Importaciones de cubiertas chinas: Fate anunció su cierre definitivo y el despido de 920 trabajadores

Fundada hace 80 años, la compañía descartó cualquier alternativa de continuidad. Pagará indemnizaciones y bajará la persiana de su planta en San Fernando, provincia de Buenos Aires.

SIN CHANCES. Fate atravesó 30 años de crisis y la apertura de importaciones fue el golpe final. SIN CHANCES. Fate atravesó 30 años de crisis y la apertura de importaciones fue el golpe final. FOTO TOMADA DE TRANSPORTEMUNDIAL.COM.AR
Hace 2 Hs

El final de una historia industrial que comenzó en 1940 quedó sellado con un anuncio que sacudió al sector manufacturero argentino. Fate, una de las principales fabricantes locales de neumáticos, confirmó el cierre definitivo de su planta en Virreyes, partido bonaerense de San Fernando, y el despido de sus 920 trabajadores. La decisión implica la liquidación total del negocio y marca un punto de inflexión en medio de un escenario atravesado por el aumento de las importaciones y la fuerte competencia externa, especialmente de cubiertas provenientes de China.

La empresa, controlada por la familia Madanes Quintanilla y con más de ocho décadas de trayectoria, descartó cualquier alternativa de continuidad. No se trata de un concurso de acreedores ni de un proceso preventivo —figura a la que había recurrido en 2019—, sino de un cierre definitivo. Un allegado precisó a Infobae: “Es un cierre definitivo y se le paga a todo el mundo lo que corresponde. A empleados, proveedores, bancos. Se liquida todo y se baja la persiana”.

La fuente añadió un dato que expone la profundidad de la crisis: “Hace 30 años que la empresa pierde plata, pero la invasión de cubiertas chinas cambió todo”. Esa frase sintetiza el núcleo del problema que denuncian desde la compañía: el ingreso masivo de neumáticos importados, a precios que las fábricas locales aseguran no poder igualar, terminó por erosionar cualquier margen de recuperación.

En un comunicado breve, la firma sostuvo que “los cambios en las condiciones de mercado nos obligan a encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente, sin dejar de valorar la vocación industrial que nos ha definido siempre durante todo este tiempo”. El texto, firmado por el Directorio, fue la única referencia oficial a los motivos del drástico desenlace.

La compañía destacó su recorrido histórico y su liderazgo en el mercado de neumáticos radiales, así como su perfil exportador hacia Europa, Estados Unidos y América Latina. “Fate es una empresa de capitales argentinos que durante más de ochenta años generó empleo de calidad, desarrolló proveedores locales, exportó tecnología y contribuyó al entramado productivo del país. Esa identidad nos define y nos acompañará en los desafíos que se presenten hacia adelante, expresaron.

Detrás del cierre hay un empresario de peso. Javier Madanes Quintanilla —también titular de Aluar— figura entre las mayores fortunas del país, con un patrimonio estimado en U$S1.500 millones, según el ranking 2024 de Forbes Argentina. Sin embargo, allegados describieron el impacto personal de la decisión: “Javier está destrozado, hoy es un día de luto”.

Las importaciones cambiaron las reglas del sector industrial

El deterioro no fue repentino. En mayo de 2024, Fate ya había avanzado con 97 despidos, argumentando una “sostenida pérdida de competitividad exportadora”. En aquel momento, la empresa enumeró una serie de factores que, a su entender, encarecían la producción nacional: “abusiva sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias para el pago de insumos del exterior, deficiente infraestructura, sobrecostos derivados de la legislación del trabajo, baja productividad laboral, ausentismo, elevada conflictividad gremial”.

 La firma también habló de “escandalosas asimetrías” en el comercio exterior y advirtió: “Como efecto, el costo final de los productos que manufactura la empresa es muy superior al de neumáticos fabricados en otros países. La consecuencia es una brecha de competitividad insalvable que torna imposible continuar exportando los productos que la empresa fabrica en la Argentina a mercados en los que nuestra marca está presente desde hace décadas”.

El conflicto con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático de la Argentina (Sutna) en 2022 ya había anticipado tensiones profundas. Las plantas de las tres fabricantes locales —Fate, Pirelli y Bridgestone— permanecieron paralizadas durante semanas. En ese contexto, Madanes calificó la situación como “neo-anarquismo que impide producir”, responsabilizó al gremio y apuntó contra el Partido Obrero.

 Mientras tanto, la dinámica del mercado se aceleraba. A mediados de 2025, se registró un récord de importaciones: solo en mayo ingresaron más de 860.000 cubiertas al país, el volumen mensual más alto en más de veinte años. Ese flujo obligó a las marcas nacionales a reducir sus precios hasta un 15%, según datos difundidos entonces.

La planta de San Fernando, un complejo de más de 157.000 metros cuadrados sobre 40 hectáreas, con capacidad para producir más de 5 millones de cubiertas por año, queda ahora sin actividad. Aún no está definido el destino del predio.

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