
Graham Greene cumplió un rol cuasi sagrado de novelista: instalar en el mundo una expresión original que perviva más allá de una novela. Y que se instale con cierta autonomía. ¡Logrado!, dirían en un concurso al respecto. Claro que sí. No en vano hasta decimos “nuestro hombre en La Habana” en típica referencia a terceros (de cualquier naturaleza) en un territorio en el que nos interesa tener oídos y vista, sin ser ni vistos ni oídos. Espionaje, en suma. A la luz de lo acontecido en aquellos días, entre noviembre de 2012 y agosto de 2016 (46 meses. ¡Casi cuatro años!) en el país insular del Caribe bien vale hallar un símbolo. Y ello para hacer perdurable el tratamiento del muy singular acuerdo de paz (“Gobierno de Colombia-(FARC) Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia”) y Mutatis mutandis en beneficio de otros conflictos necesitados de ser resueltos. El de los palestinos e israelíes, de tan larga data que ya parece imposible, aunque esto de la “imposibilidad” sea el “cliché” de los conformistas. Mejor aún, para no errar: el cliché de los que, interesados desde siempre, se empeñan en el pesimismo como “catecismo” de gestión y conformación de los climas en los que debe analizarse los asuntos en línea.
Las “FARC”
Guerrilla campesina con definido apego al marxismo-leninismo y pronunciada posición antiimperialista (1964-2016). Más de 50 años a sangre y fuego como FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) empeñada en alcanzar el poder en Colombia por la vía armada. Semejante pretensión programática requería financiamiento. Este lo lograban con secuestros, extorsiones y narcotráfico. Los números dan razón de la incidencia de las FARC en la vida colombiana. Controlaban por apropiación casi 380.000 hectáreas. Llegaron a contar con casi 20.000 integrantes. La Comisión de la Verdad instituida en el proceso de paz da cuenta de que el largo conflicto generó 450.000 muertes, teniendo en cuenta, además, otros grupos intervinientes. Cabe acotar que Juan Manuel Santos, presidente de Colombia (2010-2018) fue ministro de Defensa antes (2006-2009) y obtuvo el Nobel de la Paz 2016 por su gestión en las negociaciones en La Habana.
Afrontar con todo
Para el presidente Santos, un desafío. Imaginó un programa complejo, meticuloso y llevó tiempo de acciones secretas y acuerdos previos luego de una fase exploratoria secreta. Se estableció una hoja de ruta puntillosa y abarcativa de todos los factores intervinientes en semejante conflicto de medio siglo que transfiguraba dolorosamente la vida en Colombia. Utilizamos una consigna de los compromisos previos Gobierno de Colombia-FARC como título en una nota en LA GACETA de 26-09-2016: “Nada será acordado hasta que todo esté acordado”. Sabio, prudente, orientador, honesto. El proceso comenzó en La Habana (19-11-2012) al instalarse la “Mesa de negociaciones”. ¿Mediación de garantía? Cuba y Noruega. Como gobiernos acompañantes, Chile y Venezuela. No fue fácil. Se sucedían acuerdos parciales. El acuerdo final ajustado se suscribió el 24-11-2016 en Bogotá. La foto muestra al entonces presidente colombiano, Juan Manuel Santos, al presidente de Cuba, Raúl Castro, y al líder máximo de las FARC, Manuel Marulanda Vélez, en La Habana (2016). Sobrevino la “Dejación de armas” una expresión que encierra cierta rareza por cuanto uno espera “entrega” o “abandono” de armas. Una sutileza: preservar el nivel alcanzado de fuerza armada que no se rinde ante el oponente sino que con la “dejación”, revela una voluntad que no está bajo presión del enemigo sino de raigambre ética.
Mutatis mutandis
¡Cómo calza esta locución latina! Nos permitimos imaginar una cumbre en Ginebra, Suiza, en el Parque Ariana, por ejemplo, donde se encuentra el Palacio de las Naciones (ONU). Participantes: delegaciones de Israel y de ANP (Autoridad Nacional Palestina) con determinado número de miembros actuantes y con poderes legitimados para representar a las partes. Cronograma de encuentros con fechas y horarios. Con la participación como garantes de Noruega (país que albergó otros procesos de paz en su capital, Oslo) y la ONU representada por tres observadores designados por su Secretaría General, provenientes de tres distintos países “no miembros, ni permanentes ni transitorios”, del Consejo de Seguridad y que hayan reconocido a Israel y a Palestina simultáneamente.
