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BERLÍN, Alemania.- El 20% del petróleo mundial no puede pasar por el estrecho de Ormuz, los precios del crudo rozan los 100 dólares el barril y ya hay 400 millones de barriles de reservas de emergencia en el mercado. En este escenario, los países de todo el mundo se apresuran a buscar formas de reducir la demanda energética, según publica esta semana la cadena alemana “Deutsche Welle”.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) la califica como “la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado mundial del petróleo” . Según la AIE, el transporte por ruta representa cerca del 45% de la demanda mundial de petróleo, por lo que no es raro que muchos países hayan puesto el foco ahí para el recorte.
En Sri Lanka, los conductores sólo pueden obtener 15 litros de gasolina a la semana a través de un sistema basado en códigos QR. Camboya ha cerrado un tercio de las estaciones de servicio. Myanmar ha instaurado un sistema de racionamiento basado en el número de matrícula. En Nueva Zelanda, el Gobierno considera reintroducir los “días sin coches”, en los que los conductores eligen un día de la semana en el que no se les permitirá conducir.
China adopta un enfoque diferente, dando marcha atrás en las subidas de precios del combustible previstas, después de que los precios en los surtidores subieran un 20% desde el inicio de la guerra.
Eslovenia se convirtió a principios de esta semana en el primer Estado de la UE en racionar el combustible, con un límite de 50 litros a la semana para los conductores particulares. A las empresas y los agricultores se les aplica un límite de 200 litros.
La Unión Internacional de Transportes por Carretera (IRU) ha pedido a la UE que actúe con rapidez. “Si se interrumpe el suministro de gasoil, los efectos se notarán en todas las redes logísticas de la UE, ralentizando las cadenas de suministro y afectando a la entrega de mercancías a empresas, tiendas y hogares”, afirmó el secretario general de la IRU, Umberto de Pretto. Con la gasolina y el diésel a 2 € o más por litro (aumento del 18% en dos semanas), Alemania está sintiendo el golpe.
Menos vuelos y más transporte público
La AIE también ha instado a la gente a evitar los viajes en avión, y la aerolínea estadounidense United Airlines ya ha advertido de que podría verse obligada a subir los precios de los billetes un 20 por ciento. Otra recomendación es usar el transporte público siempre que sea posible. El uso del gas licuado de petróleo (GLP) también ha cobrado protagonismo. La AIE ha aconsejado que el GLP se desvíe del transporte hacia usos domésticos esenciales, especialmente la cocina.








