Alimentación plant-based: qué es, beneficios, y cómo llevarla a cabo

Se centra únicamente en el consumo de alimentos de origen vegetal y es una alternativa novedosa que muchas personas comenzaron a implementar en su estilo de vida.

Alimentación plant-based: qué es, beneficios, y cómo llevarla a cabo Alimentación plant-based

La dieta plant based significa “basado en plantas”. Este tipo de alimentación se centra únicamente en el consumo de alimentos de origen vegetal e incluye una gran variedad de frutas, verduras, semillas, legumbres, frutos secos y grano. De esta manera, disminuye y/o elimina los productos ultraprocesados o los de origen animal en la dieta.

¿Cuál es la diferencia con el veganismo?

Ambos tienen muchos puntos en común, sin embargo, la diferencia podríamos decir que es el estilo de vida. Las personas del plant based suelen tener un estilo de vida basado en el movimiento “Real food” el cual se opone al consumo de alimentos ultraprocesados, sometidos a un alto grado de procesamiento y que contienen aditivos y una baja calidad nutricional.

El impacto ambiental de la dieta plant-based es significativo y responde a la preocupación por el medio ambiente. La producción de carne y otros productos de origen animal es uno de los principales responsables de la emisión de gases de efecto invernadero, el consumo masivo de agua y la deforestación para obtener terrenos de pastoreo. Al optar por una dieta centrada en plantas se reduce la demanda de estos productos y contribuye a disminuir las emisiones de carbono y el uso excesivo de recursos naturales.

Reemplazos comunes en una dieta plant-based

Elegir este tipo de alimentación requiere planificación. Lo ideal es consultar con un profesional en nutrición para asegurar una alimentación balanceada y evitar posibles deficiencias.

Adoptar esta alimentación basada en plantas implica considerar fuentes alternativas de nutrientes importantes que suelen encontrarse en productos animales. Los sustitutos más comunes en las proteínas incluyen el tofu, el tempeh, la quinoa y los frutos secos.

Para el hierro, algunas opciones son verduras como las espinacas, las lentejas, semillas de sésamo y la quinoa. Algunos nutricionistas recomiendan consumirlas junto con alimentos ricos en vitamina C para mejorar su absorción. Por último, el calcio se encuentra en verduras de hoja verde oscura como el brócoli y el kale o las almendras.


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