Al cumplirse cuatro semanas del hallazgo del cuerpo de Érika Antonella Álvarez, la investigación del crimen avanza. No sólo están procesados Felipe “El Militar” Sosa, como presunto autor, y Justina Gordillo, acusada de encubrimiento, sino que además los investigadores siguen los pasos de otras personas que por el momento no pudieron ser identificadas ni establecer cuál fue el rol que cumplieron en el caso. Sin embargo, falta un punto esencial: determinar el móvil del crimen.
¿Fue asesinada en un momento de exceso y descontrol durante un encuentro sexual grupal? ¿La mataron porque sabía demasiado y amenazó con contar lo que había visto? ¿Entregaba paquetes de droga a empresarios y personas vinculadas al poder? ¿Puede alguien matar a la pareja de un “narco pesado” sin su autorización? Esas son algunas de las preguntas que se hacen los investigadores y que, hasta el momento, no tienen respuestas. “El principal propósito de esta tarea mancomunada que estamos haciendo es ir a fondo sobre todas las líneas investigativas y descubrir en profundidad qué ha sucedido”, sostuvo el fiscal Pedro Gallo.
Trabajos
El investigador aclaró que se están realizando trabajos de campo y de laboratorio para avanzar con la pesquisa. Pero en las últimas horas se confirmó un dato que podría haber ayudado a obtener información clave: no se pudo recuperar, con ayuda tecnológica, la información que tenía Érika en su celular, el cual nunca fue encontrado. “Los peritos nos dijeron que estaban deshabilitados los mecanismos de guardado de seguridad del teléfono. Sólo podrían rastrear los lugares por los que estuvo”, confirmó el querellante Carlos Garmendia.
La familia siempre sostuvo que la víctima tenía la costumbre de registrar todo lo que hacía en su vida con el celular. Almacenaba mensajes, fotografías y videos que, al parecer, nunca podrán ser recuperados. Esos archivos no sólo podrían haber servido para establecer lo que sucedió el día del crimen, sino que además habrían ayudado a determinar cuáles eran sus vínculos, qué actividades realizaba y con quién se frecuentaba. “No podemos descartar que la anulación del guardado se haya realizado después de que haya sido asesinada y antes de que se borrara toda la información que tenía almacenada”, indicó Garmendia.









