Tafí del Valle amaneció de blanco para enamorar a los vecinos y a los visitantes

Turistas y lugareños sorprendidos, chicos jugando bajo los copos y emprendedores celebrando una jornada distinta, con un entusiasmo que desafiaba el frío polar que se instaló en la villa turística. Testimonios.

Una postal de la nieve que cubrió a Tafí del Valle. Una postal de la nieve que cubrió a Tafí del Valle. FOTO LA GACETA / Pablo Soler.

Resumen para apurados

  • Turistas y vecinos de Tafí del Valle, Tucumán, vivieron este jueves la primera nevada del año debido a un frente polar que cubrió de blanco la ruta 307 y los cerros tucumanos.
  • Defensa Civil cortó el tránsito por hielo mientras familias y emprendedores celebraron el paisaje. El fenómeno ocurrió en otoño tras una semana de alertas por aire polar.
  • La nevada impulsa el turismo regional y beneficia al comercio local. Este fenómeno anticipa una temporada de invierno con gran afluencia de visitantes en los Valles Calchaquíes.
Resumen generado con IA

A la altura de Tafí del Valle, la ruta 307 empezó a cambiar de color de golpe. El césped seco desapareció debajo de la escarcha, la neblina comenzó a tragarse los cerros y el frío dejó de sentirse como uno más de cualquier simple mañana para convertirse en algo diferente.  

Los autos avanzaban lento. Algunos frenaban al costado de la banquina solamente para mirar. Otros bajaban las ventanillas para confirmar que aquello que caía sobre los pastizales era realmente nieve. Y entre todo ese panorama, aparecía una imagen en principio extraña para cualquier tucumano: montañas blancas. Confirmaban en silencio que la primera nevada del año finalmente llegó a los Valles Calchaquíes.

Tal como se había anticipado durante toda la semana, el ingreso de una masa de aire polar provocó precipitaciones níveas en distintos puntos de altura de la provincia. En la villa turística cayó “garrotillo” durante buena parte de la mañana, mientras que en sectores más altos de la zona comenzaron a verse copos y acumulaciones sobre la banquina, los techos y algunos vehículos. No fue una nevada histórica. Tampoco hizo falta. Alcanzó para modificar por completo el paisaje tafinisto y alterar la rutina de cientos de personas que decidieron subir hacia los Valles buscando una postal que en Tucumán siempre parece imposible a esta altura del año, cuando todavía es otoño.

El comienzo de la jornada estuvo marcado por la incertidumbre. Desde temprano, Defensa Civil decidió interrumpir el tránsito sobre la ruta 307 debido a la presencia de hielo sobre el asfalto, especialmente a la altura del kilómetro 88. El corte se extendió desde la intersección de avenida San Martín hasta Ampimpa, en el kilómetro 115, y recién cerca de las 14 se habilitó nuevamente el paso. Mientras tanto, la ruta se convirtió en una especie de mirador improvisado.

Entre la neblina espesa y los animales sueltos que aparecían peligrosamente sobre la calzada, las familias caminaban despacio, sacaban fotos y buscaban cualquier rincón donde todavía quedara nieve acumulada.

Desde Entre Ríos

Leonel Magallanes y Carina Copa frenaron el auto apenas encontraron un pequeño espacio vacío sobre la banquina. Venían desde Gualeguaychú, Entre Ríos, recorriendo el norte argentino, y jamás imaginaron encontrarse con nieve en Tucumán.

Aprovecharon la escarcha acumulada para improvisar un pequeño muñeco de nieve que lentamente empezaba a derretirse bajo la resolana que apareció cerca de las dos de la tarde.

“Estamos de vacaciones y vinimos a conocer toda esta zona de los Valles”, contó Leonel mientras miraba las montañas. Durante un tiempo vivió en Mendoza y explicó que estaba acostumbrado a nevadas mucho más intensas, aunque reconoció que el paisaje tafinisto tenía algo distinto. “Está bastante fresco, pero es un frío más seco. Nosotros sufrimos más la humedad de Entre Ríos”, explicó.

La pareja llegó primero a la capital, luego pasó por el Parque Aconquija y ahora planeaba continuar viaje hacia Cafayate. Pero la nieve les alteró el recorrido. “La Argentina es increíble porque cada paso que das tiene algo distinto”, agregó Carina, todavía entretenida con el pequeño muñeco que habían armado al costado del camino.

Un plan familiar

En El Pinar de Los Ciervos, la escena parecía repetirse una y otra vez: chicos tirándose bolitas, familias enteras fotografiando los cerros y autos estacionados sobre el costado de la ruta con nieve acumulada sobre el capot. Ahí estaban Juan Pablo Frías y su hijo Gerónimo. Los dos aprovechaban cada pedazo de hielo para armar un nuevo muñeco de nieve encima del auto, a modo de improvisada decoración invernal.

“Mi papá estaba de descanso y le dije que vayamos a la nieve”, contó Gerónimo, vecino de Villa Carmela, que vivía ayer su primer contacto con este fenómeno. La sensación le resultó extraña. “La textura es rara porque parece piedra, pero cuando hacés fuerza se desarma”, explicó mientras apretaba nieve con las manos. Después soltó otra confesión inesperada. “Igual pensé que iba a hacer más frío”, dijo.

