28 Abril 2005 Seguir en 
Viena.- Un suave "gracias" y una sonrisa emocionada por las muchas flores y los saludos. Así se despidió la actriz María Schell de sus amigos y fans. Eso fue en 2002, en Viena, tras el estreno de la película documental "Mi hermana María", que le dedicó su hermano Maximilian. Su última aparición pública fue en noviembre del mismo año: junto con Maximilian recibió en Berlín un premio "Bambi" a su trayectoria. María Schell estaba sentada en un sillón dorado sobre el escenario, al borde de las lágrimas. El público la ovacionó de pie.
Este martes, la actriz que le dio un rostro a los grandes sentimientos y que tuvo una exitosa carrera internacional, murió en su casa alpina en Carintia. Tenía 79 años. Se hizo conocida como "Seelchen" (Almita) a través de éxitos del cine de los años 50. Junto a Dieter Borsche, con el que tuvo una relación sentimental, se convirtió pronto en una favorita del público con filmes como "Doctor Holl" y "Vendrá un día". Ganó ocho premios "Bambi" por sus papeles. Conmovía al público con un reflejo auténtico de grandes sentimientos y se volvió incomparable su admirada "sonrisa entre lágrimas".
La lenta despedida de la fama y una vida privada infeliz durante épocas muy largas afectaron mucho a la actriz. Se sumió en problemas financieros con compras espontáneas y sufría depresiones una y otra vez. En 1991, la gran crisis vital de la actriz se hizo pública cuando intentó quitarse la vida con pastillas. (DPA)
Este martes, la actriz que le dio un rostro a los grandes sentimientos y que tuvo una exitosa carrera internacional, murió en su casa alpina en Carintia. Tenía 79 años. Se hizo conocida como "Seelchen" (Almita) a través de éxitos del cine de los años 50. Junto a Dieter Borsche, con el que tuvo una relación sentimental, se convirtió pronto en una favorita del público con filmes como "Doctor Holl" y "Vendrá un día". Ganó ocho premios "Bambi" por sus papeles. Conmovía al público con un reflejo auténtico de grandes sentimientos y se volvió incomparable su admirada "sonrisa entre lágrimas".
La lenta despedida de la fama y una vida privada infeliz durante épocas muy largas afectaron mucho a la actriz. Se sumió en problemas financieros con compras espontáneas y sufría depresiones una y otra vez. En 1991, la gran crisis vital de la actriz se hizo pública cuando intentó quitarse la vida con pastillas. (DPA)







