Ecos de la tormenta del fin de semana: más de 200 hogares afectados en Aguilares

Vecinos de Santa Rosa protestaron sobre la ruta 38 y reclamaron obras urgentes.

DESESPERACIÓN. “No se puede vivir así”, repiten los damnificados. DESESPERACIÓN. “No se puede vivir así”, repiten los damnificados.
Hace 5 Hs

Más de 200 hogares resultaron afectados por el temporal que se registró durante la madrugada del domingo en la localidad de Santa Bárbara, en Aguilares, donde se produjeron inundaciones. Tras las lluvias, el sistema público de salud desplegó un operativo para asistir a las familias damnificadas. 

El Sistema Provincial de Salud (Siprosa) instaló un tráiler sanitario en el barrio Obispo Colombres para brindar atención médica, controles y asistencia.

La directora del área operativa Aguilares, Adriana Barrionuevo, informó que varias familias debieron evacuarse durante la noche y se refugiaron en la escuela Emilio Carmon.

Con ese escenario, el clima no era el mejor. En el kilómetro 724 de la ruta 38, en inmediaciones del barrio Santa Rosa, vecinos protagonizaron ayer una protesta para visibilizar la situación. El corte había comenzado pasado el mediodía y, cerca de las 16, llegó a su momento de tensión máximo cuando un funcionario provincial se acercó a dialogar con los manifestantes.

Se trató de Miguel Vázquez, subsecretario de Coordinación del Ministerio del Interior, quien se presentó en el lugar y escuchó la bronca de vecinos que exigían respuestas.

Esa manifestación no fue un hecho aislado. El domingo, ya se había realizado un primer corte para reclamar obras de desagüe que permitan escurrir el agua, que hasta ese momento, permanecía empozada en la zona.

“Hemos perdido todo”

En diálogo con LA GACETA, vecinos de la zona describieron la gravedad de la situación. Manuel Romero fue uno de ellos: “Hemos perdido todo y ninguna autoridad se ha acercado”.

Su prima, Cinthia Romero, también advirtió sobre el impacto en las familias. “Las personas que más se acercan son los vecinos y la gente que sabe que estamos pasando por esta situación. Hay muchas criaturas y nosotros buscamos respuestas o soluciones; queremos que las autoridades nos digan qué va a pasar”, reclamó.

Las dificultades no se limitan a las viviendas. El acceso a la zona es aún uno de los principales obstáculos. Carola Montoya, directora de la escuela de la zona, relató que ayer no logró ingresar al establecimiento:“El camino está destrozado. El agua sale de la Colonia 1 y entra por la senda que va a la escuela. En mi caso, llegué hasta la ruta y desde ahí hice el recorrido para asistir a mis alumnos”.

La directora, por otro lado, sí reconoció la presencia del Estado: “La municipalidad de Aguilares se manejó desde el día uno, desde esa noche. Defensa Civil también”.

Por su parte, el sacerdote Ariel Díaz de la parroquia Santa Bárbara, detalló: “Las comunidades como Santa Rosa ya llevan cinco o seis inundaciones en lo que va del año. Pero esta última fue mucho más fuerte. Personas que viven hace muchos años acá no recuerdan una inundación tan grande”. Entre las zonas más afectadas mencionó los barrios Gambarte y San Lorenzo, y el área cercana al templo parroquial, donde el agua llegó a alcanzar un metro de altura.

La parroquia, a través de Cáritas y otras instituciones, también comenzaron a asistir a los vecinos: “Estamos brindando las cuatro comidas. La gente se acerca, come o retira comida y vuelve a sus casas a seguir limpiando”. Ellos también canalizan la ayuda solidaria. “Se necesita sobre todo calzado y medias, porque la gente está limpiando en el barro y hace frío”, amplió.

Mientras las familias intentan limpiar, recuperar lo poco que quedó y reorganizar sus vidas, la incertidumbre se impone sobre el futuro inmediato. “No se puede vivir así”, repiten y piden soluciones.

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