Crisis y consumo: crece la venta de pan en Tucumán y cambia la forma de alimentarse
ESTABLE. El precio del kilo de pan continúa promediando los $2.000 en las panaderías tucumanas. ARCHIVO

En un recorrido realizado por el móvil de LA GACETA Play, a cargo de Matías Auad, la cobertura llegó hasta una de las panaderías tradicionales ubicadas en la zona de avenida Belgrano al 2100, en las cercanías del barrio El Bosque. En una jornada marcada por un clima fresco y nublado, el deseo irrefrenable por las harinas -bautizado humorísticamente por Auad como el "pensamiento panadero"- se hace sentir con fuerza en las calles y motoriza las ventas. Sin embargo, más allá del factor climático, estos comercios notan un cambio profundo impulsado por la crisis económica: un aumento sostenido en el consumo de pan de las familias para hacer rendir sus comidas.
El impacto del clima en las panaderías: aumentan las ventas de panificados
Javier, quien atiende la panadería junto a su padre desde hace 20 años conformando una pyme familiar, destacó cómo los días frescos son un respiro que beneficia al sector. “Al cambiar la inclemencia del tiempo, ya aumenta la venta. Un día nubladito, fresquito, sí, aumenta un 10 o un 15%”, explicó el comerciante detrás del mostrador, definiendo la jornada como "un día de gloria" y "un día hermoso" para los panaderos.
La crisis y el nuevo rol de las harinas en las panaderías de barrio
El móvil de LA GACETA también sacó a la luz una dura realidad socioeconómica detrás del mostrador. Según relata Javier, el comportamiento de compra de los productos básicos mutó. “A la vez que más crisis hay, más es el consumo de pan. Hay más almuerzos y cenas con pan”, aseguró el panadero.
Al trabajar con un barrio de nivel socioeconómico medio y medio-bajo, Javier detecta rápidamente cómo los vecinos intentan hacer rendir sus ingresos a través de los carbohidratos. "Te das cuenta por el consumo de pan. El que antes compraba 1 kilo ahora te compra un poquito más, y eso lo usas para almorzar", relató.
Actualmente, en este local comercial el kilo de pan en todas sus variedades (francés, salvado o malteado) se mantiene a un "precio tranquilo" de $2.000, al igual que las tortillas. Para sobrevivir y navegar las aguas de este contexto, la familia apostó por enfocarse exclusivamente en lo más esencial (pan, tortillas y facturas), dejando de lado la pastelería y repostería.
“La crisis que hay es fuerte, pero hay que saberla sobrellevar. Hemos bajado la producción un poco, la clave está en hacer lo justo para no tirar. Esto llega al mediodía y se acaba todo”, confesó el comerciante sobre su estrategia de supervivencia.
La fidelidad de los clientes confirma que esta estrategia está funcionando. Eliseo, un cliente que trabaja en una marroquinería cercana, fue entrevistado mientras llevaba pan de salvado y destacó la importancia del local para los trabajadores de la zona: "Siempre compramos aquí porque la verdad que el pan es buenísimo y los precios son bastante accesibles".
Este intenso movimiento comercial se registró durante un día no laborable en el que gran parte de los locales barriales de la zona como repuesteras, farmacias, carnicerías decidieron mantener sus puertas abiertas de como lo hacen habitualmente para sostener el consumo.








