Así será el nuevo sistema de viviendas en Tucumán: cuotas reales, alquiler con opción a compra y mayor control

A un año de haber asumido la intervención del Instituto Provincial de la Vivienda y Desarrollo Urbano (IPVDU), Hugo Cabral aseguró este miércoles en LA GACETA que la prioridad de reactivar las obras paralizadas en la provincia fue cumplida. Pero advirtió que la nueva etapa de gestión apunta a un cambio de fondo. Y es la de ordenar el sistema, garantizar el recupero de la inversión y poner fin a prácticas que favorecieron la especulación.
“Estamos cumpliendo las metas que nos propusimos. Reactivamos la totalidad de las obras de vivienda que estaban paralizadas, algunas desde hacía uno, dos y hasta tres años”, sostuvo Cabral, al detallar que durante 2025 se pusieron nuevamente en marcha 2.300 viviendas en toda la provincia.
De ese total, 485 unidades fueron finalizadas y entregadas antes de fin de año, mientras que 2026 comenzó con 1.815 viviendas en ejecución. El número incluye una primera etapa del emprendimiento Procrear, financiada por la Provincia, que abarca 572 soluciones habitacionales.
Vivienda social, pero con reglas claras
Cabral explicó que, históricamente, el Instituto descuidó el recupero de las cuotas, una situación que calificó como “irresponsable”. “La vivienda es un bien social y escaso. No puede ser que una cuota valga lo mismo o menos que un café. Eso generó un enriquecimiento sin causa y desfinanció al Estado”, afirmó.
En ese marco, el IPVDU aprobó la creación de la Unidad de Valor Vivienda Tucumán (UVT), un sistema que ajusta las cuotas según el costo real de la construcción, tomando como referencia indicadores oficiales que se actualizan diariamente.
“La vivienda tiene un valor real y hay que transparentarlo. Si hay que subsidiar, la ley permite hasta un 20%, y se hará. Pero la cuota no puede estar desligada del valor de la casa”, explicó. Según el nuevo esquema, cada familia pagará en función de su capacidad económica: quien no pueda afrontar una cuota más alta, podrá hacerlo a más largo plazo, sin que el Instituto pierda el valor de la inversión.
IPVyDU / Imagen ilustrativa de archivo
“Se terminó la especulación”
Uno de los cambios centrales es que las viviendas se adjudicarán en alquiler con opción a compra, una modalidad que apunta a desalentar maniobras irregulares. “Se terminó la especulación. No puede pasar que alguien pague una vivienda con cuotas irrisorias y después la alquile o la venda a valores de mercado”, remarcó Cabral.
El funcionario puso como ejemplo casos en los que adjudicatarios cancelaron sus casas con montos mínimos y luego las alquilaron por cifras muy superiores. “Ese recurso es de todos los tucumanos, no lo podemos dilapidar”, sostuvo.
Un déficit diverso
Cabral también detalló que el déficit habitacional en Tucumán es heterogéneo. Según el censo, el déficit cuantitativo -viviendas nuevas- ronda las 33.000 unidades, pero existe además un déficit cualitativo que afecta a unas 175.000 familias, con problemas de hacinamiento, ampliaciones o servicios básicos.
“Las soluciones no pueden ser iguales para todos. Hay que ser más estratégicos y más finos en los programas”, señaló, al anticipar que el Instituto avanzará en planes diferenciados, incluyendo viviendas de desarrollo progresivo y soluciones para personas solas, un fenómeno en crecimiento.
Sin gestores ni intermediarios
Finalmente, Cabral fue tajante frente a las estafas y falsas gestiones: “No hay gestores ni intermediarios. La inscripción es gratuita y permanente a través de la página del Instituto”. En el caso de Procrear, aclaró que todavía no está definida la operatoria, por lo que cualquier ofrecimiento es falso.
Además, anunció que las adjudicaciones se realizarán mediante sorteos públicos en cada localidad, ante escribano, con cupos para situaciones especiales de vulnerabilidad.
“El objetivo es que el sistema sea lógico, transparente y sustentable, para que podamos construir más viviendas y dar respuestas reales”, concluyó.