La penosa memoria de la “actuación” del “Cuarteto para la Paz de Oriente Medio”, nacido en Madrid en 2002 luego de una cumbre sobre la cuestión Israel-Palestina, da cuenta de que su composición estaba muy lejos de lo conveniente y necesario. Los integrantes, ONU, Unión Europea, EE.UU. y Rusia, un cóctel de ingredientes con diversos y, a veces, opuestos ingredientes. Ningún barman del derecho internacional sería capaz de asegurar que el resultado fuera digerible, saludable y sin consecuencias, de las peores. Y una perla: el representante en el Cuarteto de la Unión Europea era nada menos que el ex primer ministro del Reino Unido, Tony Blair, el mismo que con Bush y Aznar conformaron el trío de criminales de guerra que asolaron Irak a partir de 2003 hasta 2011. Reconocieron -vale citar- que se “equivocaron” por “falsos informes de inteligencia sobre armas masivas”.
La guerra fría
Mientras, se calientan a fuego lento y permanente los arsenales y las vocaciones por vencer al oponente en todo terreno, sobreviene la “guerra fría”. En toda ocasión. Contra toda norma por la “Comunidad internacional”, a modo de distanciarse de la brutalidad de la IIGM es consciente de transcurrir la posguerra en un consenso de guerra fría”. Un intento por quitar las manchas de sus guardapolvos en esa escuela del horror del holocausto, de los bombardeos a objetivos no militares y de las víctimas del arma atómica estadounidense. Inventar la “Guerra fría” fue el logro de las mentes venidas de los campos de batalla sin gloria alguna, pese a la “Liberación de París” como si ello fuese todo el universo y a las dos rendiciones de los pobres alemanes -los no combatientes- que cargan, quiérase o no, la permanente perturbación de su germanidad, después. Después de Hitler, el alemán.
Involucramientos
Necesariamente el de los dos sectores tenidos en cuenta por la propia ONU. Una ONU que, no obstante, se desmadró desembozadamente de sus responsabilidades de hacer cumplir la propia Carta por aquella consigna de hierro de la “libre determinación de los pueblos” (Cap. XI) al resolver la “partición”. Una decisión por fuera de las atribuciones consagradas en su Carta que involucró a un territorio “no autónomo”: (La “Palestina” del Mandato Británico). Claro que un complejo y eficiente lobby israelí acompañó desde los albores de la ONU y desde antes, cuando operaba la Sociedad de las Naciones (1918). Pivotaba la gestión de los operadores judíos en la famosa “Declaración Balfour” que expresaba la satisfacción del gobierno británico referida al establecimiento de “un hogar nacional para el pueblo judío” (en Palestina). Claro que expresaba, además, puntillosamente, que “quedaba claramente entendido que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina”. Pocas veces citado. Casi ninguna vez fue tenido en cuenta por el gobierno israelí.
“Cien años después de Balfour los palestinos deberían finalmente aceptar un hogar nacional judío y el Estado judío. Y cuando lo hagan, el camino hacia la paz estará infinitamente más cerca. En mi opinión, la paz será alcanzable.” Palabras del mismísimo Netanyahu en Londres en una cena celebratoria del centenario de la Declaración Balfour y con la asistencia de la primera ministra británica de entonces, Teresa May, el 02-11-2017. Hoy, a la luz de la gestión guerrera de las FDI en Gaza, con la destrucción de todo tipo de construcciones e infraestructura y con casi 70.000 víctimas mortales (mayoría de niños y mujeres) las palabras transcriptas más arriba del entonces y hoy primer ministro Netanyahu suenan vacías del contenido que se pretendía transmitir. La Declaración de Independencia de Palestina del 18-09-988 reconoce implícitamente a Israel citando la famosa Resolución 181 de la “Partición”.
Ya es hora de las “camisas blancas”.







