Resumen para apurados
- Boca Juniors venció 1-0 a River Plate con gol de penal de Leandro Paredes en el Monumental, por el Torneo Apertura, logrando así su clasificación a los octavos de final.
- El equipo de Úbeda mostró solidez defensiva ante un rival con poca claridad. El gol llegó tras una mano revisada por VAR, en un cierre marcado por una jugada polémica en el área.
- Con esta victoria, el Xeneize estira su invicto y se posiciona como candidato. Para el conjunto de Coudet, la derrota obliga a replantear el esquema ofensivo de cara al torneo.
Boca Juniors se quedó con un Superclásico que tuvo de todo: tensión, polémica y un cierre cargado de nervios. En el estadio Monumental, el “Xeneize” venció 1 a 0 a River Plate gracias a la eficacia de Leandro Paredes desde el punto penal, en una victoria que no sólo le permitió extender su invicto, sino también sellar su clasificación a los octavos de final del Torneo Apertura de la Liga Profesional.
El conjunto dirigido por Claudio Úbeda apostó a un plan claro y lo ejecutó con precisión: orden defensivo, inteligencia para ocupar los espacios y la jerarquía de Paredes para manejar los tiempos del partido. Desde el inicio, el conjunto de La Ribera mostró mayor claridad en la mitad de la cancha, con el volante campeón del mundo asumiendo la conducción y distribuyendo con criterio, mientras River insinuaba más de lo que concretaba.
El primer aviso, sin embargo, fue para el local. A los siete minutos, Tomás Galván probó con un tiro libre que derivó en una acción incómoda para la defensa visitante: el rechazo de Marcelo Weigandt casi termina en gol contra, pero Leandro Brey reaccionó rápido para evitarlo. Fue una de las pocas situaciones en las que River logró inquietar con cierto peligro en la primera mitad.
Boca respondió rápidamente y comenzó a inclinar la cancha. A los nueve minutos, Paredes filtró un pase preciso para Miguel Merentiel, que parecía quedar mano a mano, pero Lucas Martínez Quarta apareció con un cierre providencial para salvar a su equipo. Fue una jugada que marcó el tono del partido: cada avance de Boca llevaba sensación de riesgo.
Con el correr de los minutos, el “Millonario” se adueñó de la pelota, pero sin profundidad. Kendry Páez no lograba entrar en juego y los delanteros, Facundo Colidio y Maximiliano Salas, eran bien controlados por la última línea visitante. La falta de conexiones en ataque hizo que River se volviera previsible, facilitando la tarea defensiva de Boca.
Recién sobre el final del primer tiempo, el local generó una ocasión clara: Salas se las ingenió para sacarse dos hombres de encima y rematar de zurda, pero la pelota se fue apenas desviada. Boca contestó de inmediato con otra oportunidad para Merentiel, que definió mal tras un pase quirúrgico de Paredes.
El punto de quiebre llegó en tiempo de descuento. Otra intervención del volante de la Selección encontró a Merentiel por izquierda, quien sacó un remate que impactó en la mano de Lautaro Rivero. Tras la revisión del VAR, el árbitro Darío Herrera sancionó penal. Paredes asumió la responsabilidad y, con un remate firme, puso el 1 a 0 que terminaría siendo definitivo.
En el complemento, River salió decidido a buscar el empate, adelantó sus líneas y asumió riesgos. Esa postura dejó espacios que Boca supo explotar, aunque le faltó precisión para liquidar el encuentro. A los cinco minutos, un error defensivo de River le dejó servido el gol a Merentiel, pero el delantero demoró en definir y desperdició una ocasión inmejorable.
El partido se volvió de ida y vuelta. River intentó con centros y remates de media distancia, pero se encontró con una defensa sólida y un Brey seguro bajo los tres palos. Boca, por su parte, generó peligro de contraataque, especialmente a través de Exequiel Zeballos, que tuvo varias chances claras pero no logró concretar.
Con el correr de los minutos, la tensión fue en aumento. El equipo de Eduardo Coudet empujaba con más voluntad que ideas, mientras Boca resistía con orden y buscaba lastimar en cada recuperación. A los 28 minutos, Zeballos tuvo una oportunidad clara tras un pase de Ander Herrera, pero el arquero respondió con solvencia.
El cierre fue electrizante y polémico. Ya en tiempo adicionado, una jugada dentro del área visitante desató el reclamo de todo River: un empujón de Lautaro Blanco sobre Martínez Quarta que el árbitro decidió no sancionar como penal. La protesta fue inmediata, pero Herrera se mantuvo firme en su decisión.
El pitazo final desató el festejo de Boca y la frustración de River. El equipo visitante celebró un triunfo trabajado, basado en la eficacia y la solidez defensiva, dos aspectos que marcaron la diferencia en un partido parejo. Para el “Xeneize”, la victoria no sólo tiene valor simbólico por tratarse del Superclásico, sino también un peso deportivo importante en su camino dentro del torneo.
River, en cambio, deberá replantearse su funcionamiento ofensivo. Tuvo la pelota durante largos pasajes, pero le faltó claridad en los últimos metros y capacidad para romper la estructura defensiva rival. En este tipo de partidos, los detalles marcan la diferencia, y Boca supo aprovechar su momento.
Boca volvió a sonreír en el duelo más trascendente del fútbol argentino, reafirmó su buen presente y dejó en claro que, cuando logra combinar orden y eficacia, es un equipo difícil de superar.








