Guerra en Medio Oriente: un futbolista tucumano quedó bajo fuego en Tel Aviv

Carlos Chacana, entrenador del Maccabi, relató cómo vive en medio de la guerra. En medio de la entrevista, sonaron las alarmas antiaéreas.

SEGURIDAD. Los israelíes confían en su ejército, sostuvo Chacana. SEGURIDAD. Los israelíes confían en su ejército, sostuvo Chacana.
Hace 4 Hs

TEL AVIV, Israel.- La calma en las afueras de Tel Aviv es frágil. Lo sabe bien Carlos Chacana, el tucumano que desde 2005 eligió Israel como su hogar y que hoy, en medio de la operación “Furia Épica”, vive con el teléfono en la mano y el oído atento al cielo.

En una entrevista concedida a LA GACETA, el actual entrenador de las inferiores del Maccabi Tel Aviv describió la atmósfera de incertidumbre que atraviesa el país tras la muerte del ayatollah Alí Kamenei y la respuesta misilística de Irán.

“Por ahora está todo suspendido: colegio, fútbol, shoppings casi todos cerrados”, explicó Chacana, para ilustrar la parálisis que afecta incluso los momentos de esparcimiento. “Ayer fuimos al parque a entrenar un poco con mis hijos para no estar parados, pero siempre dependiendo de si van a sonar las alarmas o no. Entrenás a medias”, confesó.

Refugio como prioridad

La primera parte de la entrevista transcurría normalmente hasta que la realidad del conflicto irrumpió en forma de sonido agudo y oscilante comenzó a filtrarse a través del audio: eran las sirenas de alerta temprana.

Sin dudarlo, y con la naturalidad de quien ya tiene el protocolo incorporado, Chacana debió interrumpir el diálogo. “Me tengo que ir, están sonando las alarmas”, alcanzó a decir antes de dirigirse con su familia hacia el búnker de su residencia.

Un poco después explicó la confianza que la población deposita en la tecnología militar: “Confiamos en el ejército, uno de los más poderosos del mundo. Tenemos la Cúpula de Hierro, que tiene un 90 y pico por ciento de efectividad. Eso nos hace sentir bastante seguros”, detalló.

Una decisión de vida

A pesar del peligro inminente, Chacana fue categórico al explicar por qué, tras un intento de regresar a Tucumán en 2013, decidió volver a Medio Oriente. “No nos pudimos adaptar de nuevo allá. Mi señora es judía y mis hijos nacieron acá. Veo que el futuro de mis hijos está acá y no tanto allá”, señaló.

Uno de los puntos más sensibles de su relato fue el contraste entre los sistemas de salud. Chacana recordó la dolorosa pérdida de su hijo mayor en 2012 tras una larga enfermedad: “Estuvimos cubiertos en todo por la obra social. Cuando fuimos de vacaciones a Tucumán, la obra social que pagábamos desde acá no nos cubría ciertos medicamentos o había mucha burocracia. Esa fue una de las decisiones para venirnos” de regreso a Israel.

Tras el paso de la alerta y el regreso del refugio, queda la sensación de una vida en suspenso. Para los tucumanos en la zona, como Chacana o Bárbara Pinello en Dubái, la cotidianidad se ha transformado en un ejercicio de paciencia y vigilancia.

Al menos 100.000 argentinos que residen en Israel están en alerta y unos 200 turistas de nuestro país esperaban esta semana que se abrieran los aeropuertos para poder regresar.

“Fuera de estos conflictos, vivimos con una tranquilidad que no teníamos allá. Podés disfrutar del país, ir a tomar un mate al parque o ir a la playa”, concluyó el deportista, resumiendo la paradoja de vivir en una de las zonas más convulsas del planeta, donde hoy la paz depende de que no suene un teléfono o una sirena.

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