Jubilaciones Foto: Anses
Existe una creencia instalada -y peligrosa-: que la jubilación será suficiente para sostener el nivel de vida alcanzado durante la etapa activa. La realidad, cuando analizamos las liquidaciones concretas, demuestra exactamente lo contrario. En esta columna quiero explicarlo de manera simple y directa: cómo se calcula una jubilación en Argentina y por qué, en la mayoría de los casos, resulta insuficiente.
En el caso de los trabajadores independientes -autónomos o monotributistas-, el sistema previsional toma como base el promedio de las rentas imponibles correspondientes a las distintas categorías por las que el trabajador transitó a lo largo de su vida laboral.
Este cálculo, en la práctica, arroja un resultado preocupante: la gran mayoría accede a un haber cercano a la jubilación mínima.
Actualmente, para el mes de mayo, estamos hablando de aproximadamente: $393.000 como haber base; $463.000 con bono incluido.
Esto ocurre sin importar el nivel real de facturación, la actividad desarrollada o la estructura del negocio.
Cuando comparamos estos valores con los ingresos que ese trabajador generaba en actividad, el diagnóstico es claro: la jubilación no logra cubrir necesidades básicas ni sostener el estilo de vida previo.
Mismas limitaciones
En el caso de los trabajadores en relación de dependencia, el cálculo es distinto, pero el resultado muchas veces conduce a la misma conclusión. Aquí se toma el promedio de las últimas 120 remuneraciones brutas sujetas a aportes (los últimos 10 años laborales). Sobre ese promedio se determinan las prestaciones en función de los años de aportes.
Sin embargo, hay dos factores clave que impactan directamente en el haber final:
-La Prestación Básica Universal (PBU), que actualmente ronda los $169.000 y es igual para todos, independientemente del nivel salarial.
-El tope jubilatorio, que limita el haber máximo, hoy cercano a los $2.600.000 brutos.
Esto significa que incluso quienes tuvieron ingresos altos o cargos jerárquicos, verán reducida de manera significativa su capacidad de ingresos al momento de jubilarse.
La brecha de ingresos
Cuando una persona analiza su futura jubilación y la compara con sus ingresos actuales, aparece un dato clave: el porcentaje de ingresos que va a perder al retirarse.
Esa brecha no es menor. Y lo más importante: no se resuelve al momento de jubilarse, se construye -o se descuida- durante toda la vida laboral.
Planificar es urgente
Frente a este escenario, la conclusión es inevitable: La jubilación estatal es un ingreso, pero no alcanza. Es necesario construir canales de ingresos complementarios.
Entre las herramientas más eficientes se destacan: seguros de retiro; seguros de vida con capitalización; esquemas de ahorro e inversión sostenidos en el tiempo.
Cuanto antes se inicia esta planificación -10, 15 o 20 años antes del retiro-: menor es el esfuerzo económico mensual, mayor es el capital acumulado y más sólido es el ingreso futuro.
El verdadero comienzo
La jubilación no empieza a los 60 o 65 años. Empieza cuando decidimos planificarla. Tomar conciencia hoy permite evitar un problema mañana. Porque no se trata solo de dejar de trabajar, sino de cómo queremos vivir esa etapa de la vida.
El sistema previsional cumple un rol importante, pero tiene límites claros. Conocer cómo se calcula la jubilación es el primer paso. El segundo -y más importante- es solicitarme tu cotización de seguro de retiro y tomar hoy una decisión que impactará positivamente en tu futuro.