La nieve, en Tafí, siempre tiene algo de fantasía incompleta. Nunca alcanza para convertir el paisaje en Bariloche, pero sí para despertar esa sensación infantil de estar viviendo algo extraordinario.

¿Un vino helado?

La postal más llamativa del día apareció algunos kilómetros más arriba. Mientras la mayoría buscaba refugio del viento helado, Gonzalo Moreno Crespín decidió sentarse afuera de un bar, en una mesa al aire libre. Copa de vino en la mano. Nieve alrededor. Y él quieto, mirando los cerros. “Son esos momentos donde uno puede disfrutar lo que verdaderamente es el valle”, dijo mientras levantaba la copa.

La escena parecía armada para una fotografía turística, pero en realidad tenía algo mucho más genuino: la tranquilidad de alguien que entiende que estos días no pasan seguido. “Esto no ocurre siempre y poder vivirlo es especial”, aseguró.

Gonzalo tiene un emprendimiento gastronómico en Tafí y conoce perfectamente cómo funciona el turismo en los Valles. Por eso sabe que la nieve modifica el humor de todos. “A la gente le encanta. Los chicos se vuelven locos y muchos vienen solamente para conocer esto”, explicó. Hasta el vino tenía sentido dentro de la escena: también era de producción local.

Más movimiento

Estela Bordón miraba a Moreno Crespín desde su propio restó completamente vidriado en El Pinar de Los Ciervos. “Hoy Tafí nos sorprendió”, dijo durante la charla con LA GACETA. Cuenta que fue una de las primeras personas en subir imágenes de la nieve a las redes sociales apenas amaneció. “Escuchaba las gotitas caer sobre las chapas y cuando me levanté ya estaba todo blanco”, recordó.

Para ella, la nieve tiene un efecto inmediato sobre el turismo. “La gente viene muchísimo más”, aseguró. Incluso relató una escena que resume perfectamente cómo se vive este fenómeno en los Valles: turistas extranjeros sentados afuera, debajo de la nieve, negándose a entrar al salón calefaccionado. “El año pasado vinieron unos rusos y no querían entrar porque decían que en su país hace muchísimo más frío”, contó.

Una parada obligatoria

Silvio y Carolina ni siquiera tenían pensado detenerse en Tafí del Valle. La pareja, oriunda de Buenos Aires, iba camino a Cafayate para pasar unos días entre bodegas y paisajes salteños. Pero el corte sobre la ruta los obligó a quedarse varias horas esperando. “Nos sorprendió totalmente”, reconocieron. Habían viajado preparados para el frío, aunque jamás imaginaron nieve. “Nos trajimos traje de baño”, dijo Carolina.

La neblina tampoco ayudó demasiado. “No pudimos ver mucho por la neblina, pero nos gusta mucho lo poco que pudimos recorrer por la nieve”, admitieron después de varias horas detenidos al costado del camino.

Habían leído el pronóstico y sabían que iba a bajar la temperatura. Pero una cosa es leerlo y otra muy distinta es encontrarse con hielo sobre el asfalto y montañas completamente blancas en Tucumán.

Una postal perfecta

En El Mollar, Sergio Valenzuela disfrutaba de la nieve mientras sonreía como si todo hubiera salido exactamente como lo imaginó. Porque, en realidad, así había sido. Durante toda la semana siguió el pronóstico y decidió organizar una escapada familiar apenas aparecieron las primeras alertas de nieve.

Viajó durante la noche junto a Micaela y Olaf para evitar los cortes sobre la ruta. Sí, Olaf. Como el muñeco de nieve de Frozen. “Hace mucho frío”, resumió el chico durante su primer contacto con la nieve. Sergio, incluso, decidió regalarle un corazón de nieve a Micaela.

La coincidencia provocaba sonrisas inevitables alrededor. Mientras tanto, la familia armaba bolitas, sacaba fotos y disfrutaba de una escena que en Tucumán parece ocurrir apenas por momentos.

Orgulloso

La nieve volvió a demostrar algo que Tafí del Valle conoce desde hace años: alcanza apenas un poco de blanco sobre los cerros para que toda la provincia mire hacia los valles. Lo sabe Enrique Suárez. Hace más de 20 años dejó la capital para instalarse definitivamente en Tafí. Trabaja entre la construcción y la gastronomía, y vio cómo el turismo transformó por completo la zona.

Pero todavía conserva la misma sensación cada vez que aparece la nieve. “Me despierto, veo todo esto y me siento orgulloso”, explicó. Habla del frío con cariño. Del valle con pertenencia. De la nieve como si fuera un regalo. “A mí me encanta esto”, dijo mientras observaba el movimiento sobre la ruta.

La tarde empezaba a cambiar. Las nubes ganaban espacio sobre los cerros, pero parte de la nieve comenzaba lentamente a desaparecer. El hielo se derretía. Los autos retomaban el camino. Y la ruta 307 volvía de a poco a parecerse a la de siempre. Pero durante algunas horas, allá arriba, Tucumán fue otra cosa.

Y Tafí del Valle volvió a hacer lo que mejor sabe hacer: enamorar.

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