PROCEDIMIENTO. Gendarmes retiran la avioneta que trasladaba más de 360 kilos de cocaína y que se precipitó en Rosario de la Frontera.
Resumen para apurados
- La policía detuvo en Tucumán a un implicado en vuelos narcos tras el femicidio de Érika Álvarez, vinculado al transporte de 360 kilos de cocaína en avionetas desde Brasil.
- La red se descubrió tras un accidente de avioneta en Salta y el crimen de Álvarez, cuya pareja era un capo brasileño. Se vincula la logística a líderes como 'Cabeza Blanca'.
- El caso revela el nexo entre el crimen organizado y la violencia de género, impulsando controles más estrictos sobre el tráfico aéreo ilegal en el norte de Argentina.
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El femicidio de Érika Antonella Álvarez, a tres meses de haberse registrado, continúa siendo una caja de Pandora. Pasan las semanas y siempre surge algún dato relevante, aunque no necesariamente vinculado al crimen, sino a cuestiones relacionadas con el tráfico de drogas. Ahora se sabe que el caso pone en el centro del debate otra cuestión de candente actualidad: los vuelos narco en el NOA.
El primer indicio fue que el acusado del crimen, Felipe “El Militar” Sosa, podría haber estado involucrado en la comercialización de éxtasis en fiestas electrónicas. Su ex pareja, Justina Gordillo, y su amigo personal, Nicolás Navarro Flores -ambos acusados de encubrimiento-, declararon que el imputado por el femicidio se dedicaba a esta actividad ilícita.
Érika, según surge del expediente, era pareja de un narco oriundo de otro país. Para la familia, se trata de Luiz Carlos “Cabeza Blanca” da Rocha, uno de los traficantes de drogas más importantes de Brasil. Para los investigadores, en cambio, sería Carlos “El Mayor” Ferreyra, un paraguayo que también fue investigado y procesado por tráfico de estupefacientes. Más allá de las dudas, hay una certeza: ambos fueron acusados de dirigir organizaciones dedicadas al narcotráfico, especialmente de cocaína.
Mayra Álvarez, hermana de la víctima, declaró que la joven participaba de reuniones lideradas por su pareja, en las que se cerraban acuerdos. “Ella le decía con quién tenía que negociar y con quién no. Por eso tenía miedo de sufrir algún tipo de venganza por parte de esas personas”, indicó.
Da Rocha y Ferreyra, según los datos que pudo recabar LA GACETA, habrían elegido un modus operandi similar para operar a nivel internacional, aunque “Cabeza Blanca” estuvo involucrado en casos de mayor envergadura.
De acuerdo con las acusaciones en su contra, ambos habrían utilizado estrategias similares. Se cree que adquirían grandes cantidades de cocaína en Bolivia o en Perú y que, desde esos países, la trasladaban en avionetas. Luego, la descargaban en pistas clandestinas ubicadas en esta provincia o en Santiago del Estero.
Sospechas
Esa hipótesis surgió a partir de la declaración de un amigo de Érika. El joven, cuyo nombre se mantiene en reserva, señaló que la pareja de la víctima se encargaba de organizar vuelos narco. También indicó que las avionetas aterrizaban en el noreste de la provincia, cerca del límite con Santiago del Estero.
Los investigadores no descartan esa posibilidad, aunque consideran que el esquema no sería exactamente así. “Es poco probable que dejen la droga para luego trasladarla a la zona de los puertos con el objetivo de enviarla a Estados Unidos o Europa”, explicó un experimentado investigador. Además, según investigaciones realizadas a nivel internacional, Da Rocha y “El Mayor” utilizaban campos paraguayos como destino final de la cocaína.
LA VÍCTIMA. Érika Antonella Álvarez.
“Todo está bajo investigación. No podemos afirmar ni descartar que alguna de estas personas esté involucrada en el envío de drogas por vía aérea”, sostuvo Jorge Dib, secretario de Lucha contra el Narcotráfico.
“Es importante recalcar que Osvaldo Jaldo fue el único gobernador del NOA que no solo advirtió sobre esta situación, sino que también anunció que la provincia instalaría un sistema de radares para controlar los cielos tucumanos y de la región. La iniciativa sigue firme, pese a que no contó con el apoyo esperado”, añadió en una entrevista con LA GACETA.
Otra señal
Mientras surgía una nueva línea narco en el caso Érika, la semana pasada un integrante del clan Los Britos fue detenido en nuestra provincia por personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria. Él y un pariente fueron acusados de ser los responsables de los más de 360 kilos de cocaína que eran transportados en una avioneta que se precipitó en noviembre pasado, tras una mala maniobra, en un campo de Rosario de la Frontera.
El fiscal federal Eduardo Villalba fue el encargado de investigar el caso. Desde un primer momento se sospechó que la droga podría haber tenido como destino Tucumán. Después de tres meses, la pesquisa se orientó hacia este grupo de origen salteño, que habría extendido sus operaciones a la provincia.
El clan Los Britos, con base en Salta, es una organización criminal que desde hace años aparece vinculada a maniobras de tráfico de cocaína a gran escala en el norte argentino. Se trata de una estructura familiar que logró consolidarse como un actor relevante en la logística del narcotráfico en el NOA.
Según las investigaciones, el grupo no solo utilizaba rutas terrestres para el traslado de estupefacientes, sino que también incorporó logística aérea, lo que evidencia un salto en su capacidad operativa y en la magnitud de los cargamentos.
Aunque no alcanza la dimensión de los grandes carteles internacionales, el clan Britos se consolidó como una pieza clave en el engranaje del narcotráfico regional, con capacidad para mover grandes volúmenes de droga y sostener operaciones complejas en el tiempo.










