Oscurantismo ilustrado, eugenesia y dominación digital

Oscurantismo ilustrado, eugenesia y dominación digital
Hace 2 Hs

Por Alejandro Urueña
Ética e Inteligencia Artificial (IA) - Founder & CEO Clever Hans Diseño de Arquitectura y Soluciones en Inteligencia Artificial. Magister en Inteligencia Artificial.

Y María S. Taboada
Lingüista y Magíster en Psicología Social.  Profesora Titular de “Linguística General I” y “Política y Planificación Linguísticas” de la Fac. de Filosofía y Letras de la UNT.

Entre los siglos XVIII y XIX se desarrolló una perspectiva científico filosófica, una concepción del mundo, del hombre y de sus relaciones que recogió los derroteros iniciados en el Renacimiento: la Ilustración. Este movimiento enfatizó el rol de la razón crítica para promover y fortalecer el desarrollo científico, tecnológico y socioeconómico. Reaccionó contra el absolutismo monárquico y los dogmas en todas las dimensiones de lo social y favoreció movimientos sociales como la revolución francesa. Sentó las bases para la jerarquización de los derechos humanos como garantía inalienables de los seres humanos y fortaleció las democracias en el planeta. A la Ilustración se la conoce también como el “Siglo de las luces”, metáfora que simboliza el reverso del oscurantismo que caracterizó a un sector importante de Europa durante el período medieval. Precisamente, el “oscurantismo” propugnó un universo dogmático, con una sola mirada y encerró el conocimiento y el arte en los muros de los monasterios y los castillos, como privilegio de una casta restringida: la senores feudales y las jerarquías eclesiásticas. El vasallaje de la mayor parte de la población implicó la sujeción económica, social, cultural, cognitiva, debidamente custodiada por organismos como la Inquisición que perseguían y mataban a aquellos que “se desviaran” del orden instituido: expresaran o propugnaran la pluralidad, el respeto por la diferencia, los derechos igualitarios.

Hoy, de la mano de un desarrollo tecnológico sin precedentes, asistimos a la emergencia de una “filosofía” que, lejos del Renacimiento y de la Ilustración, implica el retorno a un oscurantismo de tipo medieval. Desde un recurso de colonización epistémica, se apropia del concepto de ilustración para significar lo contrario del movimiento homónimo. Y los hace sin tapujos. Nick Land, uno de sus promotores, a quien siguen celosamente algunos de los magnates más importantes de Silicon Valley, designa este posicionamiento -en una serie de ensayos sobre la “neorreacción”- como “Ilustración oscura” (2012) ¿Se trata de una filosofía o de una ideologìa sesgada de todo fundamento científico y racional?

Land -citando entre otros a P. Thiele - parte del axioma de que la democracia no es el único sistema sino un vector y que está fundada en la compra de votos y la cooptación de los órganos “informacionales de la sociedad” (educación y medios). Se interpreta la ecuación democracia-libertad como una falacia, lo que autoriza a construir un movimiento “libertario” que busca una “salida”. De paso, señalemos, que las empresas de Silicon Valley han aportado toda su tecnología -algoritmos, plataformas digitales e Internet de los objetos- para direccionar inclinaciones electorales, con estrategias de manipulación, personalización y generalización. https://www.lagaceta.com.ar/nota/1095876/opinion/cuando-nos-volvemos-nadarritmos-manos-algoritmos.html

Pareciera entonces que la neorreación es una reacción contra la proyección igualitaria de los derechos humanos que son entendidos como “corrupción social total”. La tesis se construye por vía de la generalización absoluta de eventos y evidencias de corrupción en gobiernos democráticos. Con este encuadre se homologa monarquía a democracia: “el rey ve a su territorio y gente como su propiedad personal” y el “cuidador temporal” de la democracia (el presidente o análogo) usa su poder “como suyo y para ventaja de sus protegidos”. En consecuencia, la explotación monárquica no desaparece pero “es menos calculada” y “miope” . Land no critica la explotación en sí, sino su falta de planificación en la democracia. La denostación de la democracia deriva en la denostación del Estado. Sin embargo, si la democracia debe ser eliminada, el “Estado” puede ser “saneado” a través del “neocameralismo” (cita aquí a Curtis Yarvin, bajo el seudónimo de Moldug)

El neocameralismo ve al Estado como un negocio-empresa, que es dueña de un país, con acciones negociables. Moldug sostiene que cada acción tiene un voto y los accionistas deciden la dirección de la empresa: el gov-corp. Los clientes son los habitantes del país. ¿Cómo y quiénes son dueños de las acciones? El modelo es una analogía capitalista del feudalismo: los “residentes” son vasallos de la empresa que maneja el Estado; pierden su condición de ciudadanos porque “la ciudadanía” es “un mito que sólo conduce a la ineficiencia”.

