CONDUCTOR. Ignacio Cerrutti fue el líder rugbístico de Tarucas en el duelo frente a Selknam. OSVALDO RIPOLL/LA GACETA.
¿Cómo se hace hervir La Caldera del Parque? Tarucas encontró la respuesta en el segundo tiempo. Ignacio Marquieguez encendió la reacción, Francisco Moreno y Tomás Vanni alimentaron el fuego, y Thiago Sbrocco llevó la temperatura al máximo. El tercera línea, con una recuperación, un amague y una corrida decisiva en los minutos finales, selló el 41-13 que desató la ebullición en Tucumán. La fogata está encendida. Todavía hay detalles por ajustar, pero el estreno dejó una certeza: el proyecto crece dentro del Súper Rugby Américas. Y cuando encuentra eficacia y orden, ilusiona. Mucho. Ese equilibrio terminó por quebrar a Selknam.
El partido no fue perfecto. Hubo errores y, sobre todo, problemas de disciplina. A pesar de ello, la franquicia del NOA mostró la consistencia suficiente para sobreponerse a las adversidades y terminó inclinando la balanza en el complemento. Entonces, la pregunta es inevitable: ¿cuáles fueron las claves del triunfo en el debut?
Fortaleza en el scrum
Uno de los puntos más flojos en los amistosos frente a Dogos habían sido las formaciones fijas. Tarucas había sufrido en zonas cercanas a su ingoal y necesitaba respuestas inmediatas. Esa prueba fue suficiente para que, en las dos semanas previas al debut oficial, el equipo ajustara detalles y potenciara el trabajo del pack.
En la primera línea, Álvaro Galindo apostó por un tridente tucumano: Benjamín Garrido (Huirapuca), Raúl Guraiib (Jockey) y Francisco Moreno (Universitario). La apuesta dio resultado. Guraiib tuvo un debut sólido en el scrum, Garrido ganó metros en el contacto y Moreno, además, apoyó un try tras una secuencia de juego corto. El scrum fue un punto de apoyo constante y permitió jugar siempre hacia adelante.
Tries nacidos desde el line
Si el scrum fue una plataforma, el line fue el origen de varias conquistas. Selknam mostró allí su punto más débil y Tarucas supo capitalizarlo. A partir de esa formación, el equipo construyó mauls, secuencias cortas y situaciones de pick and go que terminaron en el ingoal.
No fue casual que la mayoría de los tries llevaran la firma de los forwards: Moreno, Marquieguez y Sbrocco. Incluso el try-penal nació a partir de un maul dominante. La única excepción fue la conquista de Vanni, el único back que logró anotar en la noche tucumana.
El conductor
El arranque no fue cómodo. La presión chilena y los seis penales en 20 minutos generaron incertidumbre. Allí apareció Ignacio Cerrutti. El apertura formado en Cardenales tomó el control del partido. Anotó los primeros tres puntos del equipo y ordenó el juego cuando más lo necesitaba.
Ya en los amistosos había mostrado personalidad, pero en el debut oficial confirmó su rol: fue termómetro, guía y ejecutor frente a la “H”. Cuando el equipo encontró claridad, mucho tuvo que ver su conducción.
Carácter
El equipo de Galindo mostró carácter. Supo entender que el partido no se ganaba desde el apuro, sino desde la insistencia. En el segundo tiempo, ajustó disciplina, ganó profundidad y fue paciente en los metros finales. Las secuencias cortas empezaron a desgastar a la defensa chilena y los tries llegaron uno tras otro hasta romper definitivamente el encuentro.
A mejorar
El aspecto más preocupante sigue siendo la disciplina. Seis penales en 20 minutos es una cifra elevada para cualquier equipo en un debut. Si no fuera por la imprecisión de Tomás Salas y por una defensa firme, el panorama pudo haber sido diferente en el arranque.
No es un tema nuevo. En la temporada anterior, ese aspecto ya había condicionado a Tarucas en varios partidos. Corregirlo será clave para sostener este nivel ante rivales de mayor contundencia.
El 41-13 no fue producto del azar. Fue consecuencia de ajustes, de una mejora en las formaciones fijas y de una lectura inteligente del partido. Tarucas no dominó desde el primer minuto, pero supo cuándo acelerar y cómo golpear.
Y ahí está la verdadera enseñanza del debut: no se trata solo de encender la caldera, sino de saber mantener el fuego. Si logra combinar disciplina con la contundencia que mostró en el complemento, la ilusión no será pasajera. Será un proyecto que, partido a partido, seguirá elevando la temperatura en Tucumán.








