Guerra en Medio Oriente: el plan de 15 puntos que quiere Trump e Irán rechaza

El programa de paz es una jugada arriesgada de Estados Unidos para forzar el fin del conflicto. La tensión en el estrecho de Ormuz suma a la “guerra de narrativas”.

PROPUESTA. Trump propone una reescritura de la seguridad regional. PROPUESTA. Trump propone una reescritura de la seguridad regional.
Hace 5 Hs

WASHINGTON, Estados Unidos.- La cuarta semana de la guerra en Medio Oriente ha entrado en su cuarta semana bajo una densa niebla diplomática, mientras la guerra de narrativas entre Washington y la República Islámica alcanza su punto más crítico.

Mientras la Casa Blanca filtra una propuesta que exige el desmantelamiento nuclear total y la apertura del Estrecho de Ormuz, Teherán responde con desconfianza y redobla sus propias condiciones.

El gobierno de Donald Trump ha puesto sobre la mesa un ambicioso plan de 15 puntos destinado a finalizar un conflicto que ya amenaza con hundir la economía global. Pero lo que Washington presenta como una “salida negociada”, Teherán lo interpreta como una exigencia de rendición inaceptable, profundizando una brecha que ni los mediadores en Turquía y Pakistán han logrado acortar.

El tablero

Aunque la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, calificó las filtraciones como “especulativas”, reconoció que el plan contiene “elementos de verdad”. Según fuentes diplomáticas en Israel y Estados Unidos, la propuesta de Trump es una reescritura agresiva de la seguridad regional. El plan exige que las instalaciones nucleares de Natanz, Isfahán y Fordow sean directamente destruidas, que Irán entregue todo su material enriquecido al OIEA y que renuncie definitivamente a financiar a sus aliados regionales, como Hezbolá.

El punto más sensible es el Estrecho de Ormuz. Trump busca que la vía marítima por donde transita el 20% del petróleo mundial sea declarada “zona marítima libre”, arrebatándole a Irán su principal herramienta de presión geopolítica. A cambio, el plan ofrece el levantamiento total de las sanciones y asistencia técnica para desarrollar energía nuclear exclusivamente civil en Bushehr.

La respuesta de Teherán: “Pondremos fin cuando decidamos”. A través de la cadena Press TV, un alto cargo de seguridad advirtió que Irán no aceptará condiciones “excesivas”.

Lejos de ceder, Teherán presentó su propio pliego de cinco requisitos irrenunciables, que incluyen el cese total de los asesinatos selectivos, garantías de que no se volverá a imponer una guerra y el pago de reparaciones económicas por los daños sufridos durante este mes de bombardeos.

“No llamen acuerdo a su derrota”, sentenció un portavoz militar iraní, asegurando que Washington está “negociando consigo mismo”.

Para Irán, el reconocimiento internacional de su soberanía sobre el Estrecho de Ormuz es una línea roja que no están dispuestos a cruzar, ni siquiera ante la amenaza de Trump de atacar las centrales eléctricas más grandes del país.

Diplomacia y élite

Mientras los mensajes viajan por canales indirectos, la presión militar sigue escalando.

El envío de 3.000 soldados de la 82ª División Aerotransportada ha sido interpretado por analistas como un mensaje de que la opción de una invasión terrestre, aunque costosa, no está fuera de la mesa. Esta estrategia de “máxima presión” busca empujar a un Irán supuestamente desesperado hacia la mesa de negociaciones, pero el efecto parece ser el opuesto.

Como señala Frank Gardner, corresponsal de seguridad de la BBC, existe una paradoja psicológica en este conflicto: cuanto más proclama la Casa Blanca que Irán está ansioso por firmar, menos dispuesto se muestra el régimen de Teherán a hacerlo para no proyectar debilidad ante su propia base y sus aliados regionales.

Un mundo a la espera

El conflicto ha dejado de ser regional para convertirse en una crisis sistémica. Con el precio del barril de crudo en niveles alarmantes y las bolsas de valores reaccionando a cada tuit o comunicado oficial, la incertidumbre es el único factor constante. Mientras Qatar se mantiene al margen para proteger su territorio y Turquía intenta tender puentes, el plan de los 15 puntos de Trump queda, por ahora, como un documento que “se ve bien sobre el papel” pero que carece de las garantías mínimas para que ambas partes bajen las armas.

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