
Resumen de nota
- La morosidad de los hogares argentinos alcanzó niveles récord en 2026 debido a un endeudamiento que supera los $39 billones en préstamos, servicios e impuestos básicos.
- La deuda bancaria promedio escaló a 3,46 salarios y la mora se cuadruplicó en un año, llegando al 10,6% e impactando en rubros críticos como colegios, expensas y servicios.
- Aunque el crédito impulsa el consumo, la brecha entre deuda e ingresos genera un riesgo financiero que exige una recuperación salarial para evitar incumplimientos sistémicos.
El endeudamiento de las familias argentinas alcanzó niveles históricos y empieza a mostrar señales preocupantes: cada vez más hogares se atrasan no solo en préstamos bancarios, sino también en obligaciones cotidianas como impuestos, expensas y cuotas escolares.
Según un relevamiento de Focus Market basado en 2.670 hogares, junto con datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y estadísticas del Banco Central, el total de deuda de los hogares supera los $39 billones, de los cuales $32,1 billones corresponden a deuda bancaria y $6,9 billones a deuda no bancaria.
El crédito crece fuerte, pero cambia el perfil de deuda
El acceso al crédito formal se expandió con fuerza en los últimos años. Mientras en 2023 el 41,3% de los hogares tenía deuda bancaria, en 2026 ese número escaló al 55,1%, marcando un cambio estructural en el financiamiento familiar.
En paralelo, la deuda no bancaria —históricamente predominante— cayó del 82,6% al 59% de los hogares, reduciendo drásticamente la brecha entre ambas formas de financiamiento.
Este fenómeno responde a varios factores:
Menor absorción de crédito por parte del Estado
Mayor disponibilidad de préstamos en el sistema financiero
Desaceleración de la inflación
Mejora en la previsibilidad económica
Como resultado, muchas familias migraron desde préstamos informales hacia el sistema bancario.
Deuda por hogar: ya equivale a más de tres salarios
El aumento del crédito no solo se explica por mayor acceso, sino también por montos más elevados.
Deuda bancaria promedio: $5.702.809 por hogar
Equivalente: 3,46 salarios promedio (RIPTE)
En 2023, esa relación era de apenas 1,43 salarios
En solo tres años, el peso de la deuda casi se duplicó en términos de ingresos, lo que eleva el riesgo financiero de los hogares.
Morosidad en alza: se cuadruplicó en un año
El dato más alarmante es el crecimiento de la mora. La cartera irregular pasó de 2,7% en enero de 2025 a 10,6% en enero de 2026, casi cuadruplicándose.
Los segmentos más afectados:
Préstamos personales: 13,2% de mora
Tarjetas de crédito: 11%
Otros préstamos: 31,9%
Créditos hipotecarios: se mantienen estables cerca del 1%
El deterioro muestra que una parte importante de los hogares que accedieron al crédito no logra sostener los pagos mensuales.
No solo bancos: también se dejan de pagar gastos básicos
La deuda no bancaria revela una situación aún más sensible: el atraso en obligaciones esenciales.
Actualmente alcanza a más de 6 millones de hogares (59% del total), con un promedio de $1,1 millones por familia.
Dentro de este universo:
Préstamos informales: 46,6%
Impuestos impagos: 20,8%
Préstamos de familiares/amigos: 15,9%
Este último dato marca un cambio clave: en 2025 representaban el 35,4%. La fuerte caída sugiere que la red de ayuda informal se está agotando.
Alerta social: suben las deudas en servicios y educación
Uno de los puntos más críticos es el crecimiento de la mora en gastos corrientes:
Expensas: suben del 1,4% al 4,9%
Cuotas escolares: del 0,7% al 3,1%
Servicios: del 2,3% al 5,4%
Estos indicadores reflejan dificultades para cubrir necesidades básicas, algo que no se observaba con esta intensidad en años anteriores.
Un modelo que sostiene el consumo, pero con riesgos
El crédito se convirtió en un pilar del consumo en Argentina, permitiendo sostener el nivel de gasto de los hogares. Sin embargo, el aumento acelerado de la deuda y la morosidad plantea un escenario delicado.
El problema ya no es solo cuánto se debe, sino cuánto se puede pagar.
Si los ingresos no logran recuperarse al mismo ritmo, el sistema podría enfrentar mayores niveles de incumplimiento, afectando tanto a las familias como al propio mercado financiero.
La señal es clara: el acceso al crédito creció, pero la capacidad de pago no acompañó en la misma proporción.







