
Resumen para apurados
- En abril, el productor Julio Cittadini comenzó a vender carne de burro en carnicerías de Chubut como una alternativa económica ante la crisis del sector ovino en la Patagonia.
- El proyecto Burros Patagones surge por la declinación de la ganadería tradicional. La carne, a $7.500 el kilo, se usa para asado y chorizos con controles sanitarios garantizados.
- Esta iniciativa busca diversificar la producción ganadera regional. Pese a la repercusión mediática, su éxito inicial sugiere que podría consolidarse como una opción de consumo real.
La comercialización de carne de burro en Chubut generó repercusión a nivel nacional, aunque desde el sector productivo aseguran que no existe una controversia real en la región. El impulsor del proyecto “Burros Patagones”, Julio Cittadini, defendió la iniciativa y sostuvo que se trata de “una alternativa más” frente a la crisis que atraviesa la actividad ovina.
En diálogo con el programa Hora Pico de La Brújula 24, Cittadini explicó que el proyecto nació como una respuesta productiva ante la caída sostenida del sector ovino en la Patagonia. Según detalló, muchos campos dejaron de ser viables para esa actividad y tampoco resultan aptos para la cría de ganado vacuno.
“La producción ovina está en franca declinación y hay establecimientos que no pueden reconvertirse fácilmente. En ese contexto, el burro aparece como una alternativa para seguir produciendo”, afirmó.
Venta de carne de burro: precios, consumo y primeras pruebas
El productor confirmó que la carne de burro comenzó a venderse en abril en carnicerías de la zona, en una etapa piloto. El precio inicial ronda los 7.500 pesos por kilo, ubicándose por debajo de la carne vacuna, lo que la convierte en una opción más accesible para el consumo.
En cuanto a sus características, aseguró que puede utilizarse de manera similar a la carne de vaca. “Los cortes son parecidos y la calidad también. Se pueden hacer chorizos, empanadas o asado sin grandes diferencias”, explicó.
Además, destacó que el sabor no presenta cambios significativos, lo que facilita su incorporación en la dieta cotidiana. Según relató, las primeras experiencias comerciales fueron positivas: los productos se agotaron rápidamente y hubo demanda sostenida en los días siguientes.
La polémica mediática y la respuesta del sector
Pese a la repercusión en medios nacionales, Cittadini relativizó la polémica y apuntó contra la construcción mediática del tema. “Se instaló la idea de una gran controversia, pero en la región no existe conflicto ni rechazo generalizado”, sostuvo.
En esa línea, remarcó que el consumo de carne de burro no busca reemplazar otras opciones, sino sumarse como una alternativa dentro del mercado. “El que no quiera consumirla está en su derecho. Esto no es una imposición”, afirmó.
Controles sanitarios y futuro del proyecto
El productor también aseguró que el proyecto cumple con controles sanitarios y trazabilidad, aspectos clave para garantizar la calidad del producto. Por ahora, la comercialización se mantiene en el ámbito local, mientras avanzan las gestiones para ampliar su alcance.
En un contexto de crisis productiva en la Patagonia, la iniciativa abre un nuevo debate sobre diversificación ganadera y consumo. Mientras tanto, la carne de burro empieza a ganar lugar, al menos como una opción que despierta curiosidad y genera discusión.







