apurados
- Rafael Grossi, director de la OIEA, compite en Nueva York para liderar la ONU, buscando distanciarse de Javier Milei para ganar apoyos diversos y evitar etiquetas ideológicas.
- La campaña coincide con deudas argentinas ante organismos y el rechazo de Milei a la Agenda 2030, mientras potencias como China y Gran Bretaña mantienen sus reservas diplomáticas.
- El éxito de Grossi dependerá de su capacidad para proyectar imparcialidad frente al eje Trump-Milei y lograr el consenso necesario dentro de los miembros del Consejo de Seguridad.
NUEVA YORK, Estados Unidos.- El argentino Rafael Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y personalidad importante en las negociaciones sobre el plan nuclear de Irán, recoge apoyos en su postulación a conducir la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Pero la conftontación (y la deuda) del gobierno argentino con el organismo complica sus aspiraciones.
La gestión de Javier Milei -que no obstante acusar a la ONU de llevar adelante “una agenda colectivista (Agenda 2030) que restringe libertades individuales”- se ilusiona con las buenas perspectivas de Grossi. Tanto, que armó una unidad especial en Cancillería, que encabeza el subsecretario de Política Exterior, Juan Manuel Navarro, para la campaña en favor de su postulación,
“Pero el fervor del Gobierno (...) tiene por estas horas un límite: la incógnita sobre la postura de los otros tres integrantes del Consejo de Seguridad, Francia, China y sobre todo Gran Bretaña, enfrentada con Argentina en los foros internacionales en torno a la soberanía de las Islas Malvinas”, dice el periodista Jaime Rosemberg en una crónica para el diario “La Nación”.
Los esfuerzos de Grossi por no quedar encasillado como “el candidato de la derecha internacional” frente a las postulaciones de las ex presidentas Rebeca Grynspan (Costa Rica) y Michelle Bachelet (Chile) -ambas progresistas- choca con los apoyos que recibe. El recién asumido presidente de Chile, el ultraderechista José Antonio Kast, anunció que retira la candidatura de su compatriota Bachelet por motivos ideológicos. Los apoyos de Estados Unidos y de Rusia, insinuados por Donald Trump y Vladimir Putin, no ayudan a mostrarlo como candidato “imparcial”.
Un detalle de las presentaciones de los candidatos muestran esa dificultad. Mientras Grynspan presentó su postulación junto a diplomáticos de su país, Grossi lo hizo sin acompañantes.
“No quiere quedar sólo como el candidato de Milei, hoy asociado con el trumpismo”, evaluó un diplomático de trayectoria en el sistema de Naciones Unidas.
La asociación puede jugarle en contra a Grossi y llevar a países africanos o de otros continentes a presionar a sus aliados (Francia, China o Rusia) a optar por otras opciones.
También el tenso vínculo de Trump y Milei con la ONU es un problema para Grossi. Él mismo admite que Trump está desfinanciando a la ONU, que tiene graves problemas de liquidez, y que Milei es “escéptico” en relación al organismo fundado luego de la Segunda Guerra Mundial.
Deuda millonaria
Milei -a imagen de lo que hizo Trump- retiró al país de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Su rechazo hacia la mayoría de los organismos multilaterales, que expresa en cada foro al que asiste, se manifiesta no sólo en la retórica, sino en la mora en el pago de obligaciones.
Según la página oficial de la ONU, Argentina no está entre los 106 países que regularizaron sus aportes de este año hasta el 30 de abril, que en su caso es el 0.490 del presupuesto total de Naciones Unidas.
Puede seguir votando, ya que no supera los dos años de demora, como sí es el caso de Venezuela o Bolivia.
En la página oficial de la Organización de los Estados Americanos, se explicita que Argentina, si bien no posee deudas anteriores, es al 31 de marzo pasado uno de los países que “no han pagado su cuota al Fondo Regular para el año en curso”, unos US$3,3 millones.
Lo mismo ocurre con el parlamento del Mercosur, el Parlasur, donde la Argentina demora en el pago del porcentaje que le corresponde para sostener el funcionamiento del órgano legislativo.
“Es de esperar que con la ONU se pongan al día, para no complicar la candidatura de Grossi”, especula otra autorizada voz diplomática, según Rosemberg.









