Felipe “El Militar” Sosa, el acusado por el crimen de Érika que creía ser un perseguido del sistema

Había sido procesado por violencia de género y habría estado vinculado al tráfico de drogas.

Felipe “El Militar” Sosa Felipe “El Militar” Sosa

Hasta el 15 de enero, Felipe “El Militar” Sosa era conocido como un empresario dedicado a brindar servicios de seguridad y de limpieza. Ese día, después de que fuera detenido en Buenos Aires por el crimen de Érika Antonella Álvarez, no sólo se descubrió que había sido procesado por violencia de género, sino que además habría estado vinculado al tráfico de drogas.

La vida de Sosa captó la atención de los investigadores. Fue oficial del Ejército Argentino y pidió la baja porque, según declaró en una audiencia, se hartó de los permanentes desprecios del kirchnerismo. Luego se sumó a la Legión Extranjera, un cuerpo de élite de Francia que, justamente, está integrado por uniformados de otras nacionalidades. Desertó de ese cuerpo por amor, ya que no aguantaba estar separado de su novia. Se casó con el “amor de su vida”, que años después lo denunciaría por haberla amenazado con un arma de fuego.

La familia de la víctima vinculó al “Militar” con la venta de drogas en fiestas electrónicas. Cuando fue procesado por el crimen, surgió que había sido sobreseído en una causa en la que se lo investigó por producir marihuana a gran escala con fines de comercialización. Sin embargo, el fiscal federal Agustín Chit apeló esta resolución y la Cámara Federal de Apelaciones le dio la razón. Además de esa causa, se inició otra en su contra, por lo que su situación procesal se agravaría con el correr de los días.

Hombre poderoso

“Bebé, en este momento diga lo que diga, el sistema es perverso”, le escribió a su novia Justina Gordillo cuando estaba siendo buscado por las autoridades. Sosa, desde un primer momento, sabía que lo estaban buscando. El hombre, que está sospechado de organizar fiestas en las que había sexo grupal y se consumían drogas, había sido absuelto en cada una de las causas que lo tenían como acusado. “Siempre nos dijeron que era un hombre poderoso y tenía muchos contactos. Por eso siempre pudo sortear el accionar de la Justicia. Pero esta vez no fue así”, indicó uno de los investigadores.

Con el correr de las semanas, el fiscal Pedro Gallo, que está al frente del expediente, le agravó la acusación en su contra. Ahora afronta cargos por femicidio. “No discutimos la existencia del caso, pero sostenemos que la mecánica del crimen fue otra”, repitió una y otra vez Marcelo Cociansi, defensor de Sosa, que hasta el momento mantiene silencio.

Alojado en el penal de Benjamín Paz, donde lo llaman “Rambito”, como lo llamó el gobernador Osvaldo Jaldo, no sólo sufre por el encierro, sino que además tiene problemas de abstinencia. Cociansi reclamó en varias oportunidades las condiciones en las que se encontraba, pero no tuvo ningún tipo de respuesta favorable.

“Ya no confío en el sistema perverso, ‘Justi’. Me considero un prófugo, como ellos deben estar pensando. Me van a tener que venir a buscar”, le escribió a través de WhatsApp a su novia. Eso fue lo que hicieron las autoridades.

Comentarios