SALARIOS BAJOS Y PRECIOS ALTOS. La combinación que empuja la casa propia cada vez más lejos. / PEXELS

Resumen para apurados
- En España, la edad promedio para comprar la primera vivienda subió a 41 años, con solo un 7% de jóvenes propietarios debido a salarios bajos y precios en alza durante 2025.
- El mercado muestra hipotecas activas, pero los sueldos de 19.000 euros anuales y un aumento del 13% en precios impiden ahorrar el 20% inicial requerido para acceder al crédito.
- Esta tendencia redefine la vida adulta y marca una brecha patrimonial creciente. El fenómeno, también debatido en Argentina, posterga la vivienda como meta de largo plazo.
Tener casa propia dejó de ser una meta de los 20 o los 30. En España, la edad promedio para comprar la primera vivienda ya llegó a los 41 años. El dato no solo marca un cambio generacional: muestra hasta qué punto el acceso a la vivienda se volvió cuesta arriba para los más jóvenes.
Los números del Instituto Nacional de Estadística reflejan un mercado activo: en 2025 se firmaron más de 500.000 hipotecas, con tasas relativamente bajas. Sin embargo, ese movimiento no alcanza para explicar quiénes pueden comprar y quiénes quedan afuera.
Jóvenes: entre el alquiler y compartir
El dato más fuerte aparece en la Generación Z. Apenas el 7% tiene una hipoteca en curso. La mayoría alquila o comparte vivienda, una señal clara de que independizarse ya no depende solo de una decisión personal.
El problema principal está en los ingresos. Según el Banco de España, el salario medio de los jóvenes ronda los 19.000 euros anuales. Al mismo tiempo, los precios de las viviendas subieron casi un 13% en un año.
Esa combinación deja una cuenta difícil de cerrar: ahorrar el 20% necesario para acceder a un crédito lleva hoy mucho más tiempo que en generaciones anteriores. Lo que antes se lograba en poco más de dos años, ahora supera los tres.
Millennials: compran más, pero con esfuerzo
Entre los millennials la situación mejora, aunque con matices. Cerca del 37% está pagando una hipoteca y, en algunos tramos de edad, comprar vuelve a superar al alquiler.
Pero el acceso llega más tarde y con mayor esfuerzo. La brecha patrimonial también se amplió: los jóvenes tienen menos ahorro acumulado que hace dos décadas, mientras que los mayores concentran gran parte de los activos.
Un informe de Fundación de Estudios de Economía Aplicada muestra ese contraste: la tasa de propiedad entre menores de 35 años cayó fuerte desde 2008 y la riqueza promedio se redujo de manera significativa.
Comprar después de los 50
El retraso en la compra también impacta en quienes llegan más tarde al mercado. Cada vez es más común pedir una hipoteca después de los 50 años.
En estos casos, el límite no es tanto el acceso al crédito sino el tiempo para pagarlo. Los bancos exigen cancelar la deuda antes de los 75, lo que reduce los plazos y eleva las cuotas mensuales.
El resultado es un esfuerzo mayor: cuotas más altas y necesidad de aportar un porcentaje inicial más grande. En algunos casos, uno de cada diez paga más de 1.000 euros mensuales por su vivienda.
Un mercado activo, pero inaccesible
A pesar del aumento en la cantidad de hipotecas y de tasas que no resultan altas en comparación con otros momentos, el principal obstáculo hoy es el precio de la vivienda y la falta de oferta.
La ecuación es directa: salarios que no crecen al mismo ritmo que los precios. En ese contexto, comprar deja de ser una posibilidad temprana y pasa a ser una meta de largo plazo.
Lo que sucede en España no es un caso aislado. Marca una tendencia que también se discute en Argentina: el acceso a la vivienda se corre en el tiempo y cambia las reglas de la vida adulta.
La casa propia, que durante décadas fue un punto de partida, ahora aparece mucho más adelante. Para una generación entera, el desafío ya no es solo comprar, sino llegar en condiciones de hacerlo.







