POR LOS NIÑOS. Mujeres iraníes protestan en Teherán contra los bombardeos de Israel y Estados Unidos.

PARIS, Francia.- Grupos de iraníes formaron cadenas humanas para proteger las centrales eléctricas este martes, después de las amenazas del presidente Donald Trump de atacar la infraestructura energética. Altos funcionarios dijeron que también estaban dispuestos a sacrificar su vida.
Tras un llamado en línea y con mensajes de texto para inscribirse en las cadenas humanas en todo el país, las autoridades afirmaron que más de 14 millones de personas se habían sumado.
Las primeras imágenes mostraban a decenas de personas en cada lugar. La agencia de noticias estatal IRNA mostró a personas formando una cadena humana “en apoyo de las centrales eléctricas” en la ciudad sureña de Bushehr, donde se encuentra una central nuclear. La televisión estatal y la agencia de noticias Mehr mostraron a decenas de personas frente a la principal central eléctrica de la ciudad norteña de Tabriz, así como en una planta de la ciudad de Mashhad.
Con los ataques de Estados Unidos e Israel dirigidos también contra puentes, una multitud se concentró también en el principal puente sobre el río en la ciudad de Ahvaz, informó Mehr.
La guerra de más de cinco semanas ha acabado con una franja de la dirigencia iraní, pero los ataques contra plantas energéticas serían una escalada letal.
El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, considerado el número uno de facto del país tras el asesinato del líder supremo Alí Jamenei, mostró una captura de pantalla del sistema de registro para las cadenas humanas, en la que aparece su nombre, y escribió: “Mohamad Baqer Qalibaf está dispuesto a sacrificar su vida por Irán”.
Mientras tanto, ”janfada” -palabra persa para “autosacrificio”- se convirtió en una etiqueta de tendencia en las redes sociales.
“Más de 14 millones de orgullosos iraníes se han registrado hasta ahora para sacrificar sus vidas para defender a Irán. Yo también he estado, estoy y seguiré estando dispuesto a dar mi vida por Irán”, escribió en X el presidente Masud Pezehskian.
Trump lanzó que “morirá toda una civilización” en Irán si no acata su plazo de medianoche para abrir el estrecho de Ormuz.
Ayer, el embajador de Irán ante Naciones Unidas criticó las amenazas extremas de Trump contra su país. “El presidente de Estados Unidos recurrió una vez más a un lenguaje que no solo es profundamente irresponsable, sino también sumamente alarmante”, declaró Amir Saeid Iravani.
El comentario “revela abiertamente su intención de cometer crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad”.
Cruzó un límite
Trump no es ajeno al lenguaje provocador. Pero su amenaza de aniquilar la civilización iraní, junto con otros comentarios intimidatorios recientes, han llevado a sus críticos a cuestionar la salud mental del mandatario.
El presidente de mayor edad en la historia de Estados Unidos ha intensificado su retórica apocalíptica, mientras crece su frustración ante la negativa de Teherán a llegar a un acuerdo para poner fin a la guerra en Medio Oriente.
Incluso, algunos de sus antiguos aliados han pedido la destitución del republicano de 79 años, tras una serie de publicaciones en redes sociales particularmente extravagantes y, en ocasiones, plagadas de exabruptos.
El mundo se preguntó ayer durante todo el día si Trump cumpliría su amenaza, o si, daría marcha atrás, tal como ha hecho en otras oportunidades.
Ante la creciente alarma mundial, la Casa Blanca tuvo que desmentir las especulaciones de que dicha declaración -así como los comentarios del vicepresidente J.D. Vance sobre la existencia de “herramientas en nuestro arsenal que, hasta ahora, hemos decidido no utilizar”- implicaban que Trump estaba dispuesto a recurrir a las armas nucleares.
“Parece estar un poco más desequilibrado que en el pasado”, dijo Peter Loge, director de la Escuela de Medios de la Universidad George Washington.
No obstante, “esto encaja dentro de un patrón más amplio de bravuconería por parte de Trump”, añadió. “Mi pronóstico es que, a medida que nos acerquemos a un nuevo plazo -uno más en una larga serie de ultimátums-, el presidente declarará la victoria y dirá: ‘He logrado sentar a Irán en la mesa de negociaciones; les concederé dos semanas más’”. “Y así, dentro de un par de semanas, volveremos a ver la misma película”.
“Maldad y locura”
Incluso para los desinhibidos estándares de Trump, quien ha ejercido como 45º y 47º comandante en jefe de sus fuerzas armadas, el lenguaje de los últimos días ha resultado marcadamente impropio de un presidente.
“Abran el maldito estrecho, bastardos locos, o vivirán en el infierno”, dijo en Truth Social la mañana del Domingo de Pascua.
Ese lenguaje extremo ha provocado que una oleada de críticos pongan en duda la cordura de Trump.
“No podemos aniquilar a toda una civilización. Esto es maldad y locura”, afirmó en X la ex congresista de extrema derecha Marjorie Taylor Greene, quien rompió con Trump el año pasado.
Antiguos fieles, entre ellos Greene, se han sumado a los demócratas para exigir que el gabinete de Trump invoque la 25ª Enmienda, que contempla la transferencia del poder en caso de que un presidente se vea incapacitado para gobernar, especialmente por motivos de salud.
El presentador de televisión de derecha Tucker Carlson calificó los comentarios de Trump del Domingo de Pascua como el “primer paso hacia una guerra nuclear”. Y el ex secretario de prensa de la Casa Blanca, Anthony Scaramucci, lo tildó de “loco” y abogó por su destitución.
El ex candidato demócrata a la vicepresidencia Tim Walz declaró que “el presidente ha perdido la cabeza”.








