Aunque arreglaron el inodoro, los astronautas de Artemis II deben usar métodos alternativos para ir al baño

Entre fallas en el ventilador, posibles obstrucciones de orina congelada y olores extraños, la vida a bordo de la cápsula de la NASA se complica por un problema inesperado: el inodoro fuera de servicio.

Aunque arreglaron el inodoro, los astronautas de Artemis II deben usar métodos alternativos para ir al baño Foto: NASA

Resumen para apurados

  • La tripulación de Artemis II utiliza sistemas de contingencia desde el 1 de abril debido a fallas persistentes en el inodoro de la cápsula Orion durante su misión hacia la Luna.
  • Pese a una reparación guiada desde Tierra, el equipo de US$ 23 millones presenta ventiladores obstruidos por orina congelada y olores a quemado, obligando a usar urinarios plegables.
  • Estas complicaciones técnicas en sistemas críticos ponen a prueba los protocolos de emergencia y podrían influir en el diseño de futuras misiones tripuladas de larga duración.
Resumen generado con IA

Uno de los primeros problemas reportados en la misión Artemis II, a horas de su lanzamiento el 1 de abril, fue el incorrecto funcionamiento del dispositivo utilizado como inodoro. Aunque se trataba de un aparato con un mecanismo especialmente diseñado para retener residuos incluso en gravedad cero, que requirió una costosa inversión, no fue posible utilizarlo con normalidad hasta ahora.

El inodoro se encuentra operativo, según informaron desde la NASA. Los astronautas recibieron instrucciones desde la Tierra, cuando ya se encontraban volando, para restaurarlo. Pero, aun así, la agencia espacial les sugirió –y solicitó– utilizar mecanismos alternativos para la evacuación de desechos. Por eso, la tripulación continúa sin poder usar el inodoro desde que se fueron de la Tierra.

¿Cómo van al baño los astronautas de Artemis II?

Desde el 1 de abril, pese a la reparación, el inodoro que costó cerca de US$ 23 millones siguió teniendo fallas intermitentes. Por eso se indicó a los astronautas utilizar otro sistema para evacuar desechos. Jenni Sidey-Gibbons, la encargada del contacto humano con la tripulación, les indicó que usaran los “urinarios de contingencia plegables” que tenían en la cápsula.

El dispositivo presentó una serie de fallas en el sistema de extracción de la orina. También trascendió que el inodoro estaba teniendo menos ventilación de la que se esperaba. El percance fue ocasionado por el atascamiento del ventilador del aparato. Por los particulares cuidados que tiene la NASA para evitar algún tipo de contaminación cruzada, el urinario quedó inhabilitado.

El director de vuelo de la misión, Judd Frieling, deslizó un detalle inesperado sobre la problemática del urinario. Señaló que el problema podría deberse, probablemente, a un atascamiento de orina congelada en las vías de ventilación.

Otro de los problemas reportados fue un extraño olor a quemado cuyo origen no logró identificarse. La astronauta Christina Koch lo describió como “una especie de olor a calentador quemado” en el área de aseo. El astronauta Jeremy Hansen, en la misma línea, lo describió como “algún tipo de aroma similar” en la misma área.

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