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El paso del tiempo provoca que algunas telas acumulen polvo, ácaros y grasas ambientales que el lavado convencional no logra eliminar por completo. Ante la persistencia de olores y la pérdida de luminosidad en las telas, surge un método casero sumamente eficaz y accesible: una cucharada de sal gruesa en el ciclo de lavado es una solución natural para recuperar la frescura de las telas sin recurrir a químicos.
Este ingrediente actúa como un potente refuerzo gracias a sus cualidades absorbentes y desodorizantes. Su uso correcto permite higienizar profundamente las fibras y reavivar los tonos claros sin comprometer la integridad del material. De esta manera, el truco de la sal ofrece un resultado profesional en el hogar, garantizando un ambiente más limpio y libre de partículas alérgicas.
Para qué sirve lavar las cortinas con sal gruesa
La incorporación de sal gruesa al ciclo de lavado ofrece múltiples ventajas para el mantenimiento de los textiles del hogar. Este ingrediente actúa eficazmente en la neutralización de olores persistentes, tales como la humedad, el aroma a cigarrillo o los vapores de la cocina. Asimismo, su uso mejora notablemente el aspecto de las telas blancas que lucen amarillentas u opacas con el tiempo, devolviéndoles una apariencia renovada y limpia mediante un proceso totalmente natural.
Además de su capacidad blanqueadora, este recurso favorece la eliminación de suciedad profundamente adherida a las fibras y colabora en la conservación del color en materiales resistentes. Resulta particularmente útil para tratar cortinas que permanecieron guardadas durante largos períodos o para aquellas colgadas en ambientes con escasa ventilación. Gracias a sus propiedades, la sal se convierte en un aliado práctico y económico para higienizar ambientes propensos a la acumulación de partículas ambientales.
Qué tener en cuenta antes de aplicar este truco
-Revisá siempre la etiqueta de la tela para confirmar que sea apta para lavarropas.
-En cortinas muy delicadas (como lino fino o seda), conviene optar por lavado a mano.
-No exceder la cantidad de sal: una cucharada es suficiente.
-Si hay manchas visibles, tratarlas previamente antes del lavado general.









