Recuerdos fotográficos: Paillette, el piloto que aterrizó con un avión tipo “jaula de gallinas” en el parque, en 1911
En este espacio de “Recuerdos” procuramos revivir el pasado por medio de imágenes que se encuentran guardadas en ese tesoro que es el Archivo de LA GACETA. Esperamos que a ustedes, lectores, los haga reencontrarse con aquellos momentos y que puedan retroalimentar con sus propias memorias esta sección que les brindamos día a día.
“En julio de 1911 los tucumanos vieron, maravillados, cómo descendía del cielo un avión y se posaba en el parque 9 de Julio. Era la primera vez que estas máquinas infernales tocaban el suelo de la provincia y es imaginable el revuelo que causaron, así como la admiración que rodeó a su piloto, Marcel Paillette”, cuenta Carlos Páez de la Torre (h) en “Los primeros vuelos” (La Tarde, 16/05/1985).
Paillete (1884-1965), nacido en Le Havre, Francia, había estudiado en la Escuela de Artes y Oficios y se había apasionado por la aeronavegación por un profesor que decía que “el hombre puede volar, la máquina lo sostiene; sólo hace falta una cosa: ¡Motor! ¡Motor! Cuando se lleguen a perfeccionar los motores, el sueño estará perfectamente realizado”. En El Gráfico (20/01/1934) se cuenta que heredó de su madre 400.000 francos y que, ya dedicado de lleno a la aviación, invirtió parte de su herencia en comprar aviones. Un piloto le propuso en 1910 venir a Argentina. Fue uno de los fundadores de los aeródromos de El Palomar y de San Fernando e instructor de los primeros pilotos argentinos.
En Salta se recuerda que en junio de 1911 también fue el pionero de los vuelos. Las máquinas se reducían a “madera, alambre y tela; ¡mucho alambre!, tanto, que en francés se les llamaba la cage a poules y, entre nosotros, jaula de gallinas”, dice El Gráfico. El biplano con que vino a Tucumán, tipo Farman, desarrollaba 60 kilómetros por hora. Apenas podía con el viento. En Salta el primer día no pudo volar, a causa de la altura y el viento y la gente, enfurecida, armó una batahola infernal. El segundo día, con viento a favor, voló y la multitud, maravillada, rompió el avión, pero a causa del entusiasmo.
En la imagen principal se ve a Paillette al comando de un Farman. De pie, a la izquierda, se ve al constructor de aviones Paul Castaibert, y a la derecha, al piloto Pablo Fels.