El planteamiento se asemeja al de la “República tecnológica” de Karp pero sin ambigüedades ni recursos solapadores. Quienes digitan el Gov-corp, como su nombre lo indica, son las grandes corporaciones que van a favorecer un “país eficiente, atractivo, vital y limpio”. El lema se asemeja a los discursos de las dictaduras y autocracias. No en vano se critica lo que se designa como “universalismo”, producto de la “secta Cristiana no-teísta”, que promueve “el progresismo, multiculturalismo, liberalismo, humanismo, izquierdismo, corrección política y más”. El universalismo vive del Estado, por eso es necesario cooptar y ponerlo bajo el dominio de las “corp” cuyos valores –por vía de la contraposición implícita”- son los contrarios a los del “Universalismo”. Léase: el conservadurismo, el monoculturalismo , el antihumanismo y más… Desde allí, elogia el “aislamiento comunicativo” y “la desolidarización funcional de la sociedad”. Es necesaria “la cuarentena” para curar a una población “profundamente infectada por el virus zombie”. Detrás de los encadenamientos discursivos de Land se adivina el rol crucial de la IA y los LLM. En este marco, urge interrogarnos: ¿qué mejor que los algoritmos de los gigantes tecnológicos para favorecer el “aislamiento comunicativo y la desolidarización”? ¿es casual la expansión pública de los LLM, con sus riesgos, sesgos y amenazas, cuidadosamente solapados por las empresas, y fetichizados como los cerebros perfectos e ideales que hacen las cosas por uno? Unos cerebros sin cerebro humano en los que delegar todo. ¿Será casual que Anthropic limite el acceso a su “súper” algoritmo?

De hecho estos posicionamientos ideológicos se han difundido, no por los canales tradicionales ni avalados por instituciones académicas, científicas, culturales, sino que se han desparramado por redes, blogs, plataformas digitales: los recursos tecnológicos del oscurantismo ilustrado, que no duda en inventar citas, referencias y supuestos pensadores o subvertir las teorías de intelectuales reales.

El Gov-corp será el de las grandes corporaciones, que hoy son las tecnológicas, varios de cuyos dueños y CEOS, acuerdan y sostienen esta ideología.

Uno de los nudos gordianos de la ideología oscurantista es el interrogante que Land formula a partir de varias “referencias”: ¿Alguien “de verdad cree que la gente nace igual”? Haciendo abuso de una retórica alambicada sobre las diferencias, que lo lleva a formular como condición cuasi natural la inequidad humana, la respuesta que propone es: “la gente no es igual, no se desarrollan igual, sus objetivos y logros no son iguales… la equidad sustancial no tiene relación con la realidad, excepto como su negación sistemática”. Land deliberadamente confunde las diferencias humanas con el respeto a esas diferencias: la equidad. A través de una serie de recursos discursivos, sustenta la supervivencia del darwinismo social y su objetivo: el racismo y la selección de los más aptos. En la escala de jerarquías, los blancos son los superiores.

En esta línea, la obra clave del pensamiento oscurantista, se cierra con una cita de un tal Campbell (aparentemente un personaje ficticio) quien abiertamente defiende la eugenesia: “La eugénica de Campbell, por ende, aboga por un abandono del Homo Sapiens como una reliquia o fósil viviente y aboga por la aplicación de tecnologías genéticas que entren en el genoma, probablemente generando genes nuevos usando un sintetizador de ADN. Tal eugenica sería practicada por grupos élite, cuyos logros sobrepasarían rápida y radicalmente el tiempo usual de la evaluación (...) en diez generaciones los nuevos grupos habrían avanzado más allá de nuestra forma actual al mismo grado en que nosotros hemos trascendido a los primates.”

La frase final del ensayo legaliza lo dicho por la cita: “Es tiempo de pasar de página”. Con una discursividad que se toca con las de los gigantes tecnológicos sobre la inteligencia general, la super inteligencia, la singularidad y la construcción de un humano- máquina superior, se aboga por el fin del homo sapiens. Hecho que sólo puede producir el desarrollo de la IA.

La IAcracia corporativa de Land (y de sus seguidores de Silicon Valley y de otras latitudes) implica, sobre la base de la negación de todos los derechos humanos, la creación genética de una clase dirigente corporativa para un mundo avasallado. Cualquier similitud con el nazismo, un siglo después, no es mera coincidencia. Pero esta vez con todo el poder de la tecnología de su lado (y con la anuencia de no pocos dueños de esa tecnología). Ante este horizonte, ya no alcanza con describir o explicar los riesgos y amenazas de la producción y el uso de la IA, si no nos adentramos en las ideologías por y para las que se diseñan los productos públicos y publicitados ( y por las que se escatiman otros software). Es hora de adentrarse en esas páginas, conocerlas y debatirlas críticamente.

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