Investigan a los autores e instigadores de las amenazas de tiroteo en dos colegios tucumanos: “No es una broma, es delito”

Resumen para apurados
- La Justicia y Policía de Tucumán investigan amenazas de tiroteo en dos colegios locales para identificar a autores e instigadores, advirtiendo que el hecho constituye un delito.
- El operativo incluye análisis de cámaras y testimonios tras pintadas en baños. El caso surge tras antecedentes de falsas amenazas de bomba y un hecho reciente con un alumno armado.
- Las autoridades buscan sentar un precedente legal ante la zozobra social. Se enfatiza la responsabilidad familiar y la prevención para garantizar el derecho a una educación segura.
La Justicia y la Policía de Tucumán avanzan en la investigación de las amenazas de tiroteo que generaron alarma en dos establecimientos educativos de la provincia, mientras crece la preocupación en la comunidad por el incremento de hechos de violencia vinculados al ámbito escolar. “No estamos en presencia de una broma”, afirmó en diálogo con LA GACETA el subjefe de la fuerza, Roque Yñigo.
Las intimidaciones, que obligaron a activar protocolos de seguridad y movilizar recursos preventivos, son analizadas bajo la órbita de la fiscalía interviniente, que ya ordenó una serie de medidas. Entre ellas, el relevamiento de cámaras de seguridad en las inmediaciones de los colegios, así como la recolección de testimonios dentro de la comunidad educativa.
“Estamos trabajando con la investigación de la causa, con conocimiento de la fiscalía. Se han dispuesto distintas medidas para poder avanzar, como el análisis de cámaras y la toma de declaraciones a quienes puedan aportar datos que permitan esclarecer el hecho”, explicó. El objetivo, sostuvo, es “poner a disposición de la Justicia a quien corresponda y que responda como debe hacerlo ante una situación de esta gravedad”.
El jefe policial aclaró que, más allá de que en ocasiones este tipo de amenazas pueda surgir como una supuesta “broma” o con la intención de suspender clases, el impacto social y emocional es profundo. “Ha creado zozobra en toda la comunidad educativa y en la sociedad. Los padres, familiares y alumnos están con temor y preocupación”, indicó.
En ese sentido, recordó antecedentes recientes que obligan a no minimizar estos episodios. Por un lado, las reiteradas amenazas de bomba registradas años atrás, que finalmente resultaron falsas pero generaron importantes operativos y alteraciones en la vida escolar. Por otro, hechos más graves, como el caso reciente de un alumno que asistió armado a una escuela en Tucumán o el crimen ocurrido en un establecimiento educativo de Santa Fe.
Las pintadas aparecieron ayer en los baños de los establecimientos tucumanos. FOTO ENVIADA POR UN LECTOR
“Son situaciones que no se pueden subestimar. Incluso cuando se trata de amenazas que no se concretan, generan estrés, tensión y un impacto psicológico en los chicos. Un niño de ocho o nueve años recibe una advertencia de este tipo y, aunque le digan que es mentira, el miedo es real”.
Yñigo también planteó la necesidad de abordar el problema desde múltiples dimensiones. “No solo se trata del aspecto investigativo o penal, que es lo que estamos haciendo junto a la fiscalía, sino también de tareas preventivas para garantizar que los alumnos puedan asistir a clases con tranquilidad. La educación es un derecho que no debe ser entorpecido”.
En paralelo, dejó abierta la posibilidad de que existan distintos niveles de participación en estos hechos. “En el proceso penal pueden aparecer diferentes formas: el autor directo, el autor mediato o incluso instigadores que promuevan estas conductas para generar conmoción. Todo eso se está investigando”, explicó.
Consultado sobre la eventual influencia de redes o comunidades virtuales que promueven la violencia escolar, como las detectadas en otros casos a nivel nacional, el subjefe policial reconoció la preocupación, aunque aclaró que por el momento no hay indicios concretos en Tucumán. “Nos preocupa esa situación y la estamos investigando, pero hasta ahora no tenemos elementos que lo confirmen”, precisó.
Finalmente, el funcionario hizo hincapié en el rol de las familias en la prevención. “También somos padres y tenemos la responsabilidad de orientar a nuestros hijos, de enseñarles qué está bien y qué está mal. Mucho más en el ámbito escolar, que es un espacio de formación”, expresó.








