“Hay que discutir seriamente la independencia de los poderes judiciales”, afirmó Lorenzetti

El ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación habló sobre la crisis de las vacantes y cómo está la Justicia actualmente en el país.

SIN VUELTAS. Lorenzetti abordó las problemáticas de la Justicia. SIN VUELTAS. Lorenzetti abordó las problemáticas de la Justicia. La Gaceta / Foto de Diego Aráoz

“La falta de jueces federales es un problema serio que venimos reclamando”. De esta manera, el ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Ricardo Lorenzetti, analizó para LA GACETA la compleja realidad institucional de la Argentina, marcada por la falta de acuerdos políticos que hoy mantiene paralizada la cobertura de vacantes judiciales. Este fue el diálogo:

-Esta semana Tucumán tiene un hito con la puesta en funcionamiento del juzgado federal número tres. Un anhelo muy importante para la provincia que fue creado hace 13 años. Y hace 47 que se creó el juzgado número dos…

-Hay varios aspectos, el primero es que esta es una buena muestra de que faltan consensos. Porque la realidad es que hace muchos años que está y no se pusieron de acuerdo básicamente en el Congreso Nacional y los distintos gobiernos anteriores en implementarlo, ¿no? Entonces, felizmente ahora se está logrando que se envíen los pliegos y se trate de avanzar. Pero es algo que nosotros desde la Corte lo hemos reclamado mucho porque, empezando por la Corte, que somos tres en lugar de cinco, el de la Procuración no tiene el procurador con el trámite parlamentario corresponde y casi todas las provincias están vacías de jueces y juezas federales. Y también este proyecto propone acotar la discrecionalidad, es decir que los que ganan los concursos realmente lleguen a las ternas y no en esas audiencias donde se cambia. Hay que empezar reclamando que se seleccionen bien a los jueces y juezas, ¿no? Que sean personas que tienen carrera académica, que conozcan derecho, que sean serios, que sean honestos, porque después el resultado es catastrófico. Entonces, no nos podemos quejar después, porque después es muy difícil, hay que hacer un proceso; tenemos muchos problemas con decisiones judiciales que a veces no son buenas, pero el problema está antes, por eso nosotros estamos insistiendo mucho en que hay que prestar atención a la selección, cómo se elige. Y debe haber un control ciudadano sobre cómo se eligen jueces y juezas y disminuir la influencia de los intereses para que sea el mérito. Un tercer problema que planteo, que es muy importante, es que decreció mucho la demanda y disminuyó la oferta. ¿Qué quiere decir esto? Que hoy se habla mucho de la imagen de los poderes judiciales, pero los poderes judiciales no se pueden guiar por la imagen, porque es muy peligroso, si ponen preso a una persona porque está condenada mediáticamente o porque está mal vista y no se respeta la ley, es peligroso. Entonces, lo importante no es la imagen, porque si persiguieran la imagen fallarían, de acuerdo a la opinión pública, las encuestas. Los jueces y juezas tienen que respetar la ley. Ahora bien, ¿qué ocurre? Las personas por más que digan que hay buena o mala imagen, la realidad es que van todos al poder judicial. Es decir, lo que hay es confianza. Y la oferta se mantuvo. Como usted dice, hace 13 años que estamos esperando que haya un juzgado. Eso produce una crisis importante, es una de las razones por las cuales a veces las personas se quejan. Lo importante es que entendamos que hay que dar la autonomía presupuestaria para que por ejemplo haya inversión en tecnología, porque si hay mucha tecnología los juicios son mucho más rápidos. Entonces si la gestión de los procesos es totalmente digital, como acá en Tucumán, se ha avanzado mucho y los juicios son más rápidos. Entonces, es todo un proceso que hay que debatirlo fuertemente en la sociedad, ¿no? Porque a veces no es la prioridad, se habla de otros temas pero no se habla de la litigiosidad. Entonces, claro, si nosotros nos vamos hacia atrás, vemos, por ejemplo, que después de la crisis económica más grande que tuvo los últimos años la Argentina, que fue el Corralito, había miles de juicios. Bueno, terminó siendo solucionada por los poderes judiciales. ¿Qué pasó? Bueno, litigaron en miles y miles de juicios en todos los poderes judiciales. Cuando está en crisis la seguridad social, porque las jubilaciones son muy bajas, hay miles y miles de demandas en el poder judicial. Cuando entran en crisis las prestaciones de salud, hay miles de demandas. Entonces, el Estado mismo es el que genera una litigiosidad que tapa a los poderes judiciales.

-Uno recuerda cuando iba a la primaria y tenía instrucción cívica o educación cívica que lo primero que enseñaban era el tema de la independencia de los poderes. Y con respecto a esto que usted hablaba recién, es como que se ha dado la politización de este tipo de designaciones, a las cuales como dice usted, tal vez no llegue el más idóneo, sino el que tiene por detrás un padrino político. ¿Se puede resolver?

