ACTIVIDAD PAUSADA. El Centro Cultural Virla deberá ser refaccionado para su reapertura plena a público.
Estaba empezando la década de 1990 y la segunda camada de alumnos de la Licenciatura en Teatro de la Facultad de Artes de la UNT estrenaba en el auditorio del Centro Cultural Virla una creación colectiva. Afuera arreciaba una feroz tormenta, y en la pared de la izquierda (mirando desde la platea) caía una columna de agua que desembocaba en la escalera de acceso de ese costado. Sobre el escenario, Hugo Gramajo describía -desde su personaje- las virtudes de su pueblo imaginario, y al texto le agregó en ese momento “y unas hermosas cataratas”. La improvisación fue festejada con carcajadas y aplausos.
Pasaron 35 años, y los problemas de filtración se repitieron en el Virla con las lluvias del mes pasado, que incluyeron la inundación de La Madrid como foco de mayor atención. Pero no fue el único: en distintos puntos de la provincia se registraron problemas edilicios de infraestructura y/o mantenimiento, y el espacio artístico universitario no fue ajeno a esa situación.
Hoy el auditorio y las salas de exposición no están funcionando y sólo sigue habilitada la sala Osvaldo Fasolo del primer piso de 25 de Mayo 265. En el resto del lugar, las actividades fueron suspendidas o postergadas; incluso algunas, como el musical “La Pasión”, del padre Néstor Gallego, fue mudado de apuro al teatro Alberdi para su presentación del sábado pasado.
Fuentes de la UNT confirmaron que las reparaciones de los techos y desagües afectados hace 20 días serán realizadas por administración a través de la Dirección de Construcciones Universitarias, y que no se contratará una empresa particular. Hasta la parte de yesería correrá a cargo del personal estable.
Esta decisión genera un ahorro de costos (aún no se conoce el monto final que deberá invertirse), pero -por otro lado- tiene sus demoras: el personal no trabaja los fines de semana y se adhiere a las medidas de fuerza del sector no docente en reclamo de mejoras salariales. Por ejemplo, esta semana corta por los feriados de jueves y viernes, no habrá actividades ningún día. A ello se agrega de que debe haber buen tiempo (una ventana sin lluvias de una a dos semanas) para encarar las obras. Esas variantes impiden que se pueda definir un cronograma que permita establecer cuándo volverán las actividades culturales de manera normal.
El interior
La mayor preocupación de las autoridades no está en la superficie, sino en el interior. El auditorio no puede habilitarse porque el tablero de luces y sonido de la cabina se mojó, lo que inutilizó la parte eléctrica y debe pasar por una profunda revisión y reemplazo de piezas y cables afectados. Asimismo se debe revisar todo el sistema de electricidad del edificio y cambiar llaves térmicas. En los pisos superiores funcionan, aparte de la sala Fasolo, diversas oficinas administrativas, el Museo de Arqueología del Instituto Miguel Lillo y la Facultad de Ciencias Naturales de la UNT y los estudios de Radio Universidad.
Esa situación impide que se ponga en marcha el aire acondicionado de la planta baja; la falta de ventilación dificulta eliminar la humedad acumulada, principalmente en el espacio cerrado del auditorio. Esto afecta en especial la madera y las alfombras, con el peligro de que se genere moho.
Hasta el momento, todo está en preparación. Construcciones Universitarias ya efectuó el relevamiento in situ de lo que se tiene que hacer. La compra de materiales (el presupuesto a invertir todavía no se conoce) pasará por la oficina de Planeamiento Universitario, aunque el expediente debe iniciarlo la Secretaría de Extensión que conduce Marcelo Mirkin (su despacho está en el primer piso), mientras que al frente del Virla está Iván Alarcón.
Se calcula que cuando se tengan los materiales y comiencen las tareas, las obras se completarían en 10 días laborales plenos, que podrían comenzar a correr a mediados de la próxima semana.









