DIPUTADOS. El Gobierno busca que el debate sea rápido.

Tras un fin de semana de negociaciones fallidas, Javier Milei debió aceptar la realidad política: el artículo 44 de la reforma laboral, que reducía las indemnizaciones por enfermedad, nació muerto. Apoyado en un dictamen de la Secretaría Legal y Técnica que advirtíó sobre riesgos de inconstitucionalidad y una inminente judicialización, el Presidente autorizó su retiro, pero fijó un límite estricto a sus negociadores: "El resto de la ley no se toca".
La capitulación oficialista se gestó tras el fracaso de Gabriel Bornoroni, jefe del bloque de La Libertad Avanza, quien no logró convencer a los aliados de votar el texto del Senado bajo la promesa de un veto posterior. "Háganse cargo ustedes del costo político", fue la respuesta tajante de los jefes de bancada.
El rechazo fue total, desde el ultimátum de Cristian Ritondo (PRO) hasta la negativa de los bloques provinciales de Salta y Catamarca, cuya ausencia dejaría al Gobierno sin quórum.
El retroceso también expuso fisuras internas. Patricia Bullrich debió admitir el "error" de una redacción que no distinguía entre un esguince y un cáncer, mientras que los comentarios de Federico Sturzenegger sobre las lesiones por "jugar al fútbol" terminaron de hundir la viabilidad del artículo.
Sin embargo, la concesión de Milei no detuvo las demandas; el PRO ahora presiona por la libre elección de billeteras virtuales para el cobro de haberes, mientras que bloques provinciales cuestionan el financiamiento del Fondo de Asistencia Laboral (FAL).







