CAPTURAS. Las imágenes se viralizaron a través de redes sociales.

Un destello azul, fugaz y casi imposible de registrar, sorprendió a vecinos de distintas zonas de Tucumán en medio de una tormenta eléctrica. Lo que muchos describieron como un “rayo extraño” o incluso como algo fuera de lo común, tiene una explicación científica, aunque no por eso deja de ser extraordinario.
Se trata de un gigantic jet, un tipo de descarga eléctrica extremadamente poco frecuente que, a diferencia de los rayos tradicionales, no se dirige hacia la tierra, sino hacia el espacio.
“Es el sueño del pibe haber captado algo así”, resumió Cristofer Brito, observador meteorológico del Servicio Meteorológico Nacional, quien logró registrar el fenómeno desde el aeropuerto. “Llevo casi 20 años en esto y es la primera vez que lo veo”, agregó.
Un rayo que sube
A diferencia de los rayos convencionales (que van de la nube a la tierra o dentro de la propia nube), este tipo de descarga se origina en la parte superior de una tormenta y se proyecta hacia arriba.
“Se da desde la cima de la nube y puede alcanzar la ionosfera, a unos 100 kilómetros de altura”, explicó Brito.
En un primer momento, el fenómeno fue interpretado como un blue jet, otro tipo de descarga ascendente. Sin embargo, las características observadas permitieron identificarlo como un gigantic jet, mucho más infrecuente y de mayor alcance.
La diferencia es clave: mientras el blue jet asciende hasta unos 40 o 50 kilómetros y se mantiene dentro de la estratósfera, el gigantic jet va mucho más allá y conecta directamente con la ionosfera.
En términos simples, uno es un “disparo corto hacia arriba”. El otro, en cambio, funciona como un verdadero “rayo al revés” que une la tormenta con el espacio.
Difícil de ver
Una de las características que más sorprende es su duración. Todo ocurre en menos de un segundo.
“Son muy difíciles de ver y todavía más de fotografiar. No ocurren continuamente, tienen que darse ciertas condiciones específicas”, explicó el especialista.
Por eso, la mayoría de los registros de este tipo de eventos provienen de satélites o de aviones en vuelo. Verlos desde la superficie es poco común.
“Generalmente se captan desde la Estación Espacial o desde aeronaves. Desde tierra casi no hay registros”, indicó.
En Argentina, uno de los antecedentes más relevantes data de 2014, cuando se documentó un fenómeno similar en Entre Ríos.
El evento no fue casual. Según Brito, se dio en un contexto meteorológico muy particular.
“Había mucha inestabilidad, con una actividad eléctrica muy intensa y continua. A eso se sumó una masa de aire cálida, húmeda y muy inestable, junto con el relieve de la provincia”, detalló.
Incluso, al principio, le costó creer lo que estaba ocurriendo. “Me llegaban mensajes de que había chorros de luz azul y pensé que era muy poco probable. Pero me puse a filmar durante media hora y se pudo ver”, contó.








