“No avalamos la violencia”: Tucumán Central se planta tras el escándalo en el Torneo Juvenil
Tras la batalla campal que obligó a suspender el partido Sub-15 ante Unión Santiago, Tucumán Central aseguró que actuará si se comprueban responsabilidades, acompañó a los juveniles heridos y anunció medidas internas mientras espera el informe arbitral.
El encuentro entre Unión Santiago y Tucumán Central, correspondiente a la tercera fecha del II Torneo Nacional Juvenil 2026 en la categoría Sub-15, fue suspendido tras una violenta pelea generalizada entre jugadores de ambos equipos.
Resumen para apurados
- Tucumán Central inició una investigación interna tras suspenderse el partido Sub-15 ante Unión Santiago en Santiago del Estero por una batalla campal entre jugadores este fin de semana.
- La pelea ocurrió a los 22 minutos del segundo tiempo y dejó varios heridos. El club cuestiona la falta de seguridad policial y aguarda el informe oficial para aplicar sanciones.
- La dirigencia busca individualizar culpas y reforzar el rol formativo para prevenir la violencia. Se implementarán nuevos protocolos de conducta y contención en las inferiores.
La violenta pelea que obligó a suspender el partido entre Tucumán Central y Unión Santiago, por la tercera fecha del II Torneo Nacional Juvenil Sub-15, dejó una escena preocupante y obligó al “Rojo” a abrir un proceso de revisión interna. En ese contexto, la postura institucional fue clara desde el primer momento: condena a los hechos, prudencia en el análisis y decisión de actuar si se comprueban responsabilidades.
“Tenemos una política clara: no avalar ningún hecho de violencia. Si de la investigación surge algún tipo de responsabilidad individual, el club actuará en consecuencia”, aseguró Natalia Borsini, abogada de Tucumán Central, marcando el tono con el que la institución enfrenta el episodio.
El encuentro, disputado en el estadio Roberto “Tito” Molinari de Santiago del Estero, estaba 2-0 a favor del local cuando, a los 22 minutos del segundo tiempo, un cruce entre jugadores derivó en una batalla campal. Golpes de puño, empujones y corridas desbordaron la situación, obligando al árbitro a suspender el partido. Algunos juveniles resultaron heridos y debieron ser asistidos en el campo de juego. Según pudo averiguar LA GACETA, varios futbolistas del “Rojo” debieron ser trasladados por las autoridades del club hacia los centros de salud para ser atendidos, debido a que el encuentro no contaba con la logística necesaria para hacerlo.
Desde el club evitaron sacar conclusiones apresuradas y remarcaron que el análisis está en curso. “Sería irresponsable emitir una conclusión definitiva en este momento. Hay distintas versiones y registros que se están evaluando”, explicó Borsini, quien también confirmó que la institución se puso a disposición de las autoridades del torneo.
Una de las versiones que circula indica que el partido no habría contado con presencia policial para contener la situación.
Más allá de ese contexto, el mensaje institucional apunta a una línea clara de acción. “No vamos a delegar toda la responsabilidad en el tribunal del torneo. Tucumán Central tiene autonomía institucional y va a actuar con firmeza si corresponde”, remarcó Borsini.
En ese sentido, el club hizo hincapié en la necesidad de individualizar responsabilidades. “Nuestra prioridad es que se esclarezca lo ocurrido con objetividad y que las responsabilidades, si las hubiera, sean individuales y no institucionales”, sostuvo.
En paralelo, la institución activó un protocolo de acompañamiento para los juveniles involucrados. “Los chicos están fuera de peligro, pero entendemos que son situaciones que impactan emocionalmente. El club no es solo un espacio deportivo: es un espacio de contención”, señaló la abogada.
El episodio también generó una reflexión interna sobre el rol formativo del club. “No alcanza con competir. Hay que formar personas”, afirmó Borsini, anticipando que se reforzarán los lineamientos vinculados a la conducta, el respeto y la convivencia en todas las divisiones juveniles.
Además, la institución trabaja en la implementación de medidas preventivas. Entre ellas, la creación de protocolos más claros, el fortalecimiento del acompañamiento a jugadores y la consolidación de una estructura más profesional en el fútbol juvenil.
En cuanto a las posibles consecuencias deportivas, todo quedará supeditado a lo que resuelva la organización del torneo, a partir del informe arbitral. Mientras tanto, Tucumán Central ya fijó su postura: colaborar con la investigación, asumir lo que corresponda y actuar puertas adentro.
“Queremos que las familias sepan que Tucumán Central no mira para otro lado. Se hace cargo, actúa y trabaja para crecer”, cerró Borsini.
En un contexto donde la violencia en el deporte formativo vuelve a encender alarmas, el desafío para el club será sostener ese discurso con acciones concretas y convertir un episodio negativo en un punto de inflexión institucional.