- Pero eso es lo que hemos planteado. Hicimos un acto en la Corte hace muy poco tiempo y presentamos un proyecto en el que lo que decimos es que primero hay que discutir seriamente la independencia de los poderes judiciales. Porque se habla mucho de la independencia, pero en la realidad no se la quiere. Tenemos muchas provincias en las cuales se avanzó sobre los poderes judiciales y pasan personas del Ejecutivo al Judicial en muchas provincias y también a la Nación. Entonces, eso dijimos, bueno, no necesariamente es malo, hay cargos altos donde a veces la visión que puede tener alguien como pasó en la Corte, donde hemos tenido jueces como (Juan Carlos) Maqueda, por ejemplo, que venía de la política. Pero la regla tiene que ser respetar la independencia. Porque si todo se resuelve con un padrino, estamos mal. Entonces es muy importante que la sociedad entienda que nosotros estamos peleando por esa independencia, pero no es para otro, es para las personas, ¿no? Es decir, yo siempre digo, bueno, la democracia es para servir. Usted habla de la instrucción cívica, yo creo que hay que volver a darla, ¿no? Para ver y decir, bueno, qué es la democracia: el gobierno del pueblo para el pueblo. Entonces es para el pueblo, no para uno mismo, ¿no? Entonces eso es muy importante y la independencia tiene una relación directa con la economía, por ejemplo, con el mundo empresario. Si no hay independencia de los poderes judiciales, difícilmente funciona bien la economía. Porque la relación entre las instituciones y la economía es directa, si no hay seguridad jurídica.

- Cuando uno mira la televisión o los streamers o escucha la radio, es muy probable que alguien diga: “Vamos a ir a la justicia”. El embudo es absoluto hacia el poder judicial y a veces son cosas importantes, pero también hay nimiedades.

- Sí. Bueno, justamente por esa falla del sistema. Yo lo que estoy diciendo es que a las personas no nos definen los cargos. Yo tengo un cargo, pero además toda mi vida me he dedicado a estos temas que no tienen nada que ver con el cargo, tienen que ver con las instituciones que son parte del derecho. Entonces, necesitamos una reflexión y propuesta mucho más clara sobre cómo se conduce el caos. El caos es sistémico, son muchos cambios al mismo tiempo, entonces no es que hay alguien que dice “vamos para allá“, y entonces todo va a salir para allá. No, hay muchos cambios al mismo tiempo. El papa Francisco hablaba de policrisis: muchas crisis al mismo tiempo. Y esto ya es un tema de la gobernabilidad política del siglo XXI.

-¿Cómo han vivido ustedes, sobre todo el año pasado, toda esta polémica que hubo con el tema de los cargos vacantes que tienen en la Corte y la presión que hubo sobre la Corte?

-Mire, la presión la recibe una persona que no puede pagar la cuenta y no llega a fin de mes, eso es una presión. O el que vive en la calle porque no tiene casa porque se quedó sin trabajo. Nosotros no podemos quejarnos de las presiones, tenemos que hacerles frente. En concreto, esta idea de victimizarse está mal, es decir, víctimas son las personas que están realmente mal. Ahora, en este tema de la Corte no hay discusión ya sobre el número, para eso hay una ley y el Congreso no trató ninguna reforma y lo que ocurre es que nosotros somos tres y deberíamos ser cinco. Bueno, hay que cubrir los cargos, es simple. El Presidente tiene que nominar y el Congreso tratarlo.

- Usted lleva muchos años en la Corte y ha visto pasar muchos gobiernos. ¿Qué pasa cuando un gobierno que llega cambia todas las reglas del juego, impulsa nuevas leyes y tira abajo otras?

-Sí, hay que distinguir. Yo creo que cada gobierno representa lo que la gente eligió. Y lo que la gente elige es un proyecto político y de gobernabilidad. Entonces, siempre hay cambios. Eso forma parte de la democracia. El problema está cuando se cambian las bases del sistema. Entonces, yo creo que ahí es donde nosotros insistimos mucho en que tiene que haber algunas cuestiones básicas que no cambien y que es lo que hacemos en la Corte. Yo ya pasé más de 20 años en la Corte, y escribí lo mismo antes de entrar y ahora, porque creo que uno tiene que mantener más o menos las líneas de ideales y pensamientos. Entonces, esas cosas básicas, principios y valores, están en la Constitución y la Constitución es un mecanismo para atarnos a algunos principios sólidos que nos permitan no sentir esa inestabilidad permanente. Eso es muy importante. Es distinto de los cambios que cada gobierno hace porque para eso vota la gente distintas opciones.

Jornadas en Derecho: homenaje para Kemelmajer de Carlucci

Las jornadas académicas tituladas “Implementación del Código Civil y Comercial de la Nación en el derecho vivo de los tribunales” convertirán a Tucumán en el epicentro del debate jurídico nacional los días 22 y 23 de abril. El evento, que se desarrollará en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UNT, conducida por Cristina Grunauer de Falú, sita en calle 25 de Mayo 474, propone un análisis profundo sobre la aplicación práctica de la normativa civil tras una década de vigencia, reuniendo a las figuras más influyentes del pensamiento jurídico contemporáneo en un homenaje central a la trayectoria de la doctora Aída Kemelmajer de Carlucci.

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