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Mantener la limpieza de las canillas resulta fundamental para evitar problemas habituales como los goteos incesantes, chorros de agua irregulares o el simple descuido de la higiene. El uso cotidiano provoca que restos minerales y sarro se depositen en el interior del pico, obstruyendo el paso del fluido y comprometiendo la calidad del agua que consumen los integrantes del hogar.
Ante estos inconvenientes técnicos y sanitarios, surge una solución casera tan sencilla como efectiva que consiste en frotar un corcho por la salida de la grifería. Este método poco convencional sorprende por su practicidad, ya que elimina obstrucciones de manera rápida y ofrece beneficios inesperados para el correcto funcionamiento de los artefactos de la cocina o el baño.
Por qué hay que usar el corcho en la canilla
El corcho, frecuentemente descartado tras su uso, posee una textura perfecta para higienizar superficies metálicas. Debido a su composición blanda y flexible, este material se amolda sin esfuerzo a la estructura del pico de la grifería, facilitando la remoción de cualquier suciedad persistente que se encuentre acumulada en la zona.
A diferencia de las esponjas metálicas o diversos elementos abrasivos, este recurso natural no raya ni deteriora el acabado cromado, posicionándose como una alternativa segura para el mantenimiento periódico. Su fricción desprende el sarro adherido de forma efectiva, lo cual optimiza la salida del agua y prolonga la vida útil de los artefactos del hogar.
Cómo realizar el truco del corcho en la canilla
-Buscá un corcho limpio y humedecelo un poco.
-Frotalo en el pico de la canilla con movimientos circulares, haciendo foco en las zonas donde veas sarro o suciedad pegada.
-Si es necesario, podés agregar un poco de detergente o vinagre para potenciar el efecto.
-Enjuagá con agua y secá con un paño.
La importancia de mantener la canilla limpia
La acumulación de minerales, sarro y pequeñas partículas de óxido en las griferías provoca fallas molestas como la pérdida de presión, salpicaduras inesperadas o el goteo constante. Estos sedimentos alteran la dirección del flujo de agua y deterioran el funcionamiento general de los artefactos en la cocina y el baño, afectando la comodidad en las tareas diarias del hogar.
El uso del corcho ofrece una solución mecánica suave que remueve suciedades superficiales sin poner en riesgo la integridad del metal. No obstante, este recurso casero sirve únicamente para inconvenientes leves; ante desperfectos internos o pérdidas persistentes, resulta indispensable recurrir al asesoramiento de un profesional para evitar daños mayores y gastos innecesarios de reparación.









