
En relación a la queja colectiva sobre la cosecha de naranjas en zona céntrica la semana pasada, opino que una solución podría ser que la Municipalidad reinjerte o renueve todos los naranjos agrios para transformarlos en dulces. Esto provocaría que de aquí a unos años vecinos, transeúntes y demás peatones no lidiemos con naranjas en el piso que nadie quiere comer ni con ramas mal cortadas o árboles dañados, situación que además beneficiaría a la población total con el acceso más fácil y/o barato de una fruta dulce, codiciada y rica en carbohidratos y azúcares. Yo mismo tengo un naranjo dulce en mi vereda y doy fe de esto. Como lo dijo una vez Ambroce Bierce: “El árbol no está ahora fructificado, pero cuando esté en sazón usted habrá de ver colgando de sus ramas a todo el mundo, incluso a los que odian al Rey”.
Diego Sebastián Sosa
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