Almagro: 1000 socios, tres mudanzas y un sentimiento que cruzó la General Paz

El rival al que venció San Martín forjó su identidad a pesar de una historia de nomadismo y múltiples fusiones.

CASA. El estadio Tres de Febrero se encuentra a dos cuadras de la Avenida General Paz, que separa a CABA del conurbano bonaerense. CASA. El estadio Tres de Febrero se encuentra a dos cuadras de la Avenida General Paz, que separa a CABA del conurbano bonaerense.
Hace 2 Hs

En la busca del ansiado “Fuego de Prometeo”, es decir, la consecución de ese objeto de deseo llamado ascenso a la élite del fútbol argentino, San Martín se ve en la necesidad de confrontar con rivales de toda clase, con historias y trayectos que guardan puntos en común y también diferencias sustanciales con las del “Santo Tucumano”.

Por caso, Almagro, su oponente de esta segunda fecha, es un club tradicional del ascenso, que se cuenta entre los “exiliados” de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, tal como Estudiantes, Chacarita, Colegiales y San Telmo, todos ellos en la segunda división. O Platense en primera.

Fundado en 1911 en el barrio porteño que le dio su nombre, el “Tricolor” se convirtió en una suerte de “globetrotter”, un trotamundos de lugares y estadios que, en sus primeros años, según el historiador Carlos Yanetti, habría jugado en el pasaje Portugal del barrio de Almagro.

Luego se asentó en Villa Lynch, en el Gran Buenos Aires. Después volvió a Capital Federal, a la zona de Parque Centenario. Y posteriormente se mudó a Villa Ortúzar. En 1956, finalmente inauguró el Estadio Tres de Febrero en el partido homónimo, entre Villa Raffo y José Ingenieros, su domicilio actual.

San Martín también conoció una mudanza. Previamente a la inauguración del Estadio La Ciudadela en 1932, por unos años tuvo su cancha en la intersección de las calles Bolívar y Alberdi.  Claro que no hubo cambios de distrito, su casa siempre fue San Miguel de Tucumán. Y a diferencia de Almagro, no existen fusiones ni cambios en su nombre.

Pese a tanta movida (se fusionó con el Club Liberal Argentino, también se llamó Sportivo Almagro y Club de Almagro, y finalmente absorbió al Club Columbian) la identidad de Almagro se ha mantenido, o mejor aún, se ha seguido construyendo a lo largo de su rica historia, que incluye tres ascensos a Primera División, en 1937, 2000 y 2004. San Martín lo hizo en cuatro oportunidades. Algo sorprendente que tienen en común ambos clubes: nunca pudieron permanecer en la elite más de una temporada.

“Almagro es la cuota de adrenalina que me permite seguir viviendo”, confiesa Yanetti a la cámara del programa TirandoData. El historiador es sobrino de Pedro de Ciancio, futbolista de la institución en la década del sesenta y asegura que el “Tricolor” tiene seguidores diseminados entre su barrio de origen y en cada una de las zonas en que ofició de local.

Claro que la permanencia de los últimos 70 años “del otro lado” de la General Paz ha provocado que la mayoría de sus simpatizantes sean vecinos de José Ingenieros y zonas aledañas. Mientras tanto, la sede social permanece en Medrano y Corrientes, en el corazón de Almagro, y fue concesionada a una de las cadenas de gimnasios más importantes de CABA.

La cantidad de socios de ambos clubes dan un indicio cierto de la raigambre popular de uno y otro. Mientras los de Almagro, un club con escasa vida social y muy enfocado al fútbol, rondan el número de mil, en San Martín los registros llegan a unos 15.000, confirmándolo en la categoría de gigante del denominado “interior” del país.

En la calurosa tarde de este sábado, y como en cada partido del “Tricolor” de local, a la hora de la salida de los equipos se escuchó por los altoparlantes del estadio el tango “Almagro”, con música de Vicente San Lorenzo y en la voz del mítico Carlos Gardel. San Martín también tiene su tango, “San Martín campeón”, inmortalizado por Luis D’Angelo.

En lo que no hay equivalencias es en el historial. Solo una vez Almagro consiguió vencer en 15 duelos directos. Con el tempranero gol de Nicolás Ferreyra, el equipo de Andrés Yllana se encargó de estirar la diferencia, de elevar a ocho el número de victorias del “Santo Tucumano” sobre el “Tricolor Errante”. Y hacerlo con toda autoridad.

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