Se formó en Lince, tuvo un pasado por Tarucas y este año defenderá los colores de Cobras en Brasil

Lautaro Fanlo jugará el Súper Rugby Américas con la casaca de la franquicia brasileña.

Se formó en Lince, tuvo un pasado por Tarucas y este año defenderá los colores de Cobras en Brasil
Benjamín Papaterra
Por Benjamín Papaterra 17 Febrero 2026

El salto no fue solo geográfico. Fue, sobre todo, interno. Lautaro Fanlo, pilar derecho formado en Lince y con paso por la Academia y por Tarucas, decidió cambiar de aire y apostar por un desafío que lo sacara de la comodidad conocida. Este 2026 jugará el Súper Rugby Américas con Cobras Brasil Rugby, una experiencia que, según cuenta, lo está transformando dentro y fuera de la cancha.

“Elegí venir a Brasil para salir un poco de mi zona de confort”, admite. En Tucumán había construido su recorrido: años en la Academia, tiempo en el PlaDAR, la experiencia en Tarucas. Pero sentía que algo le faltaba. “Quizás estaba cómodo, no estaba al 100 por ciento. Era algo propio de la madurez”, reflexiona. Por eso el cambio no fue solo deportivo. Fue también personal. “Quería vivir solo, entrenarme solo, cocinarme solo. Que el cambio sea total”, indica.

La adaptación, dice, viene siendo mejor de lo esperado. No está solo en la aventura: comparte plantel con otro tucumano y dos jugadores de Buenos Aires, además de rugbiers brasileños y sudafricanos. “Estamos hablando tres idiomas todo el tiempo”, cuenta entre risas. El portugués domina el día a día, aunque muchas indicaciones se traducen al inglés para integrar a todos. “No hay problema con la comunicación. Los entrenadores nos ayudan mucho y entre nosotros nos adaptamos rápido”, agrega.

En lo deportivo, Fanlo se encontró con una estructura que lo sorprendió. “Cuando llegué vi cómo entrenan, el predio que tienen… Es maravilloso”, describe. La cultura del rugby en Brasil, asegura, está en pleno crecimiento. “Hay muchas chicas en el club, equipos femeninos de XV, mucho movimiento. Se nota que el rugby está creciendo bastante”, indica.

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Pero la sorpresa mayor estuvo en el nivel. “Pensaba que me iba a encontrar con menos destrezas rugbísticas, pero la verdad es que los chicos me sorprendieron. Son muy físicos, muy grandes, muy fuertes. Y técnicamente están mejor de lo que imaginaba”, señala. En ese contexto, Cobras aparece como un equipo con identidad marcada en el juego de forwards, algo que encaja perfectamente con el ADN del pilar tucumano.

En el plantel también se topó con figuras de experiencia. Destaca especialmente a Rosko Specman, el sudafricano ex seleccionado de seven. “Es un fuera de serie. Te das cuenta cada vez que interviene, no solo con la pelota sino dando indicaciones. Tiene un conocimiento muy alto”, afirma. También menciona a los medios scrum sudafricanos y a una segunda línea que lo sorprendió por su rendimiento. “Quizás les falta un poquito en algunas cosas, pero la impronta sudafricana la tienen”, enfatiza.

La llegada a Brasil, sin embargo, fue inesperada. Fanlo analizaba otras posibilidades en el exterior, incluso pensaba en Europa. Pero la llamada de Josh Reeves, entrenador de Cobras, cambió el rumbo. “Cuando me dijo que quería sumarme al proyecto no podía decir que no. El Súper Rugby Américas tiene un nivel muy alto y es una vidriera enorme”, explica.

Su ciclo en Tarucas había terminado a mitad de año. Hubo una reunión para evaluar la experiencia, pero no hubo contactos posteriores. “No tuve llamado de Tarucas ni de otra franquicia. Entonces decidí venirme para acá”, dice, sin reproches y con la naturalidad de quien entiende que el profesionalismo exige decisiones rápidas.

En Cobras comparte puesto: es pilar derecho, la misma posición en la que busca consolidarse. Su intención es aportar la impronta tucumana. “Queremos imponer lo que representa el estado del jugador de forwards argentino: el scrum, el tackle, el maul. Cobras hace años viene siendo fuerte en ese aspecto, así que queremos sumar nuestra identidad”, sostiene.

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En cuanto al sistema, no siente grandes diferencias respecto de las franquicias argentinas. “Son sistemas muy parecidos. Josh estuvo en Nueva Zelanda, tiene una idea muy clara de lo que quiere transmitir. El nivel de entrenadores que encontré acá me parece muy bueno”, indica. Esa combinación de estructura profesional y multiculturalidad potencia el desafío.

Fuera del rugby, San Pablo lo abruma. “Creo que conozco el 2% de la ciudad”, confiesa. Vive cerca del predio de entrenamiento, así que su rutina se limita a casa y club. Pero el primer impacto fue fuerte. “Del aeropuerto hasta mi departamento tardé una hora. Es monstruosa. Me sentí como una hormiga”, señala. Aun así, la describe como una ciudad “muy linda” y se muestra con ganas de descubrirla de a poco.

En lo colectivo, el objetivo es claro: competir de igual a igual. “Queremos salir a ganar todos los partidos, pero el resultado va a ser consecuencia del trabajo. No se va a dar solo”, explica. La premisa es entrenar a full, estudiar a los rivales y sostener la intensidad durante toda la temporada.

En lo personal, Fanlo también arrastra una espina. El Mundial M-20 al que debía asistir se frustró por una lesión. “Fue un momento duro. Me tuvieron que bajar. Pero en la vida no queda otra que limpiarse la cara y seguir”, indica. Esa resiliencia parece marcar su presente. En Tarucas, reconoce, la competencia interna era fuerte y el margen se reducía. “Había chicos en gran nivel, un poco más consolidados. La tenía complicada”.

Hoy, Cobras representa una nueva oportunidad. “Vengo para mostrar mi nivel, jugar la mayor cantidad de partidos posible, sumar minutos y seguir creciendo”, señala. No descarta que este paso sea un trampolín. “Quién te dice volver a estar en una franquicia argentina o quizás en un destino más lejano”, indica.

Por ahora, el foco está en Brasil. En consolidarse, en aprender, en madurar. En salir de esa zona de confort que decidió abandonar. Porque, a veces, para crecer hay que sentirse un poco hormiga en una ciudad gigante. Y Lautaro Fanlo parece haber entendido que ese vértigo también forma parte del juego.

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